Sten mor academia Capítulo 03: Recién llegados. ¡Prueba sorpresa!



Zona primaria. Lunes 05 de abril.

Edsel estaba muy nervioso ese día; si bien la posibilidad de ingresar a Sten mor era algo maravilloso e inesperado, también era fuente de algunas preocupaciones que no podía ignorar: desde siempre había sido impopular y de pocos o nulos amigos tanto en el entorno social como laboral, y de pronto, a punto de cumplir los 26 años, era convocado por la academia de la que salían los personas más talentosas del país ¿Cómo iba a impactar eso en su vida, qué tan preparado estaba para enfrentar un desafío como ese, y cuánto de su dificultad para encajar podía volverse un riesgo para sus anhelos? Lo primero que se dijo fue que si eso estaba pasando, su obligación era hacer un profundo trabajo interno, cambiar su comportamiento y encontrar una forma de encajar en el grupo, por que al estar en un centro de estudios tendría que trabajar con otras personas, interactuar de forma exitosa y comunicarse de manera Fluida. Y cuando estaba bajando del transporte en la Zona de recepción, tras un apacible viaje en que se recordó una y otra vez cuál tenia que ser su objetivo más importante, la vio, y se le olvidó todo lo que había estado pensando; la chica era alta y esbelta, de bellas formas, con el abundante cabello castaño cobrizo largo hasta media espalda, peinado hacia la derecha, cayendo de forma natural sobre el hombro, y generando un medio marco en el rostro ovalado, donde resaltaban los brillantes y expresivos ojos color miel, decorados con un entramado de brillos de distintos tonos de violeta y rojo; llevaba un atuendo ligero y de colores claros, diseñado para dar mayores contornos a la figura. Su actitud corporal evidenciaba que estaba segura de lo atractiva que era, y lo usaba como su primera carta, el golpe a la vista que no dejaba indiferente a las personas a su alrededor; en ese momento estaba en la máquina de refrescos, y él pudo ver desde la distancia que lo separaba de ella, que estaba eligiendo una combinación de frutos silvestres con un toque de ácido, algo apropiado para el fin de la temporada más fría del año. Se dijo que eso era un regalo, que tenía no sólo la suerte de estar a un milímetro de ingresar a un centro de estudios del más alto nivel, sino que además una de los primeras estudiantes que veía de cerca era un sueño hecho realidad estaba ahí, a un paso de él. Respiró profundo y se acercó, seguro de hablar en el tono de voz adecuado para no resultar molesto.

—Hola, qué tal.

La chica volteó ligeramente hacia él cuando se percató de su presencia; de cerca era aún más bonita. Edsel hizo un asentimiento mientras saludaba.

—Es un placer, veo que también vienes a estudiar a la academia.

Ella sonrió de forma gentil, aunque mantuvo un brazo de distancia.

—Así es, qué gusto.
—Es un día importante —temió contar muy dramático, así que cambió el rumbo de sus palabras— ¿Nerviosa?
—Oh, para nada, esto era algo que tenía que pasar —dijo ella los tranquilidad—, ya sabes, todo toma su lugar cuando corresponde.
—Ya veo —esas palabas lo habían dejado algo fuera de foco ¿a qué se refería? —. Mi nombre es Edsel.
—Serene —replicó ella luego de una pausa mínima para dar un sorbo a su refresco.
—Bonito nombre, muy musical.

Una voz masculina se adelantó a lo que fuera que Edsel tuviera pensado decir, y captó la atención de la chica. Ferrán sonrió ampliamente al acercarse caminando con total naturalidad.

—Gracias.
—No hay nada que agradecer, era una realidad más que un cumplido, aunque por supuesto lo mereces.

Serene sonrió ante la ingenioso juego de palabras, y como por arte de magia la conversación se trasladó a ellos dos, como si hubiesen estado charlando desde antes, o se conocieran; pocos momentos después estaban desplazándose hacia un costado, dejando a Edsel solo frente a la colorida máquina de refrescos.

"Muy bien, hay cosas que nunca cambian"

Se quedó un momento inmóvil mirando a la imagen de sí mismo que, fraccionada, le decía de forma silenciosa por qué esa chica atractiva se iba conversando con alguien como ese sujeto y no con él: por que él no era guapo, no tenía buen porte o vestía de la mejor manera.
Serene y Ferrán en tanto, se acercaron a una de las ventanas mientras ella bebía.

— ¿Un amigo tuyo?
—Oh, para nada; me pregunto si ese edificio será la academia.
—Estaba pensando en eso ¿Sabes? y creo que no, que es una zona previa a las instalaciones. Estaba recordando que la última vez que pasé desde Pristo hacia Ciudad Capital vi un complejo en el extremo nor-oriente, creo que es Sten mor.
— ¿Estuviste en Pristo hace poco?
—Un par de meses.
—Yo también, siempre es bueno dar una vuelta y ver los espectáculos, los grandes claro.
—Hay mucho para escoger —replicó él sonriendo—, y fue bueno ir, ahora no sabemos hasta cuando podamos hacerlo.

A un costado, Oskar estaba sentado mirando con total atención lo que veía en la pantalla del móvil; había sido lo más emocionante del día hasta ese momento, y estaba asimilando cada detalle para memorizarlo cono un preciado tesoro: el video empezaba de forma abrupta con una imagen distorsionada y susurros entrecortados, para luego quedar unos instantes en negro y silencio, y finalmente comenzar con la imagen. A cierta distancia podía ver a Lori y Carl sus hermanos menores, y a Ben, la hija de su hermana; de nueve, ocho y siete y medio respectivamente, eran inseparables y aunque a veces hacían travesuras, ese acto tenía otro objetivo.

—Hermano.
—Hermano mayor.
—Tío Oskar.

Por lo que se veía, estaban tratando de hablar por turnos, pero nada de eso estaba ensayado como para que diera el resultado apropiado; se reían continuamente y cada tanto vigilaban la puerta de la despensa de la cocina, en donde estaban grabando el saludo.

—Estamos muy orgullosos de ti.
—Por tu viaje.
—No, por tu premio.
—Por lo que vas a hacer.
—Mamá dice que vas a ser un profesional muy muy exitoso.
—Papá dice que vas a una escuela muy importante.
—Vamos a portarnos bien mientras no estás
—Te queremos.

Luego de un par de segundos, el video se cortaba de forma tan abrupta como había empezado; que los niños se hubieran tomado el trabajo de tomar el móvil de su cuarto mientras dormía, lo acercaran a su mano para desbloquear la seguridad y se escondieran en la bodega para grabar ese saludo es una gran muestra de cariño, reforzada por haber guardado secreto durante la agitada mañana. De esta forma, sólo cuando estuvo en el transporte rumbo a Ciudad Capital descubrió ese material tan valioso; iba a conservarlo tal cual como estaba, sin editar las partes que serían necesarias, por que en esas imperfecciones estaba parte del enorme valor de esa demostración de amor. Recién terminaba de ver el video cuando su atención fue llamada por una voz, perteneciente a un hombre que entraba en ese momento al recinto donde los transportados estaban llegando.

—Señores y señoritas, agradezco que hayan estado en la zona de abordo a la hora fijada, y que hayan esperado; por fin están todos reunidos, y quiero dar a todos la bien venida a Sten mor. A partir de este momento van a estar bajo mi cargo, mi nombre es Dvorkia y seré su guía en esta primera etapa.

Hubo un saludo generalizado; para ese momento las miradas de todos estaban sobre él. Era un hombre de más de treinta y cinco anos, años, moreno, alto y atlético, que llevaba ropa en tonos azules y un broche distintivo en el lado izquierdo del pecho, que tenía la forma de un triángulo dorado.

—Pero quiero que sepan que, aunque han sido convocados a esta academia porque nuestros análisis indican que tienen un alto potencial, de los 42 que están aquí, no todos proseguirán sus estudios en Sten mor. En este momento ingresarán a la zona primaria, realizarán una serie de pruebas, y quienes no cumplan con lo mínimo deseado, no estudiarán en Sten mor.

Se hizo el silencio entre todos los jóvenes en el recinto; Oiren sintió que le caía el alma a los pies ¿Iba a haber una preselección?

—Así es —dijo Dvorkia luego de hacer una calculada pausa para causar erecto efecto—, aunque esto no es una universidad tradicional, ustedes tendrán que cumplir con pruebas, las que determinarán si de verdad están capacitados para estar aquí, pero principalmente para comprobar que ustedes quieren estar aquí. Quien tenga el interés y al mismo tiempo sea apto para ésta academia, puede tener la seguridad de estar dentro.
—Pero nos dijeron que una vez estuviéramos en la academia podríamos elegir nuestro destino ¿Qué clase de pruebas haremos entonces?
—Nada que tenga que ver con lo que estudiarán más adelante —replicó el hombre con tranquilidad—, esto se trata de comprobar el estado integral de ustedes, y de forma paralela lo aptos que son para estudiar aquí; en Sten mor el método de enseñanza es integral, por lo que es fundamental que sus mentes estén tan preparadas como sus cuerpos.

Oiren sentía cómo palidecía a cada palabra que escuchaba ¿Capacidad física? Si medían eso, su aventura duraría sólo una jornada.

—Pero las cosas tienen todos un momento y lugar, así que para empezar, quiero que me acompañen a las instalaciones en donde estarán los próximos tres días; de seguro ya vieron una construcción por la ventana, pues eso no es Sten mor, es la zona primaria. Tendrán alojamiento y todos los implementos necesarios, para que puedan concentrarse en las pruebas.

Mientras hablaba, desbloqueó el paso hacia el exterior, siendo seguido por el grupo, que ya no se mostraba tan relajado como antes; tras una breve caminata llegaron al edificio contiguo, tras cuyas altas puertas se revelaba el interior de la instalación; el edificios tenía tres pisos, los cuales tenían forma de rectángulo, dejando el centro despejado e iluminado por el imponente techo transparente.

—En este momento sus móviles están recibiendo una alerta automática; en ella verán el código y número de su habitación, todas ellas ubicadas en el tercer piso. No pueden cambiar de habitación. En el segundo piso hay áreas recreativas que pueden utilizar de forma libre, y en el primero van a desarrollar algunas de las pruebas. En una hora es la primera, ahora los dejo para que puedan ambientarse.

Maud y Lena se quedaron mirando cómo Dvorkia salía como si con él se fuera una esperanza vital.

—Tengo miedo.
—No me esperaba esto —dijo Maud—, eso de las pruebas no era una broma ni nada parecido.
—Eso es lo que me preocupa —dijo Lena haciendo una mueca—, no tengo muy buena experiencia con las pruebas de admisión.

Esteban se sentía muy a gusto en esos momentos; era cierto que la noticia tomaba a todos por sorpresa, pero se trataba de un desafío y estaba dispuesto a cumplirlo; incluso podía decir que aquella información repentina había activado una inyección de adrenalina en su sistema, muy útil para poder enfrentar cualquier desafío, sobre todo uno como ese. Subió al segundo piso para conocer un poco el lugar, y se acercó a una sala de paredes transparentes en donde un letrero luminoso en la puerta anunciaba que se trataba de una estación de medición de reflejo.

—Vaya vaya, esto es buen material.

Entró y programó un nivel intermedio, pero en un principio no pasó nada; se dio cuenta de que era porque había ingresado alguien más.

—Disculpa ¿Ya habías comenzado?
—Sólo ahora, no hay problema; lo dejé en intermedio.
—Genial —dijo el otro estirando los brazos—, siento que hace mucho tiempo que no hago esto.

La cámara de medición de reflejos lanzaba esferas a velocidad, marcando el tiempo de reacción, la velocidad y precisión de la o las personas al esquivarlas o darles alcance, y aunque no eran peligrosas, no eran apropiadas para cualquier persona. Él, musculoso y fuerte, era apropiado.

— ¿No eres un poco Flaco para esto?

En el centro, mientras todos iban de un sitio a otro y comenzaban a ambientarse, Mónica e Ikronne hablaban en voz baja para no ser escuchadas.

— ¿Viste cómo es?
—Lo vi un poco más de cerca cuando veníamos para acá.
—Es horrible —dijo Mónica con una risilla perversa—. No sé qué le pasó, pero de seguro no es nada bueno.
—No hables así, te puede oír.

Pero Mónica se sacudió el cabello, indiferente.

—Se fue para otro lado; y no me mires así, no estoy diciendo nada que no salte a la vista. Además, no sólo se trata de que ese sujeto sea tan...bueno, ya sabes, de aspecto, también es que alejaba a los personas de él. Nadie se le acercó en ningún momento.

Ikronne había entablado conversación con Mónica a poco de entrar en el recinto, pero llegado ese momento, empezaba a sentirse incómoda por sus comentarios; ser honesta no era lo mismo que ser cruel.

—Creo que voy a ver mi cuarto.
—Cierto. Veamos los códigos; oh, parece que no quedan cerca.
—Sí, lastima.

En el tercer piso, Lena encontró en el cuarto asignado para ella su equipaje; programó la puerta con el código para poder entrar y salir con comodidad y salió a encontrarse con Maud, cuya habitación distaba sólo una de la suya.

—Las instalaciones son excelentes.
—Es cierto, me siento en un hotel, pero desde donde ellos deciden si me quedo o no.
—Vamos, lo haremos lo mejor posible.

Lena suspiró profundo mientras ambas caminaban hacia las escaleras del fondo; se dijo que tenía que calmarse, que no porque no obtuviera malos resultados en otra institución significaba tenerlos ahí también. Además, ella no era así.

—Sí, tienes razón. Falta menos de una hora para esa misteriosa prueba que tendremos que rendir, y no pienso dejarme dominar por los nervios; vamos a conocer las instalaciones.

Mientras las chicas avanzaban por el pasillo conversando animadamente, no se percataron de quien estaba saliendo de la habitación intermedia a la de ambas; Febo y Alej habían estado charlando desde poco antes acerca de música, y el primero le enseñó la gráfica tallada a mano de un famoso coordinador musical.

—Es sorprendente, yo estuve en esa presentación, y tú te ganaste ese obsequio. ¿Me estás escuchando?
—Sí—replicó el aludido sin quitar la vista de ellas—, te escucho.
—No es eso lo que parece ¿Te gustó la del vestido? Es muy guapa.
—Sí, pero no la estaba mirando a ella.
— ¿La otra chica? Es más bien normal.

A Febo no le parecía lo mismo; por su trabajo en música, conocía de timbres y tonos, también de voz, y el de ella a un par de metros de distancia fue música para sus oídos; era el tipo de voz de una mujer inteligente, atrevida y con energía, y ese toque extra que hizo que la escuchara a ella en particular. El accesorio que llevaba en el cabello dejaba despejado el perfil, y alcanzó a ver los ojos mirando con determinación al frente.

—No hay nada de malo en lo normal; es más real. ¿Por qué no vemos hacia dónde van?

El otro hizo una mueca mientras empezaba a seguirlo.

—Y yo que hace un minuto te tenía por alguien más serio.

Febo sólo escuchó esas palabras en segundo plano; sus amigos siempre hacían bromas acerca de lo expuesto que estaba a todo tipo de tentaciones cuando estaba trabajando como D. J. pero él sólo se reía. Por un lado tenía una política estricta de no involucrarse con los asistentes a las fiestas en los que trabajaba, y por otro, su relación con Amelia había terminado nueve meses atrás y aún le parecía pronto para arrojarse a las arenas de la conquista; o eso pensaba hasta ver a esa chica. ¡Cielos! ¿En qué estaba pensando? En pocos minutos tendría que rendir un examen sorpresa, pero estaba siguiendo a una chica para averiguar algo más de ella.



Próximo capítulo: Nuevas amistades ¡Una prueba física!

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