Sten mor academia Capítulo 11: ¿Qué sucedió con las habilidades? Incógnitas y respuestas



Torre celeste. Miércoles 07 de abril

Amber estaba de un muy buen humor ese día; la extraña experiencia vivida con los maestros no hizo sino aumentar su interés y buen humor; se encontró con Naro en el quinto piso, mientras este tomaba algunos datos de una estación de información.

—Hola.
—Hola.
— ¿Y qué estás descargando?

Naro la miró un instante con una expresión indescifrable en  el rostro, pero decidió responder.

—Tomaba unas notas rápidas, de materiales de construcción, voy a Ciencia de los materiales.
—Excelente, yo iré a Ecología. Tengo una duda ¿Tu piedra es ojo de tigre o de halcón?

Él levantó las cejas, algo sorprendido del análisis tan fino con tan poca información. Tal vez la había juzgado mal.

—Es ojo de tigre.
—Muy interesante, me gusta mucho. Leí algo al respecto, si no recuerdo mal hay cuarzo y limonita en su composición.
—Es cierto. Estuviste investigando.
—Solo leyendo un poco, es que este asunto de las piedras me tiene muy interesada y quiero estar preparada; mi piedra es el coral, aunque no es una piedra en el estricto sentido de la palabra, es un mineral. El color que tiene es una mezcla de las variedades que existen en la actualidad, lo cual significa que se realizó una conjunción de las distintas variedades, o quizás se cosecharon de una forma especial ¿has pensado en que no sabemos cómo se cosechan las piedras que tenemos?
—Uno de los maestros dijo algo sobre eso, habló de cosechar.
—Sí, pero no fue nada específico. Disculpa si estoy hablando demasiado, es sólo que es mucha información.
—No, está bien —dijo el con un asentimiento—, es una visión interesante, tenemos mucho por hacer.
—Es lo que he estado pensando desde el principio; ¿Cómo va tu plan de estudios?

Comenzaron a caminar mientras él plegaba la tableta y la guardaba en el bolsillo de la camisa.

—Bastante bien, por lo que entiendo, aquí están estableciendo las bases para las carreras independientes, pero pretenden mantener relacionados todos los aspectos.
—Estaba pensando en eso en la mañana. Tengo la sensación de que hay seis áreas en las que nos estamos dividiendo, según como yo lo veo es Deportes y salud, Docencia, Ciencias de todo tipo, Social y cultura, Mundo de las Artes y mundo empresarial.
— ¿Y cómo llegaste a esa conclusión?
—Por lo que he estado hablando con todos: es muy curioso que casi no hay coincidencias entre lo que estamos buscado aprender, eso hace que el ambiente sea variado y tengamos multiplicidad de coincidencias entre nosotros, y también podemos conocernos mejor.
—Muy buenas apreciaciones, Amber.

Suri era la maestra de Organización semanal, asignatura encargada de velar por el buen rendimiento y orden de las tareas de los estudiantes; era una mujer de edad indescifrable, que vestía un traje blanco como la nieve, de cortes rectos y usaba el cabello muy corto, enmarcando un rostro ovalado de ojos expresivos.

—Hola.
—Hola. Y como te decía, hiciste una muy buena apreciación, aunque se trata de ocho áreas. Si quieren saber más, pueden investigar en la malla de asignaturas que recibieron esta mañana en sus móviles, ingresando a la pestaña que está sobre el nombre de usuario.

Amber siguió el consejo mientras lo escuchaba, y encontró el mapa en donde se desplegaban las ocho áreas mencionadas, incluyendo en escalera las sub áreas, las asignaturas, los maestros responsables, horarios de aplicación, y desde luego la opción de agregar signaturas a los Eventos propios.

—Esto es excelente.
—Procuren no decírselo a  nadie, tengo que hablar sobre esto más tarde.
—De acuerdo, lo guardaré como un secreto.


2


Febo, Isabelle, Lucio, Lena y Naro llegaron al salón indicado, en horas de la tarde, hablando de la experiencia vivida con el incidente con la piedra de Alej.

—Fue muy sorprendente —estaba comentando Isabelle—, de pronto solo estaban ahí, flotando.
—Los maestros reaccionaron tan rápido —observó Lena, con admiración—. Se hicieron cargo de todo en un instante, y además con tanta capacidad.
—Es cierto —dijo Febo—, parecía como si no necesitaran hablar para saber qué hacer, y la explicación que nos dio Omar fue muy tranquilizadora.

El salón en el que estaban tenía capacidad para diez personas, y estaba equipado con el mobiliario típico de un salón de clases: la pared blanca adelante con el diminuto proyector flotando en el techo, el escritorio para el maestro con algunos elementos como punteros y tablas de datos, y los puestos para los estudiantes, con la tabla de datos estándar, el punto de notas y algunos accesorios más. En ese momento los puestos estaban ordenados en un semi círculo orientado hacia el puesto del maestro.

—Ahora me queda muy claro por qué es que ellos tuvieron todas esas precauciones desde el inicio, y lo del movimiento llave también.
—Por suerte sólo es un caso aislado —replicó Isabelle—, la verdad cuando nos alentaron a hacer el movimiento, me preocupé un poco, pero todo era como nos dijeron y no sucedió nada extraño.

La puerta se deslizó, y todos voltearon hacia ella, guardando silencio, creyendo que se trataba del maestro, pero fue Oiren quien entró.

—Lo siento, tomé por el otro extremo del pasillo.
—No te preocupes —le dijo Lena, sonriendo—, aún no empezamos, siéntate.

Oiren se sentó a un costado, y un momento después entró el maestro, que se presentó como Rafaell y anunció que estarían trabajando en Entretención y cultura, uno de los ramos independientes que tenían como estudiantes según el plan de estudios. Era un hombre cercano a la cincuentena, muy alto, de facciones largas y ojos muy claros.

—Me gustaría comenzar por saber algunos cosas de ustedes —dijo con una voz ronca—, pero tranquilos, no los haré poner de pie y presentarse; estuve viendo algunos de sus datos entregados en las pruebas iniciales y me gusta que hay variedad de intereses: Isabelle, la medicina tiene un fuerte peso en tus objetivos, Naro, tienes conocimientos e intereses en la mecánica, Lucio, la construcción y el desarrollo de los materiales es un objetivo fuerte para ti, Oiren, el estudio de las piedras y la tierra tiene mucha importancia para tus objetivos, y tenemos sólo una coincidencia, aunque es parcial: Febo, estás interesado en las ciencias del espacio, y Lena, tu interés va por la aeronáutica. Un grupo muy variado, trabajaremos muy bien juntos.

Febo hizo un esfuerzo casi perfecto en evitar demostrar algo más que una ligera sorpresa, y sonreírle cuando ella volteó hacia él e hizo lo mismo. Era una coincidencia demasiado buena para ser verdad y realmente le daba una oportunidad de generar un lazo más allá de estar ambos en el grupo de Aviare. Pero se obligó a volver a poner atención en lo que estaba diciendo Rafaell.

—El objetivo que tengo es que puedan incorporar la cultura general y algunos aspectos de la entretención a su vida académica, pero tengo como costumbre empezar por algo que les guste a cada uno de ustedes; después de eso hablaremos de lo que me compete, y de paso les demostraré cómo todo lo que me cuenten tiene que ver con el mundo que nos rodea. Isabelle, ¿podrías decirme si hay una especialidad que hasta el día de hoy ha llamado tu atención?
—Creo que principalmente la medicina de urgencia y la genética.
—No son áreas similares. Dime qué te atrae de la genética.

Isabelle esperaba sentirse nerviosa llegado ese momento, pero el trato del maestro resultaba tan acogedor que no se preocupó por ser la primera en hablar.

—De la genética me interesa cómo es el proceso de descubrimiento desde niveles micro, desde lo molecular o incluso antes; la genética puede cambiar la vida de las personas desde antes de la concepción, eliminando defecto, futuros y convirtiendo elementos potencialmente dañinos en un beneficio a futuro.
—Y por otra parte está la medicina de urgencia.
—Sí, aunque siento que está relacionado en el fondo. No vivimos en un mundo perfecto, y aunque desde el área de la salud se puede hacer mucho por mejorar la vida de los personas, combatiendo enfermedades y previniendo todo tipo de trastornos, siempre puede surgir un imprevisto, y pienso que la atención de urgencia, ante un accidente o una situación inesperada es el paso siguiente en la forma de ayudar.
—Un pensamiento altruista, por cierto. Naro, sé que has trabajado en maquinaria pesada, ¿cómo ha sido esa experiencia?

Naro hizo un asentimiento a modo de saludo.

—Trabajé con una empresa que asesora a los gestores de movimiento del mecanismo de clima que hay en esta ciudad. No estaba relacionado directamente con el clima, pero tenía una base en los conceptos de física en donde necesitas poner un determinado sector del mecanismo en movimiento recto, que permita aplicar sobre las nubes o el agua los elementos necesarios para regular la temperatura o los cambios climáticos, como las lluvias.
—Entonces la medición de espacio y fuerza son vitales.
—Así es —respondió rápidamente—; es importante que la trayectoria esté trazada con precisión para no causar un resultado inesperado.
—Una ocupación que exige altos niveles de concentración; Lucio, tengo entendido que en tu familia se dedican a fabricar maquinaria que se usa en construcción.
—Sí, somos una tradición viviente —replicó sin disimular su orgullo al hablar de la Familia—. Desde los tiempos de mi bisabuela nos dedicamos a eso, y somos buenos en nuestro trabajo.
—Eso significa que creciste entre planos y proyectos.
—Prácticamente; en Altocielo siempre hay que estar a la vanguardia en técnicas y materiales, así que es una labor que no tiene descanso, realmente. Pero es desafiante y divertido.
—El entusiasmo que demuestras es la prueba más clara de que así es. Oiren, has leído acerca de geología y el origen de las piedras ¿Cómo te sientes al tener uno de esos ejemplares en tu muñeca?

Oiren trató de aclararse la garganta de forma discreta, pero falló. La manera tan clara de explicarse de los otros contrastaba con lo que sea que hubiera pensado cuando inició la clase, y se quedó en blanco mientras escuchaba la pregunta dicha en un tono gentil por el maestro. Se dijo que debía reaccionar y responder algo, aunque no fuera tan espectacular como el resto.

—Yo —se concentró en la expresión de Rafaell, que lo miraba con atención, ignorando por completo su balbuceo—. La calcita es un mineral que está...muy extendido por la corteza del planeta, y también es variado en formas, puede estar arracimada en depósitos, o presentarse como cristales, o estar presente en cuevas como estalactitas, como las que son famosas en las cuevas de Ist al norte de Torre de piedra. —de pronto se sintió cómodo, al haber hecho enganche con un recuerdo que era útil en esos momentos—. Tiene gran importancia en la industria porque se utiliza para crear cementos, mármol, y piedras de soporte para trabajos; en la medicina es utilizado en forma de cristales para tratamientos ópticos, y por supuesto en los láser de cirugía; de este tipo de láser provienen los que se utilizan en el mecanismo de control del clima y —tomó aire, sonriendo ligeramente ante las miradas de todos—, desde luego en mecánica de vuelo es imprescindible tanto para los cristales de medición de vientos como para los señalizadores en los aeropuertos.

Había empezado pésimo, pero logró remontar, incluso lo suficiente como para demostrar que la piedra que tenía en su poder representaba mucho más de lo que parecía a simple vista. Vio las expresiones de todos, entre asombrados e intrigados por lo que había explicado, y entendió que al mismo tiempo que daba una respuesta coherente, habido dejado en claro tener conocimiento de algo que afectaba directamente el campo de estudio de todos los demás. Nunca se había sentido importante o sobresaliente, y en esa situación inesperada, captar la atención de todos y a usar un efecto se sintió realmente bien para él.

Más tarde, saliendo del salón, Febo se acercó a Lena para hablarle.

—Así que te interesa la aeronáutica, estoy muy sorprendido.

Lena recién en ese momento lo reconoció como el chico que la sujetó en el casino cuanto tropezó, pero decidió omitir ese punto por que aún se sentía un poco avergonzada de su torpeza en ese momento.

—Sí, me gusta pero ¿A qué se debe la sorpresa?
—Es que casi no he conocido personas que les interese este campo, así que me sorprende para bien que en la academia haya alguien como tú —y de inmediato—, que le gusten las máquinas que vuelan y esas cosas.
—Ahora que lo dices, tampoco conozco personas con el mismo interés. Es decir, papá y mamá me compraban maquetas de aviones desde que era pequeña, pero no es lo mismo.
—Sí, lo entiendo. Yo sólo tengo una maqueta en realidad, es un Almaz VII, no creo que...
—La estación espacial —dijo ella de inmediato—. Qué interesante, en algún momento pensé en expandirme a los vehículos fuera de órbita, pero ya sabes que para poder exponerlos bien necesitas una base de antigravedad y eso me consumiría muchos recursos.

Febo se quedó de una pieza. La estación no sólo no era popular, sino que era algo antigua en comparación con otras, por lo que fue una gran sorpresa que ella reconociera el nombre de inmediato. Sacudió la cabeza en señal de asentimiento para evitar ser demasiado notorio.

—Sí, me tardé una eternidad en armarla ¿Tienes aviones entonces?
—Así es, modelos antiguos —replicó ella con cierto orgullo—, ya sabes, algo como...
—Hola ¿mañana van a estar en Historia antigua?

Se toparon con Ferrán en un cruce de pasillos; hacía una mañana resplandeciente y el rubio sonrió con amplitud.

—No, en realidad directo a Disposición al esfuerzo.
—En realidad yo sí voy a Historia antigua —comentó Lena algo sorprendida—.
— ¿En serio?
—Sí, por aeronáutica la tengo en el plan ¿Tú no?
—De momento no, aparentemente —replicó sin expresión en el rostro—, aunque podría ser interesante que...
—Genial, tenemos una coincidencia, y necesito desesperadamente de alguien que sepa sobre cosas que ocurrieron antes ¿puedes creer que he pasado por alto asuntos tan importantes como la historia de la aeronáutica? —exclamó Ferrán como si fuera una grandiosa noticia—. Y como sé que tienes esta pasión por las aeronaves, quizás podrías darme una mano con los archivos que puedo necesitar para instruirme antes de llegar, vi algo de un Martin F-70, no sé si voy en la dirección correcta.
—Sí, vas bien —comentó Lena sonriendo—. Es muy importante en la historia.
— ¿Podrías ayudarme?
—Claro, será un placer.
—Estoy seguro de que es así. Nos vemos más tarde, Febo. ¿De acuerdo?
—Claro.
—Nos vemos —dijo ella a modo de despedida, mientas le sonreía—. Hablaremos después.
—Por supuesto.

Lena y Ferrán tomaron la escalera, mientras Febo se quedó detenido en el pasillo revisando el mapa de la instalación en el móvil. Genial, Historia antigua y Disposición al esfuerzo eran a la misma hora, así que había perdido una grandiosa oportunidad. Algo frustrado por la interrupción del otro joven en un momento donde la charla no podía ir mejor, consideró la posibilidad de escurrirse en esa clase con ellos, pero la desechó por considerarla absurda.

—Hola ¿Qué haces?

León venía caminando distraídamente, con las manos en los bolsillos; Febo se Encogió de hombros.

—Nada en especial.
—Entonces te acompaño, vamos. ¿Te habías perdido?

Febo cerró el plano y compactó el móvil, guardándolo en el bolsillo de la camisa.

—Un poco, eso creo. ¿Será muy raro estar pensando en chicas cuando no tenemos ni una semana aquí?

León se encogió de hombros.

—No lo sé, creo que yo te habría preguntado lo mismo.
— ¿Te gusta una chica de aquí?
—No sé si gustar sea la expresión correcta —reflexionó en voz baja. Hasta el momento, antes de estar en Sten mor, no había tenido la oportunidad de sentirse atraído a alguna chica desde hacía bastante tiempo, o quizás era que no quería distraerse mientras concretaba sus objetivos. Pero ahora había dado un gran paso hacia adelante, lo que en cierto modo dejaba espacio para otras cosas—. Digamos que si mi vida no se vuelve un caos aquí, hay alguien que tendrá mucha atención de mi parte.
—Suena como que te estás conteniendo.
—Estoy soltero hace tiempo, y en verdad estudiar, practicar sobre piedras y andar coqueteando se me hace mucho a la vez. Quizás lo mejor es empezar una amistad y luego ver qué pasa.

Febo pensó en esas palabras, y en cómo había reaccionado ella con respecto al tema en común; parecía interesada, y si eso era así ¿Qué tal si trataba de obtener lo mejor de conocerla, sin esperar nada a cambio en un principio? Después de todo, él también llevaba un tiempo soltero y evitar torpezas sería fundamental.

— ¿Y cómo estuvo tu clase?
—Entretenida —replicó León—. Estaba en disciplina de estudio, es bastante útil que tengamos una asignatura como esa para poder ordenarnos y tener todo muy claro. Soy ordenado pero ¡Cielos! Esto lo están llevando a otro nivel. Me pregunto qué sorpresas nos tendrán los maestros de piedras en esta tarde.
—Yo también me estaba preguntado lo mismo —intentó quitarse de la cabeza la escena de hace unos momentos—. En fin, tenemos cuarenta minutos hasta ese momento ¿Tienes algo en mente?
—Había pensado pasar a la sala de holos a practicar algo de Vision soul.

Era un juego en primera persona muy popular desde hace un tiempo; los dos fueron charlando de diversos temas hasta la residencia, entrando luego en la sala apropiada, en donde ya estaban Sebastián y Maud.

—Hola.
—Llegamos hace un instante —dijo Sebastián muy animado—, Maud y yo estábamos en Fenómenos climáticos, es muy interesante.
—Lo que no me explico —dijo ella algo sorprendida—, es que no recordabas nada de El mecanismo.
—Sí, es que tengo muy mala memoria —se excusó él— ¿Empezamos?

Comenzaron por tomar los accesorios apropiados para los tobillos, brazos, cintura y cuello, antes de ajustarse los pequeños anteojos que completaban el set. Una vez iniciada la partida, el salón se convertía en el escenario correspondiente al juego, y los dispositivos que los usuarios tenían puestos proyectaban estructuras de luz sólida que cubrían el cuerpo a modo de armadura; el juego era una aventura épica antigua de estrategia y desarrollo, por lo que el equipo quedó configurado por la guerrera, el estratega, el mago y el líder, puesto que quedó seleccionado al azar para Febo.

— ¿Y bien? Estamos en Nueva Delhar ¿qué sugieren?
—Febo, tú eres el líder, se supone que tú decides eso.
—Está bien, está bien; tal vez, si vamos hacia Puerto Miriades, es una ruta corta.
—Bien —dijo Maud gesticulando con la espada—, entonces vamos a seguir nuestro destino.

A medida que caminaban, los paneles en el suelo se desplazaban como una cinta de caminar, por lo que el avance se sentía real; al mismo tiempo, los emisores ubicados en las paredes, techo y piso generaban las variaciones correspondientes al mapa en el que se encontraban, para concretar una experiencia total. En determinado momento apareció un espadachín espía, que atacó al grupo.

— ¡Cuidado!

Maud lo enfrentó valientemente con la espada, pero fue sorprendida por un segundo espadachín que apareció entre unos matorrales.

—Agáchate.

León sacó un puñado de uno de los bolsillos de su túnica y lo arrojó, convirtiendo el polvillo en chispas que hicieron retroceder a los enemigos. Sebastián, en su papel de estratega, uso el monóculo para enfocar a los enemigos, captando en un instante sus fortalezas y debilidades.

—Maud, ve por el de la izquierda y ataca el flanco derecho, León, el otro está asustado, usa hechizos de monstruos. Febo, están protegiendo un tesoro, está tras la vuelta, seguramente en esos roqueríos.

Ante las rápidas instrucciones, los demás se dividieron; Maud enfrentó otra vez a su rival, mientras León deba cuenta del suyo con una ilusión de dragón carnicero. Febo, en tanto, se escabulló por un costado de la zona de pelea y fue hasta los roqueríos, pero de entre ellos surgió un corpulento soldado acorazado, armado con  un hacha descomunal. Describió un arco hacia abajo, que el líder no pudo esquivar bien, recibiendo el impacto en el hombro izquierdo y cayendo aparatosamente.

— ¡Febo!

León corrió hacia él, olvidándose de su enemigo, que estaba poniéndose de pie, y lanzó cuchillos hacia el gigante rival, aunque estos rebotaron en su armadura pero lo distrajeron el tiempo suficiente para que Febo pudiera arrastrarse lejos del peligro inmediato. La guerrera, en tanto, logró desarmar a su enemigo y corrió hacia el gigante, mientras Sebastián se unía a la pelea enfrentando al espadachín libre. Haciendo gala de increíble agilidad, el joven noqueó al adversario, y corrió hacia donde los demás eran barridos por un golpe del gigante.

—Sobre el hombro, la articulación del hombro tiene una fisura.

León arrojó humo, y recibió la espada de Maud, a tiempo para dar un salto y clavar el filo en el hombro del enemigo; esto lo hizo perder estabilidad y permitió que el hombre le quitara el yelmo, a tiempo para que la guerrera arrojara esferas con puntas, las que golpearon en la cara, derribándolo. Minutos después recuperaron el tesoro y guardaron el avance, saliendo del juego, por lo que todo el espectáculo visual se diluyó en pocos segundos.

— ¿Estás bien?
—Sí —replicó Febo poniéndose de pie—, estos accesorios son cada vez mejores, casi sentí el golpe del hacha.
—Pero lo hicimos bien Febo.

El aludido negó con la cabeza mientras se masajeaba el hombro.

—No, ustedes lo hicieron bien; pero para la próxima, no quiero el puesto de líder. León, eso es para ti, tienes madera de líder, de verdad.
—Gracias —se encogió de hombros—, pero para ser sincero, no pienso mucho en esa situación, sólo actué.
—Quizás sea la mejor manera de llevar los cosas, no crees ¿Qué piensan ustedes, nombramos a León cono el líder de nuestra alianza?

Los demás sonrieron, y ante un gesto de Febo, los tres levantaron una mano en señal de juramento.

—Nosotros te nombramos a ti, León, como nuestro líder en las próximas batallas.



3


Torre amarilla.


Mientras tanto, Naro se topó con Amber saliendo de Gestión de datos.

—Hola de nuevo, no nos habíamos visto desde la mañana.
—Hola.
—Voy a tomar un refresco ¿Me acompañas?

Caminaron en silencio hasta la residencia, en donde se acercaron al casino y tomaron uros refrescos ligeros.

— ¿Y cómo ha estado el día?
—Agotador, pero me gusta el desafío.
—A mí también —repuso ella recostándose en una silla, frente a él—. Siento que a mis días le faltan horas y eso es bueno ¿Te das cuenta que llevamos sólo un par de días aquí y han pasado tantas cosas?
—Sí, es sorprendente.
—Me caes bien —comentó con una sonrisa divertida — eres un hombre agradable.
—Es extraño porque en dos días dos personas me han dicho lo mismo.
— ¿Itiel? Los vi conversando, parece que se llevaron bien.

Naro se encogió de hombros.

—Supongo que no he estado hablando con muchas personas.
—Para nada —replicó ella—, así que supongo que no te gusta socializar con cualquier persona.

Naro se quedó pensando en eso, y en cómo había podido conectar con dos personas en tan poco tiempo, aunque sin proponérselo.

—La gente superficial me aburre.
—Eso me hace sentir mejor, porque si estás hablando conmigo quiere decir que no me consideras superficial.

La forma directa y desenfadada de ella al hablar lo hizo sentirse a gusto. Sin embargo, Amber aún tenía algo más que agregar.

— ¿Y qué es lo que pasó, por qué huyes de las personas?
— ¿Por qué piensas que huyo?
—No lo pienso, lo veo. Puede que llevemos dos días aquí, pero las cosas se notan cuando uno quiere mirar; no me molesta, es sólo que por alguna razón me agradas, y como no huiste de mí, quiero devolverte el gesto preocupándome por ti.

Naro no pudo evitar comparar esa actitud con la de Itiel la noche anterior, y al mismo tiempo con la de los otros en la academia. ¿Era evidente que él no se sentía demasiado cómodo, o quizás era otra cosa?

—Es rara tu pregunta, en realidad.
— ¿No has pensado que tal vez me estoy preocupando porque veo en ti algo que antes otra persona no vio en mí?
—No entiendo.
—No, sí entiendes, pero no estás prestando atención —de pronto su expresión adquirió un matiz de intensidad que distaba mucho de la pasión por el estudio y hablar, que era lo primero que se veía de ella—. Todos los que estamos aquí somos personas diferentes, y llegamos hasta este sitio por nuestros capacidades o lo que vamos a poder hacer en el futuro, pero eso no nos hace iguales: habían pasado, no sé, un par de horas, y ya se estaban formando grupos, como esa engreída de Serene que parece que quiere tener un clan aquí. Pero algunos no, y no puedo dejar de ver que puede haber alguna coincidencia; de acuerdo, me veo un poco más alegre y animada, pero me han pasado cosas también, puedo entender un poco más allá.

En ese momento, Naro comprendió de forma completa a lo que se refería Itiel la noche anterior; no estaba haciendo una comparación, estaba hablando de sus sentimientos de una manera abierta y confiando en un desconocido, pero él estaba tan concentrado en sí mismo que pensó que sólo se trataba de palabras de buena crianza, dichas por alguien muy respetuoso y educado.

—Lo siento —su expresión se suavizó—. No lo había pensado de esa forma.
—No es necesario que te disculpes.
—Tal vez sí. Escucha, no soy muy bueno hablando, sólo... lo lamento, de verdad.
—Esto, bien, disculpa aceptada —replicó ella encogiéndose de hombros— pero me suena a que igual no quieres hablar.
—No —hizo un gesto de excusa, intentando fue no se viera agresivo—,  pero después, tal vez tenemos que hablar un poco más.
—Te doy un punto en eso —Amber no parecía molesta en absoluto—, pero queda pendiente, no lo voy a olvidar.
—De acuerdo, como digas.
—Tengo que irme un momento antes de la última clase —comentó ella mientras daba el último sorbo a su refresco, poniéndose de pie—, nos vemos después.

Salió animada, dejándolo con muchas ideas en la mente; al final tomó la decisión de salir a buscar a Itiel en ese preciso momento.



4

Sala multimedios. Al mismo tiempo.

Silvia y Lena estaban absortas en los últimos segundos del documental sobre descubrimientos recientes; los créditos finalizaron con una espectacular toma aérea de Ed-viri, que se fusionaba muy lentamente con el prado previo al imponente museo de aviación ubicado en Torre de piedra; Lena estaba emocionada por todo lo que había visto.

—Esto es increíble —dijo casi sin aliento—. No entiendo cómo no me enteré de la publicación de este documental, si estoy suscrita al boletín semanal de El aviador.
—Lo más probable es que no lo hayas sabido porque no está catalogado es el apartado aviación —explicó Silvia—. Es un documental sobre hallazgos, está registrado como historia y educación.
—Muy instructivo, a decir verdad —comentó Ferrán—; entre esto y lo que me estuviste comentando Lena, me siento mucho más preparado. Te lo agradezco con todo el corazón.

Sonrió de forma espléndida; Lena le devolvió la sonrisa.

—No es necesario agradecer, lo hice con gusto; además, Silvia hizo un gran aporte.
—Para nada, sólo di con el holo correcto, es todo.
—Para mí es algo sumamente valioso, se los aseguro.

Se puso de pie, y con una sonrisa radiante hizo un gesto de despedida.

—Voy a pedirles que me disculpen, iré a cambiarme antes de la última dase del día.
—Adelante.
—Gracias.

Silvia esbozó una sonrisa en cuanto Ferrán hubo salido.

—Creo que le gustas.

Lena la miró con las cejas levantadas, divertida.

—Silvia, Ferrán sólo es amable.
—Muy amable, a mí no me miraba como a ti.
—Quizás, pero a Isabelle más temprano, Úrsula cuando sucedió el incidente con la piedra, a Alana… —se encogió de hombros—. Sólo es un chico amable, es todo.
—Como digas. En cualquier caso, agradezco que no me haya quedado viendo, me resulta un poco incómodo.
— ¿Por qué?
—Porque mi novio y yo nos separamos hace un par de meses.
—Oh, lo lamento mucho.
—No, está bien; no fue una ruptura, sino que ambos estábamos a punto de iniciar otros proyectos, yo aquí y él en Torre de piedra, en una universidad, y creímos que sería mejor separarnos mientras reordenamos nuestras vidas que mantener una relación a distancia a la fuerza.

Silvia tenía 22 años, pero a pesar de ser muy poco mayor que ella, a Lena le parecía que era más adulta y madura. Usaba pantalones holgados y camiseta, y llevaba el cabello corto, rodeando el rostro, como una nube de rizos en colores claros que brillaban ante la luz del día; sus rasgos eran alargados, y los ojos, pequeños, mostraban una serena determinación.

—Pero de todos modos debe haber sido difícil. Disculpa, nunca había conocido a una persona que tomara una decisión como esa.
—No es algo tan complicado si lo piensas —replicó Silvia—. Piensa en esto como comenzar una nueva etapa, y cuando ambos terminemos nuestros estudios, nos volveremos a encontrar, y podremos decidir con madurez qué es lo que haremos.

Para Lena sonaba tan claro, y a la vez tan confuso; parecía un proyecto o un plan, y para ella el amor era algo menos planificado, y ciertamente mucho más arrebatador.

—Pero ¿qué pasa si en un tiempo más cuando se reencuentren, ya no sienten lo mismo?
—Entonces tendremos un bonito recuerdo de nuestra relación.

La joven se quedó pensando en esas palabras, y trató de proyectarlas en su familia, pero al haber visto a sus padres siempre e inequívocamente juntos, se le hizo muy difícil proyectar una situación como esa en un contexto normal. Claro, las personas a veces se separaban si la relación no funcionaba, pero existiendo un amor fuerte y sincero ¿por qué querrían tomar el riesgo de poner distancia entre ellos, y además terminar la relación? Si terminaban y eso llevaba a que, con el tiempo, cambiaran sus prioridades o incluso se permitieran conocer a otras personas ¿cómo podrían sobrellevar esa culpa?
Silvia le estaba contando acerca de la jornada en que ella y su novio se despidieron antes que él iniciara su propio viaje mientras salían de la sala, cuando se toparon con Sebastián.

—Hasta que las encuentro, están atrasadas.

Lena vio la hora en el móvil, comprobando que faltaban menos de dos minutos para la hora, y además, que ya había recibido una notificación al respecto.

—Perdimos la noción del tiempo.
—Vamos, estamos sobre la hora.

Los tres se apresuraron al exterior, reuniéndose a la hora en punto con los maestros, e intentando ignorar las miradas reprobatorias de Jael. Omar estaba diciendo algo justo en ese momento.

—...así que el cambio será, que no van a usar sus habilidades.

Ambas se miraron sorprendidas ante lo que escucharon.

Próximo capítulo: Nuevas amistades. Claves y métodos

Sección del autor


Hoy les traigo la segunda parte de las curiosidades, desde el capítulo 6 hasta el 10. Excepto el 7, que olvidé incluir algo especial.

06
Gabriela tiene un cierto parecido con la cantante Victoria Beckham.


08
La encargada de Método de investigación en la torre violeta se llama Sophie Germ, y su nombre es un homenaje a Marie-Sophie Germain, quien fue una matemática francesa.

09

Oskar hace una referencia al símbolo de la hechicería.

10
-Priscilla y Luz ven una serie de época que se basa libremente en Norte y sur, serie protagtonizada por Patrick Swayze y James Reed entre otros.
-El peinador portátil que usa Isabelle es un set de peinado que incluye un espejo holográfico que se despliega en la tapa, y elementos como secador, alisador y desenredante que funcionan sin cables ni botones, sólo al contacto.
-Celia se refiere vagamente a que en harfolk no existe el servicio doméstico. Las tareas de limpieza y orden son realizadas en cualquier casa por aparatos automatizados que se ponen en funcionamiento por orden de voz o control, y son muy baratos.


Sten mor academia Capítulo 10: Habilidades personales. Poderes reales


Casino de residencia. Miércoles 07 de abril

Edsel avanzaba con algo de dificultad por el pasillo, mientras equilibraba dos bandejas con un gran surtido de tipos de pan, galletas horneadas, frutas y mezclas de salsas para el desayuno; había tenido especial cuidado en escoger variedad por sobre cantidad, al menos hasta que tuviera claro qué era lo que le gustaba mayormente a ella para la primera comida del día.

—Muchas gracias Edsel, eres muy gentil.
—No hay nada que agradecer. Vuelvo en un momento.

Serene estaba sentaba a la cabecera de una mesa para seis, con Mauren y Alana a sus costados; las tres dedicaron unos momentos a escoger los alimentos para esa mañana, en que el reloj marcaba las siete y treinta.

—Pensé que la jornada de ayer nunca iba a terminar —se lamentó Alana—. Jael es una especie de dictadora, y eso que sólo estuvo hablando.
—Te aconsejo que te adaptes a la manera de tu maestro, eso te va a llevar al éxito —dijo Serene con tono académico—. La clave es conocer a tu maestro y saber qué es lo que quiere de ti como estudiante, y al mismo tiempo qué es lo que funciona como persona. Flavio es de esas personas a las que le gusta hablar poco, pero hacer lo correcto, así que lo que hago es dejar que otras personas llamen la atención y cometan errores, y destaco exactamente en lo que es necesario.

Edsel regresó con una bandeja más pequeña que las dos anteriores, con un plato de cereal con salsa y frutas, pan y un par de zumos naturales.

—Ya regresé.
—Oh, qué bien.
— ¿Y cómo estuvo tu maestro? —continuó la rubia hacia Mauren— Por lo que vi, es algo divertido.
—Digamos que no es muy estricto por lo que parece, pero está mucho más atento de lo que se ve.
—Interesante, tendrás que mantener los ojos abiertos.
—Ayer estuvimos hablando largo rato sobre la ciudad de donde venimos; resulta que ha estado de viaje y conoce mucho de todas las ciudades y siempre tiene algo que decir.
—Yo sólo conozco Altocielo.
—Todas las ciudades tienen algo encantador, te lo aseguro —comentó Serene como si estuviera zanjando un debate—. Y no te preocupes por no haber ido antes a otros sitios, cuando salgas de aquí tendrás muchas opciones en todas partes y podrás conocer todo lo que quieras.
—Eres muy segura de todo.
—Por supuesto, tengo muy claro cuál es mi destino, ya verán que dentro de nada voy a estar entre de los más destacados de la academia. Así funciona esto, cuando quieres hacer algo, lo proyectas, y lo logras.



2


— ¡No puedo hacerlo!
—Baja la voz.
—Los dueños podrían descubrirnos.
—Pero sabes que necesitamos estos suministros. Eres nuestra única esperanza.

Luz estaba en una de las salas audiovisuales cuando entró Isabelle, apresurada, con algo en las manos.

— ¿Ya empezó?
—Apenas ahora vendrá la intro del capítulo.

En ese momento, Isabelle llevaba el cabello suelto y salvaje, rizado sin control; la caja que tenía en las manos contenía un peinador portátil, que extrajo mientras el espejo holográfico se desplegaba.

—No luces mal con el cabello suelto, no veo cuál es el interés de mantenerlo tan ordenado.
—En cierto modo tienes razón, pero no lo puedo evitar; desde muy joven hice atletismo, y tienes que ordenar tu cabello para que no estorbe; después estuve un tiempo pintando y es lo mismo, así que me acostumbré a hacerlo.
—Es raro que con ese historial lo que de verdad te interese sea la medicina.
—Mamá me dice lo mismo; estaba convencida de verme en Pristo o en Ciudad Capital exhibiendo mis obras, pero esas cosas las hago por diversión, no para vivir; lo que me impresiona de verdad es la medicina y todas las cosas que se pueden hacer gracias a los avances, además de los cambios profundos en la vida de una persona cuando un profesional toma la decisión correcta.
—Entiendo lo de las competencias —replicó Luz, pensativa—, porque de cierta forma también me pasó.
—Ayer me comentaste que te gusta el mundo de los negocios.
—Sí, pero cuando estuve en vocación y servicios me di cuenta que es algo más centrado en la docencia de comercio que en el trato mismo; me gusta intervenir en el qué y el cómo, para que las personas puedan trabajar y hacer negocios de forma humana, no sólo comercial. Oh, ya está por terminar la intro.
—El episodio de hoy va a estar excelente, la criada tiene que decidir si ayudar o no a la resistencia.

Celia y Karlo pasaban en ese momento por fuera de la sala y escucharon vagamente los comentarios al interior.

—Parece que están viendo esa serie de Ficción ¿Cómo es el nombre?
—Al sur y al norte —replicó Celia—; de vedad que es todo fantasía; mira que casas con criados y encima una especie de guerra.
—Sale en los libros de historia.
—Sí, pero es completamente arcaico; hay trabajadores en edificios, en centros de estudio pero ¿En una casa? Es como si fuera esclavitud ¿la ves?
—No estoy viendo nada ahora mismo —dijo Krau encogiéndose de hombros—, creo que quiero ver algo de acción real pero de momento no me apetece. ¿Qué tenemos ahora?
—La notificación dice que es una sesión especial con los maestros, en vez de estar a las nueve, hoy es a las ocho quince. Supongo que ya que hicimos el movimiento llave ayer, hoy trataremos de hacer algo concreto.

Krau no había mencionado el incidente de Mónica a petición de ella, pero por la noche en su cuarto estuvo intentando provocar algo con la suya: no había nada en las descripciones del lapislázuli que le sirviera como indicador, y aun sabiendo que era absurdo hacerlo, de todos modos lo intentó, aunque sin resultado.

Poco más tarde, todos se reunieron, pero en vez de en la explanada, en el centro de entrenamiento y pruebas, que se ubicaba detrás de los edificios de estudio que componían el paisaje desde el punto de vista de la entrada al lugar. Se trataba de una estructura semejante a un cubo metálico, dentro del cual existía todo lo necesario para entrenamiento físico en espacio techado: pistas de obstáculo para salto, barras horizontales, verticales, paralelas, anillos de resistencia, mallas de salto y mucho más, aunque en ese momento nadie estaba en el interior.

—Me siento como en la secundaria —comentó Isabelle—. Hay mucho material para entrenar.
—Pero no vienen a eso en este momento.

Omar se había adelantado un poco y no se resistió a tomar una argolla que colgaba del techo, y suspenderse con una sola mano, elevando el cuerpo en la posición de la vela con precisión artística. Un instante después, con la mano libre, utilizó su piedra, que lo hizo desplazarse hasta el suelo, como si hubiese hecho un salto en cámara rápida.

—Aunque pueda parecer que me estoy luciendo, esto es sólo para que entiendan cómo la relación mente—cuerpo—piedra es importante aquí. No hago esto por la piedra, sino porque estoy utilizando esta habilidad unida a mi concentración, y a un entrenamiento adecuado.
—Lo que dice Omar es cierto —comentó Jael con una sonrisa, mientras hacía girar un dardo entre sus dedos—, y les recomiendo que se saquen de la cabeza cualquier idea de programa de fantasía donde hay héroes usando poderes contra el mal: ustedes usarán su piedra para complementar el trabajo físico y mental en esta academia. Muchas veces se dice que hay un eje con dos extremos que son mente y cuerpo; ahora ese eje tiene para ustedes un punto central de equilibrio, y ese es la piedra.

Aziare asintió ante las palabras de la otra maestra.

—Ahora que tienen su movimiento llave, los ayudaremos a descubrir cuál es la habilidad que tienen; en un principio, dentro de unos momentos, podrán ver y experimentar, y eso les permitirá visualizar qué es lo que harán en el futuro. Por eso es que estamos en una zona apropiada y ustedes practicarán en un entorno seguro. Es importante que tengan en cuenta que lo que van a hacer ahora es en cierto modo una previa de lo que van a hacer por su cuenta en el futuro.

Con un evidente nerviosismo y una cuota de ansiedad, el grupo esperó a que los maestros se dividieran en la cancha central del lugar, hasta formar un hexágono; de inmediato usaron una frecuencia específica de las piedras, que hizo que desde ellos brotara una especie de niebla blanca muy ligera, que se esparció por todo el sitio hasta, en apariencia, desparecer por completo. Luz mantuvo la vista fija al frente, y se sorprendió cuando esta neblina pareció convertirse en un espejo traslúcido, donde por un instante vio su rostro como una fantasmagórica figura, mirándola con sus intensos ojos grises.

—Mi piedra está brillando, y estoy sintiendo un hormigueo en el brazo.
—Yo también lo siento.
—Yo también.
—Lo que sienten es normal —repuso Flavio con tranquilidad—. Es probable que quienes tuvieron los mejores indicadores en las pruebas iniciales sean quienes más rápido generen una reacción, ya que tienen un equilibrio mayor entre las distintas aptitudes. En primer lugar permanezcan muy tranquilos, intenten relajarse, y poco a poco sentirán que la piedra va adquiriendo una cierta condición que pueden identificar como un leve hormigueo o aumento de la temperatura.
—Hagan como si no pasara nada —comentó Darius con ligereza—, ignoren lo que está sucediendo con la piedra y fijen su mente en lo perfecto, en conseguir que su respiración marque sus pensamientos, y que sus ideas se muevan por su piel, traspasando los músculos e internándose en las venas y el sistema nervioso.

Mónica tuvo que reconocer que era primera vez desde conocer a Darius, que él estaba hablando realmente en serio; sus palabras eran concretas, no lo que ella juzgó como verborrea incesante, y en ese sentido no solo estaba siendo claro en su intención, sino que había sustancia tras ellas.

—Ustedes son uno, mente y cuerpo: no dejen que nada los distraiga ahora, eso es el mejor consejo que pueden escuchar hoy. Pero al mismo tiempo, sean sabios y escuchen lo que está pasando en su interior, y aprendan a conocer su organismo poco a poco, avanzando desde lo superficial hacia lo profundo. Escucha tu respiración —de pronto fue como si su voz dejara de brotar de sus cuerdas vocales, y de alguna manera emanara junto con la ahora invisible niebla que los rodeaba—. Intangible, invisible, cercana, esa energía se está mezclando con ustedes para siempre, y será parte de su equilibrio. A partir de ahora, ya no son mente y cuerpo, sino mente, piedra y cuerpo, ese triunvirato es lo que reemplaza al orden anterior y reordena todas sus prioridades; desde ahora, la piedra es el puente de conexión, el pararrayos que detiene las distracciones, y será gracias a ese triángulo que podrán lograr grandes cosas. No olviden esto: desde ahora, su forma de entender y ser, cambia.

Alrededor de diez minutos más tarde, las primeras reacciones sucedieron: Oiren había estado intentando mantener la calma, pero de pronto la sensación de hormigueo en el brazo, a la que se estaba acostumbrando, llegó mucho más lejos.

—Algo le pasa a mi piedra.

Jael le habló en voz baja, pero cargada de autoridad.

—Tu habilidad está despertando, no pierdas la concentración.
—Sí.
—Ahora debes hacer el movimiento llave. Hazlo ahora.

El chico obedeció la imperativa instrucción, e hizo el movimiento: levantó la mano derecha hacia el pecho, con los dedos cerrados en un puño, y extendió el ante brazo al frente al tiempo que extendía los dedos. Sintió un cosquilleo distinto al anterior, pero no sucedió nada.

—No ocurre nada.
—Hazlo de nuevo, debes haber hecho mal el movimiento.
—Está bien.

Bajó el brazo, y repitió el gesto un poco más lento: sólo entonces notó que la vez anterior el pulgar iba de otra forma, y al hacerlo bien, el cosquilleo se convirtió en un suave temblor alrededor de la muñeca.

—Mantén.

Sostuvo el brazo extendido, y unos momentos después vio con asombro que unas pequeñas piedrecillas se movían por el suelo, acercándose a él.

—Está pasando algo...
—Tú lo estás haciendo —dijo Aziare, quien estaba en punto de vista con él—, en este preciso momento algunos están conociendo sus habilidades, y al parecer la tuya es controlar pequeñas piedras.
—Escuchen esto, también me está pasando algo.
— ¿Puedes describirlo, Celia?

La aludida mantenía el brazo izquierdo en alto, con dos dedos estirados; en ese momento se sentía como si estuviera caminando por largo rato, a pesar de no haberse movido.

—Es como si sitiera calor y frío al mismo tiempo en la mano, pero no me lastima.
—No lo haría, tenlo por seguro. Ahora, sosteniendo el gesto, toca el dorso con la mano libre.
—Está helado.
—Puedes controlar temperaturas —sentenció Gabriela sin disimular un sentimiento de supremacía—, por ahora omitiré una demostración gráfica, pero no lo olvides, esta es tu habilidad.
—Omar ¿Esto cuenta como una habilidad?

El maestro asintió mientras contemplaba los diminutos puntos de luz que surgían alrededor de Ferrán mientras hablaba: parecían gotas de rocío, o quizás agua nieve, casi transparentes, iluminando mientras caían, hasta desaparecer en el aire. En tanto, Luz estaba concentrando todo su ser en lo que sentía que estaba pasando: desde un momento atrás sentía que la temperatura de su brazo izquierdo aumentaba más y más, pero a diferencia de lo que ocurriría con exponerse al fuego, no sentía nada peligroso o que lastimara, y se diferenciaba también de la fiebre por que parecía pasar por el brazo en vez de afectarlo de forma generalizada; quizás tenía también algo que ver con el fuego.

—Creo que también estoy haciendo algo.
—Sigue así, pero no te muevas —replicó Darius suavemente—. Lo tuyo tiene que ver con el cuerpo, no necesitas hacer más.

Mauren había elegido un movimiento muy simple, que consistía en empuñar la izquierda y mantenerla a una cuarta del torso, horizontal con los nudillos hacia la derecha. Miró de soslayo hacia abajo y comprobó que el suelo bajo sus pies se estremecía ligeramente, aunque ella no estaba experimentando reacción alguna.

—Gabriela —dijo Silvia en voz baja—, no comprendo lo que ocurre, pero estoy haciendo algo.

La maestra no estaba demasiado cerca para verla con toda claridad, de forma que se apoyó en Flavio, quien le envió un potente mensaje con solo un par de gestos.

—Descríbelo.
—Es como... no lo sé, como si, suena un poco raro, pero siento como si mi brazo estuviera bajo el agua ahora mismo.
—Seguramente puedes controlar moléculas de agua.

Creyendo por completo en las palabras de su maestra, Silvia se mantuvo firme en la posición, y desvió la vista hacia una botella transparente sobre un banco, a cierta distancia: más que en la botella, se esforzó por ver el agua, y relacionar ese elemento con la sensación persistente en la extremidad; un instante después pensó que el esfuerzo debía ser medido, que el agua era calma y flujo, y siguió mirando la botella, tratando de visualizar el contenido como si fuera una masa a la que pudiera tocar a pesar de la distancia: contuvo la respiración cuando vio que el líquido vibraba, de la misma manera que lo haría si estuviera agitando la botella.

—Funciona —dijo emocionada—, está funcionando.

Sin embargo, no era la única que estaba comprobando su habilidad a la vez; Isabelle, que estaba a muy poca distancia de Ferrán, vio con sorpresa que algunas de las partículas luminosas que él generaba se desplazaban hacia ella; después comprendió que esto no era hecho por él, sino por ella, y que su habilidad le permitía manipular esa forma de energía. Vio también que varios parecían cansados, pero ella se estaba sintiendo muy bien, como si en vez de esfuerzo, todo el tiempo de meditación y concentración sirviera para relajar, como un sueño reparador.

—Esto va muy bien, aunque no sé qué estoy haciendo.
—En apariencia —comentó Flavio—, puedes manipular algún tipo de energía, o energía lumínica.
—Increíble.

Silvia había estado intentando con tanto esfuerzo mantener el gesto y el movimiento del agua a distancia, que pasó por alto sus propias reacciones, y de pronto se encontró conteniendo el aliento para poder continuar; unos momentos después tuvo que abandonar y rendirse, sintiendo recién en ese momento un agotamiento similar al producido por la actividad física. Pero inmediatamente, antes que alguien dijera algo, inspiró profundo, se mantuvo erguida y repitió el gesto, intentando tener presente el error cometido para corregir su actitud. Casi pudo sentir la mirada de Gabriela taladrando en su espalda, como si hubiese seguido en todo momento sus acciones y estuviera recordando cada detalle de su error; se había precipitado al actuar sin considerar las variables involucradas, y aunque ahora estaba pensando además de sólo reaccionar, estaba segura de que esa equivocación no sería pasada por alto más tarde.

—Oiren, lo estás haciendo bien, pero relaja los músculos del cuello o te va a dar un aneurisma.

El aludido asistió ante la instrucción de Darius, pero no verbalizó la respuesta; estaba haciendo todo lo posible por mantener lo que estaba haciendo, pero no sabía de qué manera había llegado a ese punto. Estaba sintiendo cansancio, pero era de un tipo que no conocía, y por completo distinto a lo que experimentó en las pruebas físicas en un inicio; a su alrededor en el suelo había quince o veinte piedrecillas que se movían como sacudidas por el paso cercano de un vehículo, pero no sucedía nada más. Intentó pensar en cómo se relacionaba eso con la piedra, y apartar todo lo demás: recordó que la calcita está formada por cristales muy pequeños, que no llegaban a tener una estructura definida; también estaba el hecho de ser un mineral que se daba en forma de racimos ¿Entonces era por eso? ¿Estaba atrayendo pequeñas piedras, y de alguna manera reuniéndolas, porque eso representaba una característica de la piedra que pendía de su muñeca?

El tiempo pasó muy rápido en esa mañana, y los estudiantes llegaron a término cansados, emocionados y ansiosos, dependiendo del nivel de éxito en ese ensayo.

—Como quieras, lo hablaremos en privado más tarde.

Omar estaba despidiendo a uno de sus estudiantes, dejando el centro de entrenamiento vacío excepto por los maestros.

— ¿Hay problemas con ese?

El calvo se acercó a los otros, que estaban reunidos en el centro, donde poco antes había tenido lugar el ensayo; aún se podía percibir el rastro de la energía desplegada.

—No, sólo necesita algo de dirección.
—Quizás no haya sido la mejor decisión.

A Darius tampoco le gustaban algunos estudiantes, pero en ese momento eligió ponerse del lado de Omar.

—Vamos Gabriela, puedes decirlo: no quieres que ninguno de los nuestros sea superior a alguno de los tuyos.
—No seas ridículo.
—Pero tiene razón en cierto punto —comentó Jael, divertida—, todos quereros destacar.
—Había una canción que decía algo parecido —reflexionó Darius mientras jugaba con un disco—, algo de que todos quieren resaltar y encontrar atajos para ser el mejor.
—El punto es —siguió la maestra sacudiéndose el cabello con las puntas de los dedos—, que ostentar buenas estadísticas es un mérito, y yo no oculto que quiero tener números brillantes.
—Estoy de acuerdo contigo.

Omar miró a Jael y Aziare, y se sorprendió de lo contrapuestas que se veían en ese momento. Jael era alta, fuerte, vestía a la moda, y usaba el cabello con un corte salvaje, que simulaba ser casual con mechones de distinto largo, y además usaba un maquillaje que resaltaba los pómulos y los labios, ahora de un tono cereza encendido. Aziare, por su parte, era más formal, usaba siempre algún traje de cortes rectos, y usaba el cabello corto, algo desordenado, y casi sin maquillaje. Jael era atrevida y fría, Aziare dedicada y amable ¿qué podía llevar a la segunda a estar de acuerdo con la primera?

—Nuestro trabajo es importante para la institución, pero sobretodo para los jóvenes: si nos esforzamos al máximo con cada uno de ellos, incluso con los que tengan estadísticas más bajas o irregulares, todos obtendremos un resultado positivo.
—Claro —dijo Gabriela, articulando cada letra—. Todo sea por la causa.
—En cualquier caso —terció Omar ignorando las indirectas—, lo que están diciendo puede ser una buena oportunidad para hacer algo divertido y que ayude a liberar las energías competitivas.
— ¿A qué te refieres?
—A un campeonato de estudiantes —replicó indicando vagamente el sitio en el que estaban—. Todos los estudiantes necesitan entrenar, y tendremos la oportunidad perfecta para fomentar la sana competencia, y por supuesto obligarlos a ejercitar sus habilidades con la piedra.
—El viejo Aben me dijo que en la antigüedad hicieron algunas competencias por diversión.
—Cuando dices antigüedad, Darius, suena a siglos en el pasado. Pero sí, una competencia sana, pueden aplicar lo que aprenden con nosotros y en las otras clases, o en algunos de ellas. ¿Qué opinan?

Sucedió un instante de indecisión, en que los otros estaban evaluando la mejor reacción. Pero fue Flavio quien habló primero.

—Propongo que sea un campeonato estilo batalla individual, por grupos y turnos, ordenado según una tabla de equivalencias, sin eliminados.

Gabriela reaccionó la primera ante la propuesta.

—Estoy de acuerdo con eso.
—También yo, hagámoslo.
—Está decidido entonces.

Al cabo de unos momentos, todos estuvieron de acuerdo; Aziare dijo que confeccionaría una tabla de habilidades y capacidades, para que entre todos pudieran acordar cómo y cuándo comenzar con aquella amistosa competencia. Afuera, mientras el grupo se dispersaba para ir rumbo a las siguientes actividades, algunos se reunían o avanzaban juntos hacia alguno de los edificios en donde dentro de pocos minutos empezaría la siguiente actividad; Mauren hablaba con Alana, quien iba cerca de ella, mirándola muy fijo. A pesar de ser mucho más baja de estatura, la actitud relajada de la chica compensaba las diferencias con la otra que, aunque más alta, no lucía tan confiada.

—Te ves muy tranquila después del entrenamiento.
—Claro.
— ¿Y no te preocupa que los demás hayan podido usar su habilidad?
—Sólo fueron algunos —señaló Mauren—. Y en estos casos me parece lo mejor, permite analizar el panorama sin que te estén presionando más de la cuenta.
—Creo que no entiendo.

Iba a decir algo muy elocuente, pero después recordó que estaba haciendo todo por mantener un perfil bajo; habló de una forma más mesurada.

—Aún nos falta mucho por aprender, estamos aquí hace dos días. Imagina la presión para los que demostraron alguna capacidad justo ahora: los demás los van a acribillar a preguntas, y no conforme con eso, los maestros van a estar exigiendo que ese sea su piso más bajo. ¿Te fijaste lo que le pasó a Silvia?
—No, no estaba tan cerca de ella.
—Entonces te lo contaré porque me das confianza. Ella estaba moviendo un objeto, una botella.
— ¿En serio? Como si fuera telekinesis.
—Exacto, pero obviamente no sabía lo que hacía, igual que nosotros, y en un momento casi se desploma, estaba pálida.

Alana se pasó una mano por la frente, sorprendida.

—Entonces debe ser algo generalizado.
— ¿Qué cosa?
—Yo también me sentía cansada, y escuché que Bárbara decía lo mismo.
—Sí, debe ser por lo de concentrarse y eso. Pero a lo que quiero llegar es a que ahora ellos tienen una doble misión, mientras que el resto podemos observar y aprender con mucha más calma.
—No lo había pensado de esa manera, pero creo que tienes razón. A todo esto ¿Viste a Serene? Salió apenas nos liberaron y parecía muy contrariada.

Mauren decidió omitir los comentarios que tenía en mente. Serene resultaba divertida como compañía en los momentos relajados, pero por lo que estaba viendo, esto no seguía siendo igual cuando se enfrentaba a una situación más difícil de controlar, o a personas que no seguían ciegamente sus deseos.

Ferrán en tanto, estaba conversando animadamente con Isabelle.

—Así que, por supuesto, estoy disponible para lo que tú necesites, si es que puedo ser de ayuda.

La chica sonrió con condescendencia; en el interior, tuvo que reconocerle que su galantería no era típica y falsa, sino muy elegante y cuidada. Sabía cómo acercarse a una persona y actuar de la forma correcta, sin ser grosero ni entrometido. Pero sería educada y amigable a la hora de ignorar su amabilidad, no tanto porque no le pareciera atractivo, sino porque en ese momento había otro chico que llamaba su atención.

—Es muy gentil de tu parte.
—Para nada; soy un simple servidor.

Celia se acercó e hizo un comentario que captó la atención de Ferrán por un momento, y le dio algo de espacio a Isabelle. Pensó en lo que había sucedido en ese entrenamiento matutino: Su piedra era la perla, y eso no parecía tener ninguna relación con lo de atraer esos puntos de luz que aparecían en torno a Ferrán. Las perlas eran capaces de desviar la luz recibida ¿Sería por eso? Pero en ese momento aquellas partículas no se dispararon en otra dirección ¡Un momento! Había olvidado por completo que Flavio le dijo que probablemente podía manipular energía, y por otra parte, mientras la mayoría se notaba cansado, ella estaba en perfectas condiciones. ¿Y si esos puntos de luz se acercaban porque ella los estaba atrayendo para absorber esa energía? Eso sería una explicación bastante razonable, a falta de los detalles que los maestros hasta ese momento entregaban gota a gota; decidió mantener eso en mente mientras iba hacia la siguiente clase.

— ¡Cuidado!
— ¿Qué está pasando?

De pronto, la tranquilidad que reinaba en las calles interiores, de regreso a los edificios, se vio interrumpida por un hecho fuera de anticipación: algunos estudiantes comenzaron a flotar, como si repentinamente unas cuerdas invisibles los hubieran sujetado. Alana, Abigail, Karlo, Úrsula, Alej y Edsel estaban suspendidos en el aire, a unos diez centímetros del suelo y elevándose.

—Ayúdenme —gritó Alana mientras manoteaba intentando hacer algo.
— ¿Qué está sucediendo? exclamó Abigaíl, nerviosa pero más controlada—. Si esto es una broma, no es graciosa.

Ferrán se acercó a Úrsula, que era la más cercana, pero al estar a cierta distancia comenzó a elevarse también.

—Eso fue mala idea.

Tan solo unos segundos después de iniciado el incidente, todo el resto de los estudiantes ya se estaba reuniendo en torno al grupo, expectantes y nerviosos ante un suceso que no podían controlar ni entender. Krau gritó sin acercarse.

—Traten de sujetarse entre ustedes. ¿Qué diablos estás haciendo Alej?

El aludido estaba en el centro del grupo, aparentemente congelado, con los brazos rígidos en el gesto para invocar su habilidad que había estado practicando antes.

—No sé lo que estoy haciendo —gimió, negando con la cabeza—. Sólo hice el movimiento y ahora no me puedo mover.
—Separa las manos.
— ¡Te digo que no me puedo mover!

En tanto, León había reaccionado y corrió de regreso al estadio de entrenamiento, llamado a voces a los maestros. Tan pronto salieron, Flavio se sujetó del hombro de Omar y este usó su habilidad, que hizo que ambos se desplazaran al lugar en un abrir y cerrar de ojos.

— ¿Qué es lo que pasa?
—A un lado.

La actitud fría y decidida de Flavio logró el efecto de hacer que los estudiantes se separaran, haciendo espacio para que él pudiera actuar. Con los brazos extendidos hacia adelante y los puños, el maestro activó su habilidad, que hizo que la piedra en su muñeca destellara con un intenso verde. En un primer momento pareció que no ocurría nada, pero luego los jóvenes vieron que sobre y alrededor del grupo que estaba suspendido, se creó una especie de película traslucida que actuó como un campo de fuerza; los estudiantes involucrados, que ya iban sobre los ochenta centímetros de altura, quedaron suspendidos, palpando la casi invisible pared con una mezcla de alivio y angustia.

—Alej —exclamó Omar desde abajo—, lo que te está pasando es una explosión tardía de tu habilidad.
— ¿Cómo lo detengo?
—En primer lugar, cálmate —replicó con tranquilidad— ¿Sientes algún dolor físico?
—No, sólo tengo un poco de pánico.
—Omar, bájanos por favor.
—Calma, todo a su tiempo. Parece que Alej puede manipular la gravedad, así que hay que ser cuidadosos. Pero todo va a estar bien.

Esteban se dio un instante paro admirar a su maestro; en ese momento, sus palabras conseguían calmar cualquier alerta.

—Ahora voy a ir por ti Alej. Puede que sientas algo de presión cuando me acerque, sólo relájate y deja que me encargue. ¿Entendido?
—S—Sí.

Los restantes maestros también estaban actuando. Gabriela tomó una esponja blanca de maquillaje, y usando su habilidad la multiplicó rápidamente en muchas otras, que Jael distribuyó a modo de aro alrededor del círculo ingrávido en tan sólo unos segundos; Darius, en tanto, dirigió su habilidad hacia el interior, uno a uno a todos los involucrados.

—Estamos listos.

A su voz, Omar se movió a toda velocidad, entrando en el campo sin gravedad, y tomó en sus brazos a Alej, bajando antes que su ausencia hiciera efecto. Un microsegundo después la gravedad hizo su trabajo, pero antes que alguien saliera lastimado, Jael movió las esponjas hacia el centro, para hacer un colchón improvisado para el grupo, al mismo tiempo que la habilidad de Darius proveyó a los involucrados de una cierta inmunidad, la que combinada con el espumoso suelo convirtió la caída en algo suave y sin consecuencias. Inmediatamente Aziare roció a todos con una neblina fría muy ligera, que tenía como objetivo evitar que algún golpe no evitado por las otras acciones resultara en alguna herida.

—Eso fue una locura.
— ¿Están todos bien?
—Así parece —replicó Ferrán mientras ayudaba a Abigail a ponerse de pie— ¿Cómo está Alej?

Estaba junto a Omar a algunos metros de distancia, notoriamente cansado.

—No sé cómo pudo pasar.
—Tranquilo, no es tu responsabilidad —dijo el maestro quitando todo dramatismo—. Lo que te sucedió fue una explosión tardía, es un caso muy poco común.
— ¿Y qué significa?
—La energía es absorbida por tu piedra, para dar origen a tu habilidad; cuando estuvimos en el estadio de entrenamiento, de manera involuntaria tu piedra absorbió la energía que nosotros usábamos para ayudarlos, pero en vez de proyectarla, la almacenó, y se liberó al momento de repetir el movimiento llave; aunque habría sucedido de todas formas.
—No sé si eso me tranquiliza.
—Debería —comentó el maestro con una sonrisa—, porque como toda situación poco común que ocurra con las piedras, se convierte en algo importante —y en voz más baja—. Hay por lo menos un maestro aquí que quisiera que estuvieras entre los suyos.

Alej paseó la mirada por el resto, y notó un interés que antes no había visto. Sonrió, complacido ante la posibilidad de ser el foco de la atención por un potencial y no por haber causado un desastre.

Próximo capítulo: ¿Qué sucedió con las habilidades? Incógnitas y respuestas

Sección del autor


Ya les he presentado el mapa del país, el de cada una de las ciudades, y contado acerca de ellas, así que esta semana no habrá mapa; sin embargo, y para hacer más liviano el viaje, en este capítulo quiero contarles algunas curiosidades que he estado reuniendo a lo largo de estos capítulos, y se trata de huevos de pascua que he querido esconder en las líneas.
Hoy les hablaré de los primeros cinco episodios. Y atención, porque en todos los capítulos hay más.

01

-El número de andén más esquina de abordo da 1984, el administrativo que recibe a Ferrán es de apellido Orwell y cita parte de una frase célebre incluida en un texto del escritor.
-Darius usa una expresión del animé pokemon.
-La banda de audio que recibe Oiren como regalo tiene la apariencia de audífonos convencionales.
-Las esculturas que ve Oiren son similares a las realizadas por un personaje de la saga de los robots de Isaac Asimov.

02

-El padre de Itiel abre una botella de Himemiya, licor cuyo nombre es el mismo que un personaje del anime Utena.


03
-El número de estudiantes en la zona primaria, los descartados y los finalmente seleccionados corresponden a números compuestos.

04
-Dvorkia hace una referencia a un video musical de la cantante Olivia Newton John.

05
-El juego de mesa tiro a distancia es una especie de ping pong, con pelotas magnéticas y que flotan sobre una mesa apropiada.
-El extracto de malta seco que toma Naro es una bebida no alcohólica con sabor similar a una cerveza dulce.
-Luz y León son los únicos destacados que son elegidos como líderes.
-Las torres principales corresponden a colores del espectro primario y secundario. La de maestros es blanca, que es la mezcla de los tres primarios, y de las otras cuatro una corresponde a un color primario y las otras tres a secundarios.