No vayas a casa: Episodio especial


Cuando empecé a escribir No vayas a casa, supe que sería un trabajo duro, pero al realizarlo me di cuenta en realidad de qué tan complejo fue.
Pero esto empezó por otra razón, y es que con el paso de los años he querido probar con distintos géneros, y no quedarme en una zona cómoda en donde sé qué y cómo llevar a cabo; en este caso se trataba de terror, y no gore o algo violento, sino un lento y silencioso camino donde el final no era tanto el objetivo, como el desarrollo.
Por primera vez tuve la oportunidad de dejar toda ni artillería clásica, y olvidar lo aprendido en años de práctica ¡Se trataba de un camino desconocido y completamente nuevo!
Sobre la creación de la obra, quise plantearla en tres volúmenes porque eso me permitía dar tres enfoques distintos: conocimiento, sufrimiento y lucha, cada mundo con sus propios códigos y lenguaje, cada uno con su propia resolución. De esta forma, en el primer volumen hay mucha información, hay tiempo, y durante un largo espacio parece no suceder nada, hasta que se descubre la primera verdad. Luego tienes el segundo volumen donde nada es lo que parece, y los sentimientos afloran mientras no sabes en quién o en qué creer,porque cada descubrimiento puede poner en riesgo lo que ya conoces. Al final el tercer volumen se vuelve el más oscuro y frío, aquel donde y ya no hay nada oculto y las definiciones son determinantes; pero el tercer volumen no siempre fue así.
Sin entrar en detalles, diré que el tercer volumen fue el más difícil de escribir, porque implementé no solo cambios, sino que cambié por completo la forma de presentar esta historia; sin embargo, el final que ustedes ya conocen es, a mi juicio, un final perfecto .
Trabajar en la personalidad de Vicente fue muy gratificante porque pude dedicar espacio a profundizar en los detalles, yendo desde el exterior y zonas menos confortables, hacia el interior; quise mostrar un personaje sencillo en apariencia, pero con un mundo interior en tres dimensiones, un personaje que pudieras querer u odiar por quién es, sin mentiras ni máscaras.
Por esto mismo, y por las largos horas de estudio sobre asuntos paranormales y los ciencias de la mente, iniciar el trabajo de destrucción lógico en una historia de terror fue complejo, y se me hizo duro el camino, porque se trataba de personajes a los que conocía, con quienes tenía una especie de vínculo. Toda esta novela fue cansadora, angustiante, larga y difícil, pero estoy muy contento con el resultado; dentro de un tiempo quiero volver a escribir terror.

Gracias por leerme, y no se pierdan muy pronto Sten mor: Preludios