Sten mor academia Capítulo 06: Poderes fuera de este mundo


Academia Sten mor. Lunes 05 de abril. Seis de la tarde.

La presencia de los maestros en el otro lado de la puerta de entrada a la academia hizo un efecto inmediato en el grupo de recién llegados; todos guardaron silencio, expectantes ante la llegada. Maud reconoció de inmediato a Darius, aunque él en ese momento tenía el cabello de colores distintos a los que usaba cuando se conocieron, llevándolo ahora con tonalidades grises y doradas, pero conservando el estilo desenfadado; Sebastián notó de inmediato a Omar, grande y fuerte, destacando con su porte por sobre todos los demás.

—Es un placer presentarles a nuestros maestros —dijo Usvine luego de una pausa—, pero ellos están presentes aquí por algo más, y es que a partir de ahora, cada maestro tendrá bajo su tutela a un grupo de ustedes.

Mónica y Krau se miraron, sonriendo en complicidad; habían estado hablando muy poco antes acerca de los beneficios que tendría para ellos el poder integrarse de forma conjunta a los estudios, pero sin llamar la atención apartándose demasiado de todos.

—Para determinar esto, y con el objetivo de disponer de grupos de trabajo heterogéneos, hemos dividido los grupos previamente, por lo que estoy en condiciones de indicar la conformación: Omar estará a cargo de Abigail, Ferrán, Miraz, Esteban e Isabelle; Jael estará a cargo de Ikronne, Oiren, Itiel, Oskar y Alana; Darius por su parte, estará a cargo de Krau, Mauren, Úrsula, Bárbara, Mónica y Alej; Gabriela estará a cargo de Silvia, Celia, Carlo, Lucio y Karlo; Flavio en tanto estará a cargo de Serene, Luz, Priscilla, Naro, Edsel e Irene; y Aziare estará a cargo de Lena, León, Maud, Sebastián, Febo y Amber.

La designación predeterminada de los equipos de trabajo provocó una serie de reacciones evidentes en la mayoría de los recién llegados; Mónica vio de inmediato que de las personas con que estaba interactuando hasta ese momento, sólo cuatro estaban en el mismo grupo, dejando a Celia, Serene y Ferrán repartidos por otros. Febo había interactuado un poco con casi todos los de su grupo, excepto León, pero lo que le pareció de mayor suerte fue quedar en el mismo que Lena, a quien ya estaba intentando acercarse desde un principio; se dijo que después de sujetarla sin mucha delicadeza en el casino cuando la vio tropezar tendría una oportunidad de charla, y conocerla mejor. Edsel se sorprendió de la elección de los grupos de estudio, pero además sintió una emoción especial al ver que Serene estaba en la misma selección que él; quizás, después de todo, no sería tan imposible forjar al menos una amistad. Celia estaba a punto de lamentar no estar junto a Ferrán, pero vio que este había actuado con una rapidez increíble y ya estaba charlando con Isabelle y Abigail, comprobando que era una especie de gentil caballero amistoso con todos en su alrededor.

—Quiero explicar que esto no significa que deben estar continuamente juntos como grupo porque gran parte de las clases es de tipo común; sin embargo, será de vital importancia que puedan coordinar su trabajo como un equipo, ya que las clases impartidas por sus maestros aquí presentes incluyen calificaciones grupales.

Serene frunció el ceño, pero lo disimuló haciendo un gesto natural de arreglarse el cabello.

—Como equipo de estudio tendrán clases con sus maestros de forma independiente, lo que sugiere que van a necesitar de un poco de organización adicional: para esto los maestros han seleccionado de cada uno de sus grupos a un líder, quien les ayuda a coordinarse y por supuesto ustedes le ayudarán; las personas escogidas son: León, Luz, Silvia, Krau, Ikronne y Esteban. Es importante que entiendan que el hecho de ser líder dentro de un grupo no les da una prerrogativa especial por sobre el resto; es una responsabilidad, pero esta también es recíproca, pues el resto de los integrantes del grupo tienen la labor de contribuir al trabajo de quien los encabeza.
— ¿Y cómo es eso?
—Lo explicaré con un ejemplo: Deben llevar a cabo determinada actividad; el líder debe congregar y coordinar las acciones de los integrantes del equipo, pero estos no son pasivos respecto a sus decisiones. Si cualquiera de ellos tiene una sugerencia o sabe que su participación será más apropiada con alguna modificación, es su obligación comunicarlo, ya que las calificaciones personales se verán influenciadas por el trabajo en equipo.

Carlo frunció el ceño; era una elegante forma de decir que no podían boicotear al otro porque eso perjudicaría sus propias estadísticas.

—Ahora bien, mi trabajo de momento llega hasta aquí; sólo me resta decir que en unos minutos van a recibir en sus móviles la ubicación y llave de sus habitaciones, que están dentro del edificio blanco perlado que pueden ver a la izquierda, el de tres pisos. Maestros, los dejo con sus estudiantes.

Usvine se despidió del grupo y regresó a las instalaciones a paso rápido. Gabriela decidió tomar el control a partir de ese momento y se aclaró la garganta de forma discreta antes de hablar; era una mujer alta y esbelta, que usaba el cabello de color negro azabache, con un corte bob recto con unos mechones casi cubriendo el ojo izquierdo, sin embargo su mirada no quedaba oculta por este motivo; como todo en ella, demostraba fuerza, intensidad y carácter.

—Buenas tardes a todos. Soy Gabriela, maestra de esta academia al igual que mis colegas.

Su entonación había hecho efecto inmediato en todos, consiguiendo la atención y el silencio de parte de los jóvenes; en parte intimidante y en parte atrayente, Gabriela destacaba tanto por su apariencia como por su actitud.

—Supongo que la mayoría de ustedes debe estar preguntándose por qué es que los egresados de Sten mor son tan exitosos, y aunque probablemente hayan escuchado muchas historias al respecto, estoy segura de que ninguna de ellas es tan siquiera un atisbo de la realidad que se vive aquí. Alguien dígame qué ha escuchado acerca de cómo enseñamos aquí.

Nadie respondió.

—Eso pensé —dijo con una leve sonrisa—. Me interesa particularmente que entiendan que aunque esta es una academia no tradicional, y algunos te nuestros métodos pueden ser poco comunes, hay algo que tenemos en común con cualquier institución, y es un compromiso con la excelencia; quienes salen de esta academia son buenos profesionales por que han comprometido su esfuerzo en ello y trabajado con intensidad.
—A lo que se refiere Gabriela —intervino Omar aprovechando una pausa—, es a que todos estamos concentrados en lograr los mejores resultados, y ustedes deben también esforzarse al máximo. Estamos dispuestos a darles toda la ayuda que necesiten y de seguro van a necesitar, pero es una competencia de largo aliento en la que deben luchar desde el primer paso para no perder el ritmo.

Omar contrastaba de muchas maneras con Gabriela; era enorme, musculoso, de estructura ancha y gran espalda; llevaba ropa de colores vibrantes, un pantalón holgado y sudadera que aunque era a todas luces de talla grande, se veía estrecha. Tenía la cabeza rapada y lucía un saludable tono de piel bronceado. A pesar de su formidable aspecto, su expresión evidenciaba un carácter amable y sincero.

—Es importante que estén dispuestos a aprender sin tener en cuenta cualquier tipo de límite que pueda existir —dijo Aziare a su vez—, es probable que en un principio piensen que aquello de lo que hablamos, y lo que les enseñemos, no tenga el sentido que esperaban desde el principio, o que se trate de algo diametralmente opuesto a lo que han visto en instituciones de educación tradicional, pero puedo decirles por experiencia que tanto el método de enseñanza en general como nuestra participación en particular están dedicados por completo a lograr obtener de ustedes el potencial más alto.

Todo eso sonaba muy bien para Mónica, excepto que sentía que algo estaba escapando a su comprensión, como si estuvieran aguardando para explicar aquello que hasta ese momento habían mantenido a la espera. ¿De qué podía tratarse esa misteriosa clase que, a diferencia de las otras, era presentada por un equipo de maestros muy específico y además rodeado de cierto misterio?

—Por el momento —dijo Jael—, vamos a darles algo que es de importancia dentro de la academia; a partir de este momento el objeto que van a recibir estará bajo su cuidado, y tengo que advertir que se trata de objetos que, más allá del enorme valor que tienen, resultan invaluables tanto para la academia como para su propio futuro.

Sin decir más, Flavio depositó una caja negra alargada sobre un soporte desplegable, y la abrió con un gesto determinado aunque nada ceremonioso; Isabelle no pudo contener una exhalación de sorpresa al ver el contenido, asombrada por los destellos vítreos, opacos y tornasol de una magnífica colección de piedras preciosas. Oiren avanzó un paso sin darse cuenta ¿Era real lo que estaba sucediendo en ese mismo instante? Estaba viendo diferentes tipos de piedras, cada una de ellas refulgiendo bajo la claridad de la tarde con un brillo único y tan característico; toda su vida, o al menos una importante parte de ella, se había sentido tan interesado por la geología, así como por los procesos naturales que daban origen a los distintos tipos de roca: había visto e investigado, pero ningún video previo, ninguna vista tras el cristal protector de una vitrina de museo pudo prepararlo para la experiencia de ver a tan sólo un par de metros de distancia. Con rapidez su vista se desplazó de un punto a otro, reconociendo los distintos tipos con suma facilidad, mientras recordaba que varias de las preguntas durante el examen anterior tenían relación con eso, en su caso; Flavio habló con una voz serena aunque no por ello falta de carácter. Se trataba de un hombre muy juvenil, pero que se expresaba como alguien mayor, o acaso sería al contrario.

—Cada una de las piedras corresponde a uno de ustedes. Han sido asignadas por un proceso que será explicado más tarde, y se las entregaré ahora.

"Silvia, ángel aura, Carlo, amatista, Celia, ámbar, Lucio, fluorita, Karlo, diópsido, Krau, lapislázuli, Mauren, howlita, Úrsula, diamante herkimer, Bárbara, rodonita, Alej, nefrita, Mónica, citrino, Oiren, calcita, Ikronne, ónix negro, Itiel, ágata, Oskar, sodalita, Alana, dolomita, Ferrán, turquesa, Abigail, obsidiana negra, Esteban, hiperstena, Miraz, aragonito traslúcido, Isabelle, perla, León, cristal de roca, Lena, ópalo, Maud, obsidiana gris, Sebastián, crisocola, Febo, rodocrosita, Amber, coral, Luz, jadeíta, Priscilla, kyanita, Naro, ojo de tigre, Edsel, ametrino, Irene, charoíta, Serene, Morganita.

A medida que los iba nombrando, los estudiantes se acercaron a recibir de sus manos la piedra correspondiente, la mayoría de ellos sorprendidos o nerviosos ante la improvisada ceremonia; cada piedra pendía de una argolla metálica blanca que sujetaba el revestimiento cristalino, y esta argolla estaba enlazada a una cinta de color gris opaco, en ese momento protegida por una cubierta sintética transparente.

—Las piedras no sólo son muy valiosas —las palabras de Gabriela sonaban a una elegante amenaza— sino que representan la posibilidad de permanecer en esta academia durante los dos años que dure su enseñanza. Con esto quiero decir que es de una importancia fundamental para ustedes que sigan al pie de la letra las instrucciones que se les darán al respecto, y que mantengan la piedra a resguardo en todo momento. No podrán permanecer aquí si no tienen la piedra.

Esto último fue dicho con una entonación que rozaba la diversión, que en su caso sonaba como el anticipo a una broma cruel; Carlo no pudo dejar de notar que todos los maestros tenían también una piedra, y en el caso de Gabriela, se trataba de una de un color verde con algunas vetas más claras, de cortes rectos que destellaba con más intensidad que las que les habían entregado a ellos.

—Mientras no se les diga, no deben tocar la cubierta de la piedra, así que la mantendrán en el sobre transparente que tiene; manténganla con ustedes en todo momento hasta esta noche, donde les daremos una información adicional y les explicaremos cómo llevarlas y cuál es el objetivo de que las tengan.

Darius hizo un gesto amplio con las manos, como si estuviera dando una bienvenida recién en ese momento.

—Ya escucharon lo que dijo Gabriela, y por su bien les recomiendo que hagan caso en cada sílaba que han escuchado, en serio deben tenerlo en cuenta muchachos.

Maud reprimió una sonrisa al notar que él estaba en realidad burlándose de ella; Darius iba vestido de celeste cielo con una adornada camisa, y lucía aún más bronceado que la última vez que lo había visto.

—Ahora, y me encanta esta parte, ha llegado el momento de revelar el misterio que ha estado oculto para ustedes, de correr la cortina que los ha mantenido en la ignorancia del método y el fin de esas piedras que tienen en sus manos; por fin...
—Darius...
—Sí, lo siento Aziare —dijo con una sonrisa—, como les decía, este momento es en verdad muy importante, y gracias a la votación unánime de mis colegas, he sido elegido para hacer la demostración de poder que cambiará sus vidas.

Se paró un par de pasos por delante de los otros maestros, a unos cuantos del grupo de estudiantes. Pero antes de hacer algo, miró discretamente a los otros.

— ¿Si llamo a uno de los grandotes sería llamar mucho la atención?
—Darius, sólo es una prueba.
—Está bien, está bien.

Se aclaró la garganta de forma innecesaria, y luego levantó la diestra e hizo un leve giro con la palma extendida, los dedos rígidos, y la piedra que pendía de su muñeca emitió un brillo potente; pudo notar cómo las miradas de varios se dirigían a la piedra color rosa pálido, pero sabía que ninguno de ellos estaba capacitado aún para ver la diferencia existente en el aire.

—Ahora vamos a hacer una prueba y necesito un voluntario; veamos... tú, el de cabello claro a la derecha.
— ¿Yo?
—No, la de las trenzas; párate a dos pasos de mí, justo al frente, vas a hacer lo que te diga. ¿Cuál era tu nombre?
—León.
—Muy bien, un nombre digno de ser el primero este año en probar mi mano divina.

León contuvo una risa; Darius resultaba divertido de escuchar, y parecía que no se estaba tomando en serio nada de lo que pasaba; se plantó frente a él, tratando de ignorar la mano alzada y el persistente brillo de la piedra pendiendo de su muñeca; se percató de que la cinta con la que tenía atada la piedra era igual a la de la piedra que le había sido entregada.

—Ahora, lo que vas a hacer es lo siguiente: quiero que le des un puñetazo a mi mano.
— ¿Qué?
—Eso, quiero que le des un golpe justo aquí, a mi mano.

Podía verse relajado, pero estaba hablando en serio. León desplazó la vista hacia los otros maestros, pero si lo que esperaba era sorpresa o desaprobación de parte de ellos, no la encontró. Flavio tenía una expresión atenta y seria, lo mismo que Aziare, Jael lucía levemente divertida, Gabriela parecía aburrida y Omar estaba disfrutando de la situación. León no era tímido, pero sintió que todos los ojos estaban sobre él y eso lo hizo sentir incómodo.

— ¿Estás seguro de...?
—Claro que sí ¿Parezco de esas personas que no están realmente seguras de lo que dicen? Vamos, da un buen golpe.

León se dijo que si un maestro lo decía, y ninguno de los otros protestaba, eso quería decir mucho, así que se animó; pensó que usar toda su fuerza sería desmedido y muy poca, un tanto ridículo, así que optó por algo intermedio, como si se tratara de una sesión de entrenamiento. Y cuando el golpe debía impactar directo en la mano del maestro, su puño chocó con algo y fue rechazado hacia atrás.

—De nuevo.

Sin tiempo para pensar, dio otro golpe con la izquierda, pero nuevamente fue rechazado; sintió cono si hubiera golpeado un cojín de cuero o algo por el estilo.

—Uno más, pero ahora sostén el golpe.

Obedeció, y de forma inconsciente aumentó la fuerza utilizada; se quedó quieto, con la respiración un poco sobresaltada por el esfuerzo realizado, y pudo comprobar para su sorpresa mayúscula, que su mano estaba chocando con algo invisible que le impedía llegar hasta la extremidad del maestro.
La atención de todos estaba en ese momento en la curiosa escena, mudos de asombro ante un hecho que a todas luces no tenía una explicación; Darius hizo un gesto para que León descansara y, cuando este lo hizo, sonrió mientras de la nada se materializaba una película de un color opaco, similar a una tela muy delgada; la estructura formó un círculo que se expandió hasta cubrir toda la altura del maestro.

—Lo que están viendo en este momento es un campo defensivo; puedo hacerlo visible si quiero, pero por lo general es invisible. Puedo utilizarlo, como todos ustedes vieron gracias a la colaboración de nuestro querido León, para proyectar algo parecido a un campo de fuerza que uso a voluntad. Esto que acaban de ver es una habilidad que puedo usar debido a que estoy sincronizado con la piedra que llevo conmigo.

Isabelle se acercó y tocó con el índice la superficie ahora visible, sorprendiéndose otra vez de comprobar el efecto práctico de ella.

—Es increíble; es como si fuera un colchón de cuero o algo parecido.
—Gracias por el elogio, ya era hora de que alguien reconociera mi magnificencia. Pero vamos, acérquense todos y prueben por sí mismos como la bella Isabelle.

En algunos momentos el grupo estaba reunido en torno al escudo semi invisible de Darius, haciendo todo tipo de comentarios y sorprendiéndose de lo que estaban viendo y palpando en ese mismo momento; comentaban acerca de lo sorprendente de aquello que estaban viendo, aún sin poder convencerse de lo que estaba sucediendo. Un momento después la voz de Aziare intervino en la situación, hablando con un tono sereno, pero que consiguió la atención de todos en un instante.

—Sabemos que están bastante sorprendidos, y seguramente tienen muchas preguntas, pero les aseguro que todo va a ser explicado a su tiempo, con lujo de detalles. Pero ahora es importante que sigan las instrucciones al pie de la letra; deben conservar las piedras en su poder, en un bolsillo, sin intervenir la película protectora de la cinta ni de la cubierta, y sin golpear o tratar de rayar la piedra. No importa si la tocan, pero no debe ser sometida a ningún tipo de presión; como pueden ver, cada piedra está cubierta de una película sellada de un mineral que tiene como función protegerla de los agentes externos y ser resistente al medio...
— ¡Cobalto vítreo!

La intervención de Oiren hizo que todas las miradas fueran directo a él; sintió que se le subían los colores a la cara, y quiso decir algo como una disculpa, pero no pudo articular palabra. Sin embargo la maestra no pareció molesta en absoluto.

—Muy buena deducción, Oiren. En efecto, usarnos cobalto vítreo para preservar las piedras en buen estado.
—Y eso teníamos que decirlo en la primera lección —comentó Darius mientras hacía desvanecerse el escudo—, ahora todos van a estar locos por saber más detalles, suerte que esto no es una secundaria donde podrían estar siguiéndonos por los pasillos haciendo preguntas.
—En cualquier caso —dijo Aziare conteniendo una sonrisa ante la intervención—, de momento es todo lo que queremos decirles, tendrán la tarde libre hasta las nueve treinta, momento en que los esperamos en la explanada central; pueden conocer el territorio abierto, y desde luego ambientarse en el edificio donde estarán alojados. De la misma forma que en la zona primaria, no está permitido cambiar las habitaciones que les han sido asignadas. Ahora, si alguien tiene algo que comentar o preguntar, pueden acercarse a los maestros respectivos.

El grupo se separó rápidamente en seis partes, cada una orientada a uno de los maestros; tomando algo de espacio, utilizaron distintos sitios para intercambiar opiniones y hacer presentaciones más personalizadas con cada uno de ellos. Más tarde, cuando los maestros se retiraron, los recién llegados fueron a conocer el edificio donde se les había indicado que alojarían; en la recepción fueron saludados por Cora, quien les dio indicaciones básicas acerca de dónde estaban los servicios y todo lo necesario para estar confortable ; resultó ser que estructuralmente se parecía mucho a la zona primaria, con un área central y las habitaciones por los bordes en Forma de U , con los ascensores al fondo y escaleras al principio, justo detrás de la puerta. Las 33 habitaciones estaban repartidas por los pisos dos y tres, mientras que en el primero estaba el comedor, la biblioteca multimedios, la sala de relajación, enfermería, terapia e informática, entre otros.

—Este día ha sido largo y lleno de sorpresas —comentó Sebastián—, tengo que reconocer que esto último de las piedras fue una total sorpresa.
—Ni hablar —replicó Lucio—, yo toda vía no me creo que esto esté pasando, pero estaba haciendo memoria ¿Recuerdas a Valentín de Infante?
—Para nada.
—Estuviste en una burbuja. Es un cantante retro, el año pasado hizo furor de nuevo con un disco.

Sebastián se dio cuenta que no sabía nada de cultura popular, y se dijo que tenía que informarse un poco para no llamar la atención, si quería evitar hablar de ciertos temas personales.

—Ah, el cantante ¿Y qué ocurre con él?
—Pues que usa una cadena al cuello con una piedra igual a las que nos entregaron. No estoy seguro, pero creo que se dice que estuvo aquí. Tengo la impresión de que la piedra es lo que llevas al egresar, como un símbolo.
—Pero tiene que ser algo más ¿Viste el poder de Darius? Eso fue fantástico; —dijo animado—, y Aziare dijo que nos iban a explicar muchas cosas más tarde, creo que nosotros también podremos hacer esas cosas.
— ¿Escudos invisibles?
—No lo sé, quizás algo parecido. Me pregunto qué harán los otros maestros.

Esteban hizo un gesto amplio con las manos.

—Seguro que los otros lanzan fuego, o hacen tormentas de arena, incluso creo que uno podría manejar varios elementos. ¿Te das cuenta?

Irene sonrió.

—Sí, fue muy interesante, estoy muy intrigada por lo que vaya a pasar.

En ese momento estaban en el comedor tomando un refrigerio liviano. Él estaba más emocionado que intrigado.

—Tendría que haberme llamado a mí, para probar la resistencia del escudo.

Mientras tanto León charlaba animadamente con Amber en la sala de medios.

— ¿Sabes lo que creo? Que esto tiene relación con el uso de la energía interna, como cuando meditas y alcanzas un punto de estabilidad en el que puedes usar tu fuerza física. Concentración de un modo totalmente diferente.

Amber estaba sorprendida al igual que todos, pero ella era una chica práctica, por lo que la emoción quedaba por detrás de la razón.

—Entiendo a lo que te refieres, pero piensa en esto: el escudo que usó Darius era algo... sólido, me refiero a que no era una ilusión óptica. Eso significa que la energía utilizada para ello debe provenir de algún sitio; estaba pensando que puede que las piedras tengan algún tipo de carga energética previa por medio de un tratamiento de irradiación similar a los de coloración.

León estaba seguro de haber escuchado algo acerca de la irradiación de piedras con motivos médicos, pero no estaba seguro de mantener el conocimiento lo suficiente como para aportar algo a lo que ella había dicho con tanta seguridad; decidió tomar un camino menos arriesgado.

—Entonces dices que la piedra podría tener una carga programada o algo parecido, pero eso no nos explica cómo es que puede utilizarla de forma práctica. Y por lo visto nos quieren dejar en la ignorancia por el momento, le pregunté a Itiel y me dijo que Jael no les adelantó nada, igual que Aziare con nosotros.
—Es cierto, escuché que Abigail decía lo mismo; en fin, tendremos que esperar. Me cayó muy bien Aziare, al principio pensé que sería un poco fría pero me pareció muy amable.
—Sí, también me cayó muy bien. Y no quiero adelantarme demasiado a los hechos, pero tengo la impresión de que somos un muy buen grupo.
—Estaba pensando lo mismo —dijo Amber mientras programaba una selección de música para estudiar—, aunque ahora que sabemos que hoy cosas tan impresionantes como poderes sobrenaturales, tengo que reconocer que me da mucha curiosidad saber cuáles serán los poderes de los otros maestros, y los nuestros si es que los vamos a obtener.

Mientras se sentaban, León extrajo de su bolsillo el sobre transparente en donde estaba la piedra que le habían entregado.

—Parecía tan fácil —comentó medio para sí mismo—, era como en las series de televisión fantásticas donde los personajes simplemente dicen una palabra y pueden hacerlo. Lo sé, lo sé, estábamos hablando sobre el fondo científico de esto, solo estaba divagando.
—Pero esa divagación es buena, en muchos casos es la base de los experimentos y teorías, alguien dice ¿Qué pasaría si se pudiera hacer realidad esto? Y gracias a esa pregunta es que se puede crear.

Recibieron un mensaje directo anunciando que la reunión había sido cambiado para las nueve en punto; pronto los minutos faltantes fueron menos y la relativa calma existente en la residencia fue reemplazada por el nerviosismo ante una situación que era desconocida y a todas luces importante. A pesar de lo que varios pudieron pensar de forma previa, cuando se reunieron en la explanada central no había preparada ninguna ceremonia especial, sólo los esperaban los seis maestros de pie en el centro del lugar descubierto de techo; el sitio estaba iluminado sólo de forma parcial por luces artificiales, dejando todo lo demás a un espectacular cielo despejado de noche. Flavio entonces se hizo cargo de la situación, hablando con un tono pausado que invitaba a la concentración.

—Me complace que todos estén aquí; ahora vamos a realizar un proceso muy sencillo pero que es relevante para las acciones en el futuro. Harán enlace con sus piedras.

"A pesar de no ser objetos místicos, las piedras tienen una relación no tan lejana con el mundo esotérico, ya que trabajan con energía. Deben saber que cada piedra en Sten mor es única, su forma y frecuencia es irrepetible, y es imposible falsificarlas; una vez que han sido cosechadas, son cubiertas con una capa de cobalto vítreo que impide el contacto con agentes nocivos, y al mismo tiempo permite que el catalizador de las piedras tenga efecto. Harán lo siguiente: abrirán el sobre sintético por el costado, y tomarán la cinta para envolver con ella una de las dos muñecas; es irrelevante en cuál de ellas sea, pero recomiendo que sea en la que usan de manera primordial pues será más sencillo gestionar los movimientos. La cinta está fabricada en grafeno, con un patrón de unión único en el extremo, lo que hará que se una de forma permanente mientras estén aquí."

Esteban hizo una mueca hacia lrene.

—En este momento nos dirán que tenemos que decir "por el poder del cristal de..."
—Shht —lo hizo callar ella, aunque sonriendo—, harás que nos regañen.
—Comiencen ahora, por favor.

Durante algunos minutos el silencio de la explanada fue alterado únicamente por el sonido quedo de la película sintética rompiéndose; Isabelle contempló con vivo interés la cinta, que a simple vista parecía tela común, se entrelazaba en ambos extremos, uniéndose como si hubiese sito tejida en torno a su muñeca; Oiren en tanto, comprobó al tacto que, tal como lo había leído en su momento, que la cinta no retenía temperatura ambiente, lo que la haría ideal para utilizar constantemente, ya que se adaptaría a la temperatura de la piel. Amber le comentó a León acerca del patrón de unión, que era un tratamiento especial usado en algunas fibras, que permitía que el entrelazado de fábrica terminara un punto determinado, fusionando a nivel celular para una correcta aplicación.

—Ahora que ya tienen la piedra en la muñeca, pueden quitar el recubrimiento sintético de la piedra.
—Es muy suave.
— ¿Por qué no brilla como la de los maestros?
—El brillo de las piedras no es casual, se produce cuando aprendes a controlarla por completo; aunque esto es un signo puramente visual, es fiel reflejo de que la piedra se esté usando de forma apropiada. Ahora que ya todos tienen la piedra en su poder, el primer paso del proceso está terminado. Mañana por la mañana harán enlace con su piedra.
—Desde este momento —comentó Aziare—, las piedras quedan ya por completo en su control, y deberán comenzar la segunda etapa, que corresponde a la sincronización de su energía, a fin de iniciar su entrenamiento.
—Disculpa ¿De qué forma esto tiene relación con lo que vamos a estudiar?
—Es un medio que les permitirá alcanzar sus fines: cuando sincronizas con tu piedra, tu yo interno conecta en un nuevo nivel, y eres capaz de comprender el medio y las cosas que haces de una forma más amplia. Las personas que egresan de Sten mor son exitosas en los proyectos que emprenden porque han alcanzado un punto de coordinación mente-cuerpo-objetivos que les permite proyectar lo que desean conseguir y encontrar los medios para ello de la forma más efectiva — había una nota de intensidad en su voz, que ninguno de ellos había percibido antes; si bien seguía teniendo la misma actitud que un momento atrás, algo en la forma de expresarse demostraba que había sentimiento en esas palabras, que estaba convencida de aquello que les explicaba—. La mayoría de las veces las personas que tienen un talento e interés por algo, lo desperdician porque no encuentran la manera correcta de ser dirigidos; y por supuesto que hay quienes encuentran el modo, pero no todos, y esas capacidades no deben perderse. A través de la utilización de la piedra, ustedes van a comprender qué y cómo con mayor rapidez y claridad, y eso los acercará a sus metas a una velocidad nueva.

Krau sonrió al escuchar esas palabras. Si se trataba de tener metas claras, él sabía a la perfección qué hacer.

Próximo capítulo: Lazo de unión. Liderazgos y oportunidades

Sección del autor


One-garui es mar, costa, puerto, música y tragos. Pero también es tierra de mujeres y hombres rudos que se hacen a la mar para pescar o conocer las profundidades, o que tienen embarcaciones artesanales; es tierra de navegantes y amores fugaces, y por supuesto, la más variada de todas las ciudades. Dicen que nunca terminas de conocer la ciudad puerto, desde los roqueríos al norte hasta las zonas verdes al sur.