Sten mor academia 1° Capítulo 11: ¿Qué sucedió con las habilidades? Incógnitas y respuestas



Torre celeste. Miércoles 07 de abril

Amber estaba de un muy buen humor ese día; la extraña experiencia vivida con los maestros no hizo sino aumentar su interés y buen humor; se encontró con Naro en el quinto piso, mientras este tomaba algunos datos de una estación de información.

—Hola.
—Hola.
— ¿Y qué estás descargando?

Naro la miró un instante con una expresión indescifrable en  el rostro, pero decidió responder.

—Tomaba unas notas rápidas, de materiales de construcción, voy a Ciencia de los materiales.
—Excelente, yo iré a Ecología. Tengo una duda ¿Tu piedra es ojo de tigre o de halcón?

Él levantó las cejas, algo sorprendido del análisis tan fino con tan poca información. Tal vez la había juzgado mal.

—Es ojo de tigre.
—Muy interesante, me gusta mucho. Leí algo al respecto, si no recuerdo mal hay cuarzo y limonita en su composición.
—Es cierto. Estuviste investigando.
—Solo leyendo un poco, es que este asunto de las piedras me tiene muy interesada y quiero estar preparada; mi piedra es el coral, aunque no es una piedra en el estricto sentido de la palabra, es un mineral. El color que tiene es una mezcla de las variedades que existen en la actualidad, lo cual significa que se realizó una conjunción de las distintas variedades, o quizás se cosecharon de una forma especial ¿has pensado en que no sabemos cómo se cosechan las piedras que tenemos?
—Uno de los maestros dijo algo sobre eso, habló de cosechar.
—Sí, pero no fue nada específico. Disculpa si estoy hablando demasiado, es sólo que es mucha información.
—No, está bien —dijo el con un asentimiento—, es una visión interesante, tenemos mucho por hacer.
—Es lo que he estado pensando desde el principio; ¿Cómo va tu plan de estudios?

Comenzaron a caminar mientras él plegaba la tableta y la guardaba en el bolsillo de la camisa.

—Bastante bien, por lo que entiendo, aquí están estableciendo las bases para las carreras independientes, pero pretenden mantener relacionados todos los aspectos.
—Estaba pensando en eso en la mañana. Tengo la sensación de que hay seis áreas en las que nos estamos dividiendo, según como yo lo veo es Deportes y salud, Docencia, Ciencias de todo tipo, Social y cultura, Mundo de las Artes y mundo empresarial.
— ¿Y cómo llegaste a esa conclusión?
—Por lo que he estado hablando con todos: es muy curioso que casi no hay coincidencias entre lo que estamos buscado aprender, eso hace que el ambiente sea variado y tengamos multiplicidad de coincidencias entre nosotros, y también podemos conocernos mejor.
—Muy buenas apreciaciones, Amber.

Suri era la maestra de Organización semanal, asignatura encargada de velar por el buen rendimiento y orden de las tareas de los estudiantes; era una mujer de edad indescifrable, que vestía un traje blanco como la nieve, de cortes rectos y usaba el cabello muy corto, enmarcando un rostro ovalado de ojos expresivos.

—Hola.
—Hola. Y como te decía, hiciste una muy buena apreciación, aunque se trata de ocho áreas. Si quieren saber más, pueden investigar en la malla de asignaturas que recibieron esta mañana en sus móviles, ingresando a la pestaña que está sobre el nombre de usuario.

Amber siguió el consejo mientras lo escuchaba, y encontró el mapa en donde se desplegaban las ocho áreas mencionadas, incluyendo en escalera las sub áreas, las asignaturas, los maestros responsables, horarios de aplicación, y desde luego la opción de agregar signaturas a los Eventos propios.

—Esto es excelente.
—Procuren no decírselo a  nadie, tengo que hablar sobre esto más tarde.
—De acuerdo, lo guardaré como un secreto.


2


Febo, Isabelle, Lucio, Lena y Naro llegaron al salón indicado, en horas de la tarde, hablando de la experiencia vivida con el incidente con la piedra de Alej.

—Fue muy sorprendente —estaba comentando Isabelle—, de pronto solo estaban ahí, flotando.
—Los maestros reaccionaron tan rápido —observó Lena, con admiración—. Se hicieron cargo de todo en un instante, y además con tanta capacidad.
—Es cierto —dijo Febo—, parecía como si no necesitaran hablar para saber qué hacer, y la explicación que nos dio Omar fue muy tranquilizadora.

El salón en el que estaban tenía capacidad para diez personas, y estaba equipado con el mobiliario típico de un salón de clases: la pared blanca adelante con el diminuto proyector flotando en el techo, el escritorio para el maestro con algunos elementos como punteros y tablas de datos, y los puestos para los estudiantes, con la tabla de datos estándar, el punto de notas y algunos accesorios más. En ese momento los puestos estaban ordenados en un semi círculo orientado hacia el puesto del maestro.

—Ahora me queda muy claro por qué es que ellos tuvieron todas esas precauciones desde el inicio, y lo del movimiento llave también.
—Por suerte sólo es un caso aislado —replicó Isabelle—, la verdad cuando nos alentaron a hacer el movimiento, me preocupé un poco, pero todo era como nos dijeron y no sucedió nada extraño.

La puerta se deslizó, y todos voltearon hacia ella, guardando silencio, creyendo que se trataba del maestro, pero fue Oiren quien entró.

—Lo siento, tomé por el otro extremo del pasillo.
—No te preocupes —le dijo Lena, sonriendo—, aún no empezamos, siéntate.

Oiren se sentó a un costado, y un momento después entró el maestro, que se presentó como Rafaell y anunció que estarían trabajando en Entretención y cultura, uno de los ramos independientes que tenían como estudiantes según el plan de estudios. Era un hombre cercano a la cincuentena, muy alto, de facciones largas y ojos muy claros.

—Me gustaría comenzar por saber algunos cosas de ustedes —dijo con una voz ronca—, pero tranquilos, no los haré poner de pie y presentarse; estuve viendo algunos de sus datos entregados en las pruebas iniciales y me gusta que hay variedad de intereses: Isabelle, la medicina tiene un fuerte peso en tus objetivos, Naro, tienes conocimientos e intereses en la mecánica, Lucio, la construcción y el desarrollo de los materiales es un objetivo fuerte para ti, Oiren, el estudio de las piedras y la tierra tiene mucha importancia para tus objetivos, y tenemos sólo una coincidencia, aunque es parcial: Febo, estás interesado en las ciencias del espacio, y Lena, tu interés va por la aeronáutica. Un grupo muy variado, trabajaremos muy bien juntos.

Febo hizo un esfuerzo casi perfecto en evitar demostrar algo más que una ligera sorpresa, y sonreírle cuando ella volteó hacia él e hizo lo mismo. Era una coincidencia demasiado buena para ser verdad y realmente le daba una oportunidad de generar un lazo más allá de estar ambos en el grupo de Aviare. Pero se obligó a volver a poner atención en lo que estaba diciendo Rafaell.

—El objetivo que tengo es que puedan incorporar la cultura general y algunos aspectos de la entretención a su vida académica, pero tengo como costumbre empezar por algo que les guste a cada uno de ustedes; después de eso hablaremos de lo que me compete, y de paso les demostraré cómo todo lo que me cuenten tiene que ver con el mundo que nos rodea. Isabelle, ¿podrías decirme si hay una especialidad que hasta el día de hoy ha llamado tu atención?
—Creo que principalmente la medicina de urgencia y la genética.
—No son áreas similares. Dime qué te atrae de la genética.

Isabelle esperaba sentirse nerviosa llegado ese momento, pero el trato del maestro resultaba tan acogedor que no se preocupó por ser la primera en hablar.

—De la genética me interesa cómo es el proceso de descubrimiento desde niveles micro, desde lo molecular o incluso antes; la genética puede cambiar la vida de las personas desde antes de la concepción, eliminando defecto, futuros y convirtiendo elementos potencialmente dañinos en un beneficio a futuro.
—Y por otra parte está la medicina de urgencia.
—Sí, aunque siento que está relacionado en el fondo. No vivimos en un mundo perfecto, y aunque desde el área de la salud se puede hacer mucho por mejorar la vida de los personas, combatiendo enfermedades y previniendo todo tipo de trastornos, siempre puede surgir un imprevisto, y pienso que la atención de urgencia, ante un accidente o una situación inesperada es el paso siguiente en la forma de ayudar.
—Un pensamiento altruista, por cierto. Naro, sé que has trabajado en maquinaria pesada, ¿cómo ha sido esa experiencia?

Naro hizo un asentimiento a modo de saludo.

—Trabajé con una empresa que asesora a los gestores de movimiento del mecanismo de clima que hay en esta ciudad. No estaba relacionado directamente con el clima, pero tenía una base en los conceptos de física en donde necesitas poner un determinado sector del mecanismo en movimiento recto, que permita aplicar sobre las nubes o el agua los elementos necesarios para regular la temperatura o los cambios climáticos, como las lluvias.
—Entonces la medición de espacio y fuerza son vitales.
—Así es —respondió rápidamente—; es importante que la trayectoria esté trazada con precisión para no causar un resultado inesperado.
—Una ocupación que exige altos niveles de concentración; Lucio, tengo entendido que en tu familia se dedican a fabricar maquinaria que se usa en construcción.
—Sí, somos una tradición viviente —replicó sin disimular su orgullo al hablar de la Familia—. Desde los tiempos de mi bisabuela nos dedicamos a eso, y somos buenos en nuestro trabajo.
—Eso significa que creciste entre planos y proyectos.
—Prácticamente; en Altocielo siempre hay que estar a la vanguardia en técnicas y materiales, así que es una labor que no tiene descanso, realmente. Pero es desafiante y divertido.
—El entusiasmo que demuestras es la prueba más clara de que así es. Oiren, has leído acerca de geología y el origen de las piedras ¿Cómo te sientes al tener uno de esos ejemplares en tu muñeca?

Oiren trató de aclararse la garganta de forma discreta, pero falló. La manera tan clara de explicarse de los otros contrastaba con lo que sea que hubiera pensado cuando inició la clase, y se quedó en blanco mientras escuchaba la pregunta dicha en un tono gentil por el maestro. Se dijo que debía reaccionar y responder algo, aunque no fuera tan espectacular como el resto.

—Yo —se concentró en la expresión de Rafaell, que lo miraba con atención, ignorando por completo su balbuceo—. La calcita es un mineral que está...muy extendido por la corteza del planeta, y también es variado en formas, puede estar arracimada en depósitos, o presentarse como cristales, o estar presente en cuevas como estalactitas, como las que son famosas en las cuevas de Ist al norte de Torre de piedra. —de pronto se sintió cómodo, al haber hecho enganche con un recuerdo que era útil en esos momentos—. Tiene gran importancia en la industria porque se utiliza para crear cementos, mármol, y piedras de soporte para trabajos; en la medicina es utilizado en forma de cristales para tratamientos ópticos, y por supuesto en los láser de cirugía; de este tipo de láser provienen los que se utilizan en el mecanismo de control del clima y —tomó aire, sonriendo ligeramente ante las miradas de todos—, desde luego en mecánica de vuelo es imprescindible tanto para los cristales de medición de vientos como para los señalizadores en los aeropuertos.

Había empezado pésimo, pero logró remontar, incluso lo suficiente como para demostrar que la piedra que tenía en su poder representaba mucho más de lo que parecía a simple vista. Vio las expresiones de todos, entre asombrados e intrigados por lo que había explicado, y entendió que al mismo tiempo que daba una respuesta coherente, habido dejado en claro tener conocimiento de algo que afectaba directamente el campo de estudio de todos los demás. Nunca se había sentido importante o sobresaliente, y en esa situación inesperada, captar la atención de todos y a usar un efecto se sintió realmente bien para él.

Más tarde, saliendo del salón, Febo se acercó a Lena para hablarle.

—Así que te interesa la aeronáutica, estoy muy sorprendido.

Lena recién en ese momento lo reconoció como el chico que la sujetó en el casino cuanto tropezó, pero decidió omitir ese punto por que aún se sentía un poco avergonzada de su torpeza en ese momento.

—Sí, me gusta pero ¿A qué se debe la sorpresa?
—Es que casi no he conocido personas que les interese este campo, así que me sorprende para bien que en la academia haya alguien como tú —y de inmediato—, que le gusten las máquinas que vuelan y esas cosas.
—Ahora que lo dices, tampoco conozco personas con el mismo interés. Es decir, papá y mamá me compraban maquetas de aviones desde que era pequeña, pero no es lo mismo.
—Sí, lo entiendo. Yo sólo tengo una maqueta en realidad, es un Almaz VII, no creo que...
—La estación espacial —dijo ella de inmediato—. Qué interesante, en algún momento pensé en expandirme a los vehículos fuera de órbita, pero ya sabes que para poder exponerlos bien necesitas una base de antigravedad y eso me consumiría muchos recursos.

Febo se quedó de una pieza. La estación no sólo no era popular, sino que era algo antigua en comparación con otras, por lo que fue una gran sorpresa que ella reconociera el nombre de inmediato. Sacudió la cabeza en señal de asentimiento para evitar ser demasiado notorio.

—Sí, me tardé una eternidad en armarla ¿Tienes aviones entonces?
—Así es, modelos antiguos —replicó ella con cierto orgullo—, ya sabes, algo como...
—Hola ¿mañana van a estar en Historia antigua?

Se toparon con Ferrán en un cruce de pasillos; hacía una mañana resplandeciente y el rubio sonrió con amplitud.

—No, en realidad directo a Disposición al esfuerzo.
—En realidad yo sí voy a Historia antigua —comentó Lena algo sorprendida—.
— ¿En serio?
—Sí, por aeronáutica la tengo en el plan ¿Tú no?
—De momento no, aparentemente —replicó sin expresión en el rostro—, aunque podría ser interesante que...
—Genial, tenemos una coincidencia, y necesito desesperadamente de alguien que sepa sobre cosas que ocurrieron antes ¿puedes creer que he pasado por alto asuntos tan importantes como la historia de la aeronáutica? —exclamó Ferrán como si fuera una grandiosa noticia—. Y como sé que tienes esta pasión por las aeronaves, quizás podrías darme una mano con los archivos que puedo necesitar para instruirme antes de llegar, vi algo de un Martin F-70, no sé si voy en la dirección correcta.
—Sí, vas bien —comentó Lena sonriendo—. Es muy importante en la historia.
— ¿Podrías ayudarme?
—Claro, será un placer.
—Estoy seguro de que es así. Nos vemos más tarde, Febo. ¿De acuerdo?
—Claro.
—Nos vemos —dijo ella a modo de despedida, mientas le sonreía—. Hablaremos después.
—Por supuesto.

Lena y Ferrán tomaron la escalera, mientras Febo se quedó detenido en el pasillo revisando el mapa de la instalación en el móvil. Genial, Historia antigua y Disposición al esfuerzo eran a la misma hora, así que había perdido una grandiosa oportunidad. Algo frustrado por la interrupción del otro joven en un momento donde la charla no podía ir mejor, consideró la posibilidad de escurrirse en esa clase con ellos, pero la desechó por considerarla absurda.

—Hola ¿Qué haces?

León venía caminando distraídamente, con las manos en los bolsillos; Febo se Encogió de hombros.

—Nada en especial.
—Entonces te acompaño, vamos. ¿Te habías perdido?

Febo cerró el plano y compactó el móvil, guardándolo en el bolsillo de la camisa.

—Un poco, eso creo. ¿Será muy raro estar pensando en chicas cuando no tenemos ni una semana aquí?

León se encogió de hombros.

—No lo sé, creo que yo te habría preguntado lo mismo.
— ¿Te gusta una chica de aquí?
—No sé si gustar sea la expresión correcta —reflexionó en voz baja. Hasta el momento, antes de estar en Sten mor, no había tenido la oportunidad de sentirse atraído a alguna chica desde hacía bastante tiempo, o quizás era que no quería distraerse mientras concretaba sus objetivos. Pero ahora había dado un gran paso hacia adelante, lo que en cierto modo dejaba espacio para otras cosas—. Digamos que si mi vida no se vuelve un caos aquí, hay alguien que tendrá mucha atención de mi parte.
—Suena como que te estás conteniendo.
—Estoy soltero hace tiempo, y en verdad estudiar, practicar sobre piedras y andar coqueteando se me hace mucho a la vez. Quizás lo mejor es empezar una amistad y luego ver qué pasa.

Febo pensó en esas palabras, y en cómo había reaccionado ella con respecto al tema en común; parecía interesada, y si eso era así ¿Qué tal si trataba de obtener lo mejor de conocerla, sin esperar nada a cambio en un principio? Después de todo, él también llevaba un tiempo soltero y evitar torpezas sería fundamental.

— ¿Y cómo estuvo tu clase?
—Entretenida —replicó León—. Estaba en disciplina de estudio, es bastante útil que tengamos una asignatura como esa para poder ordenarnos y tener todo muy claro. Soy ordenado pero ¡Cielos! Esto lo están llevando a otro nivel. Me pregunto qué sorpresas nos tendrán los maestros de piedras en esta tarde.
—Yo también me estaba preguntado lo mismo —intentó quitarse de la cabeza la escena de hace unos momentos—. En fin, tenemos cuarenta minutos hasta ese momento ¿Tienes algo en mente?
—Había pensado pasar a la sala de holos a practicar algo de Vision soul.

Era un juego en primera persona muy popular desde hace un tiempo; los dos fueron charlando de diversos temas hasta la residencia, entrando luego en la sala apropiada, en donde ya estaban Sebastián y Maud.

—Hola.
—Llegamos hace un instante —dijo Sebastián muy animado—, Maud y yo estábamos en Fenómenos climáticos, es muy interesante.
—Lo que no me explico —dijo ella algo sorprendida—, es que no recordabas nada de El mecanismo.
—Sí, es que tengo muy mala memoria —se excusó él— ¿Empezamos?

Comenzaron por tomar los accesorios apropiados para los tobillos, brazos, cintura y cuello, antes de ajustarse los pequeños anteojos que completaban el set. Una vez iniciada la partida, el salón se convertía en el escenario correspondiente al juego, y los dispositivos que los usuarios tenían puestos proyectaban estructuras de luz sólida que cubrían el cuerpo a modo de armadura; el juego era una aventura épica antigua de estrategia y desarrollo, por lo que el equipo quedó configurado por la guerrera, el estratega, el mago y el líder, puesto que quedó seleccionado al azar para Febo.

— ¿Y bien? Estamos en Nueva Delhar ¿qué sugieren?
—Febo, tú eres el líder, se supone que tú decides eso.
—Está bien, está bien; tal vez, si vamos hacia Puerto Miriades, es una ruta corta.
—Bien —dijo Maud gesticulando con la espada—, entonces vamos a seguir nuestro destino.

A medida que caminaban, los paneles en el suelo se desplazaban como una cinta de caminar, por lo que el avance se sentía real; al mismo tiempo, los emisores ubicados en las paredes, techo y piso generaban las variaciones correspondientes al mapa en el que se encontraban, para concretar una experiencia total. En determinado momento apareció un espadachín espía, que atacó al grupo.

— ¡Cuidado!

Maud lo enfrentó valientemente con la espada, pero fue sorprendida por un segundo espadachín que apareció entre unos matorrales.

—Agáchate.

León sacó un puñado de uno de los bolsillos de su túnica y lo arrojó, convirtiendo el polvillo en chispas que hicieron retroceder a los enemigos. Sebastián, en su papel de estratega, uso el monóculo para enfocar a los enemigos, captando en un instante sus fortalezas y debilidades.

—Maud, ve por el de la izquierda y ataca el flanco derecho, León, el otro está asustado, usa hechizos de monstruos. Febo, están protegiendo un tesoro, está tras la vuelta, seguramente en esos roqueríos.

Ante las rápidas instrucciones, los demás se dividieron; Maud enfrentó otra vez a su rival, mientras León deba cuenta del suyo con una ilusión de dragón carnicero. Febo, en tanto, se escabulló por un costado de la zona de pelea y fue hasta los roqueríos, pero de entre ellos surgió un corpulento soldado acorazado, armado con  un hacha descomunal. Describió un arco hacia abajo, que el líder no pudo esquivar bien, recibiendo el impacto en el hombro izquierdo y cayendo aparatosamente.

— ¡Febo!

León corrió hacia él, olvidándose de su enemigo, que estaba poniéndose de pie, y lanzó cuchillos hacia el gigante rival, aunque estos rebotaron en su armadura pero lo distrajeron el tiempo suficiente para que Febo pudiera arrastrarse lejos del peligro inmediato. La guerrera, en tanto, logró desarmar a su enemigo y corrió hacia el gigante, mientras Sebastián se unía a la pelea enfrentando al espadachín libre. Haciendo gala de increíble agilidad, el joven noqueó al adversario, y corrió hacia donde los demás eran barridos por un golpe del gigante.

—Sobre el hombro, la articulación del hombro tiene una fisura.

León arrojó humo, y recibió la espada de Maud, a tiempo para dar un salto y clavar el filo en el hombro del enemigo; esto lo hizo perder estabilidad y permitió que el hombre le quitara el yelmo, a tiempo para que la guerrera arrojara esferas con puntas, las que golpearon en la cara, derribándolo. Minutos después recuperaron el tesoro y guardaron el avance, saliendo del juego, por lo que todo el espectáculo visual se diluyó en pocos segundos.

— ¿Estás bien?
—Sí —replicó Febo poniéndose de pie—, estos accesorios son cada vez mejores, casi sentí el golpe del hacha.
—Pero lo hicimos bien Febo.

El aludido negó con la cabeza mientras se masajeaba el hombro.

—No, ustedes lo hicieron bien; pero para la próxima, no quiero el puesto de líder. León, eso es para ti, tienes madera de líder, de verdad.
—Gracias —se encogió de hombros—, pero para ser sincero, no pienso mucho en esa situación, sólo actué.
—Quizás sea la mejor manera de llevar los cosas, no crees ¿Qué piensan ustedes, nombramos a León cono el líder de nuestra alianza?

Los demás sonrieron, y ante un gesto de Febo, los tres levantaron una mano en señal de juramento.

—Nosotros te nombramos a ti, León, como nuestro líder en las próximas batallas.



3


Torre amarilla.


Mientras tanto, Naro se topó con Amber saliendo de Gestión de datos.

—Hola de nuevo, no nos habíamos visto desde la mañana.
—Hola.
—Voy a tomar un refresco ¿Me acompañas?

Caminaron en silencio hasta la residencia, en donde se acercaron al casino y tomaron uros refrescos ligeros.

— ¿Y cómo ha estado el día?
—Agotador, pero me gusta el desafío.
—A mí también —repuso ella recostándose en una silla, frente a él—. Siento que a mis días le faltan horas y eso es bueno ¿Te das cuenta que llevamos sólo un par de días aquí y han pasado tantas cosas?
—Sí, es sorprendente.
—Me caes bien —comentó con una sonrisa divertida — eres un hombre agradable.
—Es extraño porque en dos días dos personas me han dicho lo mismo.
— ¿Itiel? Los vi conversando, parece que se llevaron bien.

Naro se encogió de hombros.

—Supongo que no he estado hablando con muchas personas.
—Para nada —replicó ella—, así que supongo que no te gusta socializar con cualquier persona.

Naro se quedó pensando en eso, y en cómo había podido conectar con dos personas en tan poco tiempo, aunque sin proponérselo.

—La gente superficial me aburre.
—Eso me hace sentir mejor, porque si estás hablando conmigo quiere decir que no me consideras superficial.

La forma directa y desenfadada de ella al hablar lo hizo sentirse a gusto. Sin embargo, Amber aún tenía algo más que agregar.

— ¿Y qué es lo que pasó, por qué huyes de las personas?
— ¿Por qué piensas que huyo?
—No lo pienso, lo veo. Puede que llevemos dos días aquí, pero las cosas se notan cuando uno quiere mirar; no me molesta, es sólo que por alguna razón me agradas, y como no huiste de mí, quiero devolverte el gesto preocupándome por ti.

Naro no pudo evitar comparar esa actitud con la de Itiel la noche anterior, y al mismo tiempo con la de los otros en la academia. ¿Era evidente que él no se sentía demasiado cómodo, o quizás era otra cosa?

—Es rara tu pregunta, en realidad.
— ¿No has pensado que tal vez me estoy preocupando porque veo en ti algo que antes otra persona no vio en mí?
—No entiendo.
—No, sí entiendes, pero no estás prestando atención —de pronto su expresión adquirió un matiz de intensidad que distaba mucho de la pasión por el estudio y hablar, que era lo primero que se veía de ella—. Todos los que estamos aquí somos personas diferentes, y llegamos hasta este sitio por nuestros capacidades o lo que vamos a poder hacer en el futuro, pero eso no nos hace iguales: habían pasado, no sé, un par de horas, y ya se estaban formando grupos, como esa engreída de Serene que parece que quiere tener un clan aquí. Pero algunos no, y no puedo dejar de ver que puede haber alguna coincidencia; de acuerdo, me veo un poco más alegre y animada, pero me han pasado cosas también, puedo entender un poco más allá.

En ese momento, Naro comprendió de forma completa a lo que se refería Itiel la noche anterior; no estaba haciendo una comparación, estaba hablando de sus sentimientos de una manera abierta y confiando en un desconocido, pero él estaba tan concentrado en sí mismo que pensó que sólo se trataba de palabras de buena crianza, dichas por alguien muy respetuoso y educado.

—Lo siento —su expresión se suavizó—. No lo había pensado de esa forma.
—No es necesario que te disculpes.
—Tal vez sí. Escucha, no soy muy bueno hablando, sólo... lo lamento, de verdad.
—Esto, bien, disculpa aceptada —replicó ella encogiéndose de hombros— pero me suena a que igual no quieres hablar.
—No —hizo un gesto de excusa, intentando fue no se viera agresivo—,  pero después, tal vez tenemos que hablar un poco más.
—Te doy un punto en eso —Amber no parecía molesta en absoluto—, pero queda pendiente, no lo voy a olvidar.
—De acuerdo, como digas.
—Tengo que irme un momento antes de la última clase —comentó ella mientras daba el último sorbo a su refresco, poniéndose de pie—, nos vemos después.

Salió animada, dejándolo con muchas ideas en la mente; al final tomó la decisión de salir a buscar a Itiel en ese preciso momento.



4

Sala multimedios. Al mismo tiempo.

Silvia y Lena estaban absortas en los últimos segundos del documental sobre descubrimientos recientes; los créditos finalizaron con una espectacular toma aérea de Ed-viri, que se fusionaba muy lentamente con el prado previo al imponente museo de aviación ubicado en Torre de piedra; Lena estaba emocionada por todo lo que había visto.

—Esto es increíble —dijo casi sin aliento—. No entiendo cómo no me enteré de la publicación de este documental, si estoy suscrita al boletín semanal de El aviador.
—Lo más probable es que no lo hayas sabido porque no está catalogado es el apartado aviación —explicó Silvia—. Es un documental sobre hallazgos, está registrado como historia y educación.
—Muy instructivo, a decir verdad —comentó Ferrán—; entre esto y lo que me estuviste comentando Lena, me siento mucho más preparado. Te lo agradezco con todo el corazón.

Sonrió de forma espléndida; Lena le devolvió la sonrisa.

—No es necesario agradecer, lo hice con gusto; además, Silvia hizo un gran aporte.
—Para nada, sólo di con el holo correcto, es todo.
—Para mí es algo sumamente valioso, se los aseguro.

Se puso de pie, y con una sonrisa radiante hizo un gesto de despedida.

—Voy a pedirles que me disculpen, iré a cambiarme antes de la última dase del día.
—Adelante.
—Gracias.

Silvia esbozó una sonrisa en cuanto Ferrán hubo salido.

—Creo que le gustas.

Lena la miró con las cejas levantadas, divertida.

—Silvia, Ferrán sólo es amable.
—Muy amable, a mí no me miraba como a ti.
—Quizás, pero a Isabelle más temprano, Úrsula cuando sucedió el incidente con la piedra, a Alana… —se encogió de hombros—. Sólo es un chico amable, es todo.
—Como digas. En cualquier caso, agradezco que no me haya quedado viendo, me resulta un poco incómodo.
— ¿Por qué?
—Porque mi novio y yo nos separamos hace un par de meses.
—Oh, lo lamento mucho.
—No, está bien; no fue una ruptura, sino que ambos estábamos a punto de iniciar otros proyectos, yo aquí y él en Torre de piedra, en una universidad, y creímos que sería mejor separarnos mientras reordenamos nuestras vidas que mantener una relación a distancia a la fuerza.

Silvia tenía 22 años, pero a pesar de ser muy poco mayor que ella, a Lena le parecía que era más adulta y madura. Usaba pantalones holgados y camiseta, y llevaba el cabello corto, rodeando el rostro, como una nube de rizos en colores claros que brillaban ante la luz del día; sus rasgos eran alargados, y los ojos, pequeños, mostraban una serena determinación.

—Pero de todos modos debe haber sido difícil. Disculpa, nunca había conocido a una persona que tomara una decisión como esa.
—No es algo tan complicado si lo piensas —replicó Silvia—. Piensa en esto como comenzar una nueva etapa, y cuando ambos terminemos nuestros estudios, nos volveremos a encontrar, y podremos decidir con madurez qué es lo que haremos.

Para Lena sonaba tan claro, y a la vez tan confuso; parecía un proyecto o un plan, y para ella el amor era algo menos planificado, y ciertamente mucho más arrebatador.

—Pero ¿qué pasa si en un tiempo más cuando se reencuentren, ya no sienten lo mismo?
—Entonces tendremos un bonito recuerdo de nuestra relación.

La joven se quedó pensando en esas palabras, y trató de proyectarlas en su familia, pero al haber visto a sus padres siempre e inequívocamente juntos, se le hizo muy difícil proyectar una situación como esa en un contexto normal. Claro, las personas a veces se separaban si la relación no funcionaba, pero existiendo un amor fuerte y sincero ¿por qué querrían tomar el riesgo de poner distancia entre ellos, y además terminar la relación? Si terminaban y eso llevaba a que, con el tiempo, cambiaran sus prioridades o incluso se permitieran conocer a otras personas ¿cómo podrían sobrellevar esa culpa?
Silvia le estaba contando acerca de la jornada en que ella y su novio se despidieron antes que él iniciara su propio viaje mientras salían de la sala, cuando se toparon con Sebastián.

—Hasta que las encuentro, están atrasadas.

Lena vio la hora en el móvil, comprobando que faltaban menos de dos minutos para la hora, y además, que ya había recibido una notificación al respecto.

—Perdimos la noción del tiempo.
—Vamos, estamos sobre la hora.

Los tres se apresuraron al exterior, reuniéndose a la hora en punto con los maestros, e intentando ignorar las miradas reprobatorias de Jael. Omar estaba diciendo algo justo en ese momento.

—...así que el cambio será, que no van a usar sus habilidades.

Ambas se miraron sorprendidas ante lo que escucharon.

Próximo capítulo: Nuevas amistades. Claves y métodos

Sección del autor


Hoy les traigo la segunda parte de las curiosidades, desde el capítulo 6 hasta el 10. Excepto el 7, que olvidé incluir algo especial.

06
Gabriela tiene un cierto parecido con la cantante Victoria Beckham.


08
La encargada de Método de investigación en la torre violeta se llama Sophie Germ, y su nombre es un homenaje a Marie-Sophie Germain, quien fue una matemática francesa.

09

Oskar hace una referencia al símbolo de la hechicería.

10
-Priscilla y Luz ven una serie de época que se basa libremente en Norte y sur, serie protagtonizada por Patrick Swayze y James Reed entre otros.
-El peinador portátil que usa Isabelle es un set de peinado que incluye un espejo holográfico que se despliega en la tapa, y elementos como secador, alisador y desenredante que funcionan sin cables ni botones, sólo al contacto.
-Celia se refiere vagamente a que en harfolk no existe el servicio doméstico. Las tareas de limpieza y orden son realizadas en cualquier casa por aparatos automatizados que se ponen en funcionamiento por orden de voz o control, y son muy baratos.