Sten mor academia Capítulo 07: Lazo de unión. Liderazgos y oportunidades



Residencia. Martes 05 de abril, 23 horas


Sebastián estaba recostado en la cama en su nuevo cuarto. Por primera vez desde que abandonara su vida en las pistas de motos, estaba alojando en un lugar que no fuera la casa de Mick, y tuvo una extraña sensación al respecto; no se sentía solo como antes en los hoteles, este era un modo distinto de soledad porque tenía que ver con extrañar a alguien. Desde el momento de su llegada supo que las comunicaciones estarían bloqueadas por los primeros días como en cualquier institución de educación, y eso ayudó a aumentar el sentimiento de ausencia. Activó la cámara del móvil y se dispuso a grabar un saludo.

—Hola Mick. Estoy grabando esto en mi habitación en Sten mor, ya estoy instalado aquí. Ha sido un día de locos, hemos hecho muchas cosas en muy poco tiempo, la verdad es que estoy cansado pero muy contento. Creo que lo que me hizo sentir mejor fue que nos asignaron unas pruebas físicas, y eso me sirvió para ambientarme ¡Hasta le gané a un chico en una prueba física! y después tuvimos una revancha en que me ganó, fue muy divertido. Estamos divididos en grupos, estoy con León, Lena, Maud, Febo y Amber, sólo hemos hablado un poco pero creo que todos tienen muy buena actitud. He charlado más con Esteban, que es el chico con el que competí, Bárbara y con Oiren, a él lo conocí por casualidad antes de entrar y parece que es todo un genio.

Se quedó en silencio un momento, imaginando cómo lo miraría Mick si estuviera viéndolo en esos momentos, y se arrepintió de no haber tomado antes la decisión de última hora con respecto a él, y no antes cuando pudo decírselo a la cara. Pero lo pensó un momento y decidió que era inapropiado dejarle un mensaje con esa información tan importante. Podía hablarlo en persona o al menos cuando estuvieran hablando cara a cara.

—En fin, esto de la academia está empezando muy bien para mí. Sólo quería darte las gracias de nuevo, por apoyarme, es muy importante para mí, y aunque suena muy rápido, creo que puedo encontrar mi destino aquí. Eso es todo, no, no es todo pero era para saludarte en el momento aunque lo veas después. Buenas noches.

Finalizó la grabación y se quedó un momento más mirando la pantalla, y aunque no estaba grabando, lo dijo para terminar la frase.

—Buenas noches papá.


2


El comedor tenía una pequeña terraza que daba al exterior de la residencia, ideal para poder charlar de forma distendida; en ese momento el lugar, que contaba con un pequeño bar frío sin alcohol junto a la mesa central y las sillas para reposar, estaban Krau, Mónica, Alej y Bárbara, relajados después de un largo día.

—Qué gran jornada —comentó Krau—, esto de las piedras me tiene muy entusiasmado.
— ¿Cuál fue la piedra que te tocó?
—Lapislázuli —respondió él—. Lo bueno es que como no esperaba nada, no estoy decepcionado.
—Al menos conoces el nombre ¿Rodonita? No me suena a nada.
—Calcedonia —dijo a su vez Alej—, creo que es algo como el calcio. ¿Y tú Mónica?

La aludida era la única del grupo que tenía la piedra entre los dedos, mientras esta pendía de su muñeca izquierda.

—Citrino —dijo con una leve sonrisa—. Me gusta, es muy cristalina y si no me equivoco tiene una relación con el cuarzo y eso indica sólo cosas buenas.
— ¿Crees en esas cosas?
—Krau, por favor —replicó ella, sonriendo de forma más amplia—, acabamos de ver cómo hacen proezas con sólo desearlo, creo que es justo ese momento en que nos tomamos un poco más en serio los asuntos que hemos estado ignorando hasta hoy.

Alej estaba terminado una tarta de fresas.

— ¿Cuántas te has comido?
—Tres, son exquisitas, o puede que tenga un poco de ansiedad; amo las fresas, y están tan dulces que siento que me voy a drogar con tanta azúcar.
—Eso suena extraño —replicó ella haciendo una mueca—, pero supongo que estás sustituyendo una cosa por la otra; lamento que en este lugar haya prohibición de bebidas alcohólicas.
—Yo no —comentó Bárbara—. No me gusta mucho beber en realidad, sólo en ocasiones especiales.
—Pero si esta es una ocasión especial —argumentó Krau haciendo un gesto amplio con las manos—. Mira a tu alrededor, estamos en una institución famosa, un poco loca, y tenemos pulseras con piedras que supuestamente nos van a permitir invocar poderes ¿Qué otra ocasión puede ser especial?
—Cuando lo hagamos.

La entonación de Bárbara hizo que todos le prestaran atención al momento; hasta entonces había permanecido más bien callada, pero el tema que estaban tratando requería su concentración.

— ¿A qué te refieres?
—Haríamos el proceso de enlace con la piedra, para que iniciáramos el proceso que nos va  a permitir usarlas. Y Flavio explicó que las piedras son catalizadores de energía, no objetos místicos ¿No se dan cuenta? No es decir unas palabras mágicas y crear torbellinos de fuego o lo que sea que hagan los demás maestros, es algo mucho más complejo, hay una técnica y un conocimiento.

Alej dejó un momento su tarta mientras Bárbara hablaba; lo que decía era cierto, y tenía sentido con otras cosas que habían mencionado.

—Ella tiene razón.
—Bárbara.
—Bueno, Bárbara también tiene razón. En la parte donde Aziare estaba explicando apasionadamente lo que significan las piedras, ella insistió en que cuando la aprendías a usar era casi como que abrieras el séptimo sentido y pudieras hacer cosas nunca antes vistas.
—Por alguna razón me estoy imaginando que estemos sentados en la posición de loto con los ojos cerrados durante mucho tiempo.
—Eso es ridículo —objetó Krau—. No tendría ninguna utilidad.
—Pues hay gente que lo hace para meditar.
—Quizás tengamos una hora de ¿Cómo lo llamaste hace un rato?
—Alineación interna.
—Eso. Pero pienso que si es que hacemos eso va a ser un rato, y lo fuerte va a ser entrenar de alguna forma. ¿Y qué es eso de séptimo sentido?



3


Miércoles 06 abril

El grupo se reunió a las nueve de la mañana en la misma explanada donde la jornada anterior se realizó la entrega de piedras, a indicación de Marya. De inmediato se separaron en seis grupos, pero permanecieron en la misma zona.

—Ahora van a realizar el proceso de enlace con la piedra —explicó Aziare—. Es muy sencillo, pero es necesario que se concentren para que funcione de la forma correcta.
— ¿Cuando lo hagamos podremos hacer cosas como ustedes?
—Eso toma más tiempo —explicó con calma—, pero es un paso importante en esa dirección; las piedras no son fuentes de energía, son catalizadores diseñados para un fin específico, y la llave para ese fin es un movimiento; sin embargo el conducto entre la acción de la piedra y ustedes es lo que se hará antes. Necesito que se pongan de pie, la espalda recta, la vista al frente, y eleven el brazo en donde tienen la piedra a la altura del plexo solar.

Hubo un instante de movimientos y un poco de confusión, hasta que Darius intervino señalándose a sí mismo.

— Es aquí, justo debajo del esternón en donde Omar debería golpear a los que no saben suficiente de anatomía.
—Sí, gracias Darius —dijo ella haciendo una mueca para disimular una sonrisa—. Ahora que todos ya lo han hecho, necesito pedirles que miren la piedra y se concentren en ella, profundamente. Piensen en su color, visualicen su textura, piensen en el nombre e intenten verla en su mente; despejen su espacio de todo lo demás, y dediquen toda su atención a la piedra que se les ha asignado.

Los maestros se ubicaron frente a cada grupo mientras estas palabras eran dichas, y se prepararon para usar una frecuencia específica de energía. Aziare dio una rápida mirada a todos, y tras comprobar que estaban listos, activó también en su piedra, sintonizando con las demás.

—Ahora deben mantenerse muy tranquilos; dentro de un instante nosotros haremos el lazo de unión entre ustedes y sus piedras. Y es posible que sientan un hormigueo en el brazo; es normal, no se preocupen y mantenga la posición física y la concentración mental.

Unos momentos después, las piedras de los seis maestros emitieron un brillo dorado tenue, el que de forma fugaz se replicó también en las piedras. Darius tomó entonces la palabra.

—Y eso fue todo, lamento decir que si esperaban rayos y luces multicolores, eso no va a pasar. Ahora empieza su difícil vida académica los esperan en la torre celeste en veinte minutos, largo de aquí.
— ¡Darius!
—Es broma —se rio él mientras agitaba las manos para calmar a Aziare—. En primer lugar es en cuarenta minutos, y en segundo, tenemos veinte para hacer una ronda breve de demostración y preguntas y respuestas, así que aprovechen el tiempo.

Los maestros se reunieron con sus estudiantes a cierta distancia unos de otros; mientras caminaban, Mónica se acercó a Krau.

— ¿Y cómo te sientes con la idea de ser líder de grupo? Ayer evadiste el tema cuando estábamos charlando.

Krau se lo pensó un momento antes de responder; durante la secundaria había hecho el papel de líder en numerosas ocasiones, pero una vez entrado al mundo laboral siempre estuvo siguiendo órdenes. Sería una situación nueva en cierto modo.

—Me siento bien con eso en realidad; estoy suponiendo que eso de actuar todos como equipo va a ser algo real y eso nos puede ayudar mucho a destacar ¿Estás conmigo?
—Claro.

Se les acercaron Alej y Bárbara.

— ¿De qué hablan?
—De trabajo en equipo ¿qué estás comiendo?
—Ah esto, son unas barras de semillas para deportista.
—No luces como un deportista.
— ¿Luces?
—El punto es —intervino Mónica—, que estábamos hablando de la necesidad de mantener el grupo unido ¿Han hablado con Mauren o con Úrsula?
—Yo estuve conversando algo con Úrsula, es un poco marcial pero estoy seguro de algo: le caigo bien.
—Tendremos que estar con los ojos abiertos entonces.

En tanto, Aziare había escogido una zona con sombra para reunir a su grupo.

—Buenos días. Tenemos poco tiempo así que quiero empezar con algo un poco gráfico ¿les parece? Sebastián, ven por favor.

El aludido tragó saliva mientras se separaba del grupo, diciéndose que su cara de emoción se notaba demasiado quizás.

—Bien, háblame un poco ¿Conocías la piedra antes de recibirla?
—No en realidad —respondió con total honestidad—, ni siquiera sabía que existía algo así.
— ¿Y qué opinas de su apariencia?

Sebastián levantó la muñeca izquierda, de donde pendía la pequeña piedra: el intenso color verde era similar al agua de mar durante el día.

—Es muy bonita, es como si fuera un cristal de agua o algo parecido. Anoche vi un video en donde decía que se extraía de yacimientos de cobre.
—Eso es cierto; la crisocola es mena, es decir está presente donde está el cobre, por ende es posible encontrarla en estos yacimientos, así que para la industria resulta muy importante.
— ¿Se podría decir que es una señal en el yacimiento?
—Sí, se podría decir Amber. Además de usarse como ornamento, está comprobado que su uso en la fabricación de cristales para aparatos médicos que usan luz de alta frecuencia los hace muy valorados. ¿Te gusta la piedra?
—Sí, mucho.
—Estoy segura de que a todos les sucede algo similar; ahora les daré una información que seguramente ya suponen gracias a la demostración de Darius: ustedes podrán usar la piedra que tienen en su poder para realizar un tipo de habilidad específica, de la misma manera que nosotros.

Sebastián la miró sorprendido.

— ¿Es en serio? Estaba pensando en eso en la mañana ¿Y qué es lo que podemos hacer?
—Esa es una  pregunta sencilla con una respuesta que no lo es tanto; podría hacer que perdieran mucho tiempo hablando de parámetros de medición, pero como aún no empiezan sus clases teóricas, voy a resumir diciendo que en algunos casos la habilidad tiene relación con algo que les provoca un bienestar, y en otros es algo que está conectado con una necesidad.
— ¿Qué tipo de necesidad?
—Algo que como organismo quizá no esté funcionando de la manera correcta, pero es bastante relativo. Mi ejemplo es que tengo un cierto temor de la temperaturas altas, los incendios y ese tipo de situaciones; la consecuencia es que la habilidad que tengo es generar pequeñas variaciones en la temperatura a mi alrededor.

Al tiempo que hablaba, levantó la mano con los dedos extendidos y el dorso hacia los estudiantes. Todos quedaron mudos de asombro durante varios segundos al ver cómo minúsculas partículas de nieve se materializaban en el aire.

—No puedo creerlo —exclamó Lena—, es como nieve.
—Algo parecido. Ahora —continuó mientras el efecto comenzaba a desvanecerse—, Sebastián, vamos a hacer una pequeña prueba.
—Sí, claro.
—Ahora mismo no puedes usar tu habilidad, pero te ayudaré a dar el primer paso.

Se puso de pie tras él, y ubicó sus manos en los hombros, tan suavemente que casi no había contacto.

—Cierra los ojos, y visualiza la piedra; de la misma manera que lo hiciste anoche en la ceremonia de enlace. Piensa en la piedra, y concéntrate en qué es lo mejor de ti, lo que más te hace sentir bien, o lo que necesitas para ti. No pienses en nadie más, solamente en ti. Concéntrate.

Aziare tenía una habilidad enorme para hacer que su voz rozara lo hipnótico: Sebastián respiró profundo, con los ojos cerrados, y trató de apartar todos los otros pensamientos.

—Es probable que sientas un cosquilleo en el cuerpo, o una suerte de escalofrío. No te asustes, es un efecto previo de tu habilidad; estoy usando mi piedra para estimular a la tuya, para que reaccione. No importa si no ocurre nada.

Pero sí ocurrió algo; de pronto el joven se sintió transportado, o quizás empujado, no supo definirlo bien. Sintió el viento contra él, el corazón de súbito acelerado, algo como una descarga de energía. Cuando abrió los ojos, experimentó la misma sensación que al terminar una carrera corta, y sólo un instante después notó que no estaba en el mismo sitio que unos momentos atrás, sino casi diez metros alejado del grupo, todos ellos viviéndolo estupefactos, excepto la maestra, que esbozaba una sonrisa de satisfacción.

—Creo que esto es una sorpresa para todos ¿Te sientes bien?
—Eso creo.
—Acabas de experimentar una explosión de tu habilidad, y por lo que todos pudimos ver, puedes moverte muy rápido.

Sólo al escucharlo de ella unió todas las sensaciones: el ligero temblor de los músculos de las piernas era el típico después de correr de improviso. Sonrió de manera espontánea.

—Esto... esto ¡es magnífico!


Próximo capítulo: Piedras, maestros y objetivos.

Sección del autor



Tash-han es una ciudad dual: desierto y zonas ricas en lo necesario para cultivar han hecho que dos tipos de vida coexistan sin mayores problemas, por lo que la exploración del espacio lejano y la cosecha y plantación tienen lugar por igual, en algunas zonas separados por pocos kilómetros.