Sten mor preludios Capítulo 07: León

Capítulo 07: León
Pristo, hace un mes

La noche se apoderaba de la ciudad, y León estaba en la mejor parte de una celebración familiar; después de algún tiempo, por fin estaban todos reunidos, y era motivo de alegría.

-León, alcánzame esa botella de Gran Padrino.
-Aquí tienes papá. Pero deja algo para el resto, todavía es temprano.

Ambos rieron, cómplices; la familia era originaria de una pequeña localidad al poniente de Pristo, pero en la actualidad y por motivo de trabajo o estudios, todos estaban en distintos sitios. Los abuelos, comerciantes por naturaleza, estaban casi siempre en el distrito comercial, mientras que la casa paterna se trasladó del sitio original a la localidad de Sol mayor, a muy poca distancia de la anterior pero ubicada de mejor manera con respecto a la carretera y los centros urbanos.

-Por favor que a nadie se le ocurra recordar el Karaoke -susurró Miranda a su oído-, esta reunión familiar va demasiado bien hasta ahora.
-Tengo todo cubierto -replicó él en voz baja-, le dije casualmente a mamá que tenía un pequeño e insignificante trauma auditivo por una caída, así que en este momento ya debe ser palabra prohibida hablar de aullidos en esta casa.
-Qué ingenioso hermanito. Eres un pequeño muy inteligente.

Ambos rieron ante la frase; León había tenido un desarrollo físico tardío, por lo que hasta los catorce parecía de once y se ganó el apodo de "pequeño" dentro de la familia; posteriormente todo tomó el rumbo correcto y ya es un hombre adulto en todo regla, con un físico trabajado por el ejercicio, y era uno de los más altos entre los hombres. Ahora que el apodo sólo era un chiste, Miranda bromeaba con que su hermanito había sido cambiado por un fortachón desconocido.
En ese momento se habían trasladado a la terraza del techo, que cubierta por una superficie transparente protectora, permitía disponer de la luminosidad del cielo nocturno en un ambiente de temperatura controlada.

-Quiero agradecer a todos por estar aquí _dijo el padre de León_. Antes que alguien ponga los ojos en blanco, les aviso que no voy a dar un largo discurso que los aburra y les haga perder el sentido de la vida.

"No hasta que estés en la tercera botella"

La broma había salido de entre el grupo y generó una serie de risas ahogadas.

-Te escuché Bernardo. En serio, no tengo preparado ningún discurso, es sólo que quiero que entiendan que esto, la posibilidad de reunirnos, es mucho más importante para todos que sólo estar aquí y beber vino. Como comerciantes, aunque nunca al nivel de los abuelos, hemos visto mucha gente y conocemos muchas realidades ¿Saben cuántas familias hay como la nuestra? Casi ninguna. Aquí nadie tiene que mentir, ni comportarse de una forma específica; esto es lo que somos, nos respetamos y queremos como somos. Quiero darles las gracias por ser como son, todos distintos, y al mismo tiempo por ser tan parecidos en lo que más importa. ¿Cómo era esa frase que usaste en la mañana cariño?
-Somos distintos tipos de arena de una misma playa.

La madre de León estaba sentada a un costado; durante el breve instante de conexión visual entre ambos, él pudo ver con claridad algo que siempre le resultaba inspirador, y es que sus padres no estaban juntos por obligación o responsabilidad, sino por algo mucho más sencillo, y a la vez fuerte: se amaban. Hicieron un brindis que rompió el silencio y se formaron distintos grupos de conversación.

- ¿Cómo estás León?
-Adolfo, qué gusto verte ¿Llegaste recién?
-Alcancé a escuchar las palabras de tío Ben, fue muy inspirador.

Los primos se dieron un abrazo al saludarse. Adolfo era mayor que él por un año, y a pesar de haber tenido poco contacto desde siempre, tenían una amistad férrea.

-Espera un minuto ¿No vino Gadián?
-Teníamos todo programado, pero se lastimó en el trabajo y tiene que guardar reposo.
- ¿Qué ocurrió?
-Nada grave por suerte. Estaba trasladando un aparador en la sección de luces y se desprendió una barra, cayó y lo golpeó en la rodilla izquierda.
- ¿Fractura?
-Sólo tensión muscular y algunos cortes, pero como tiene la competencia atlética la próxima semana, no puede moverse o los jueces no lo dejarán participar con una lesión sin sanar.

Se alejaron un poco hacia uno de los bordes mientras charlaban.

-Así que vengo en calidad de no soltero y preocupado. Gadián te mandó muchos saludos.
-Gracias -replicó león-, sólo va a falta él, pero tendrá que disculparme y recibir la noticia a través tuyo.

El otro sonrió con malicia.

- ¿Noticia? ¡Vas a ser padre!
-Baja la voz; no, no voy a ser padre por Dios, ni siquiera tengo novia.
-Te he dicho muchas veces que es sólo porque idealizas tanto el amor que no bajas a la tierra a conocer gente de verdad.
-Tonterías, es sólo que aún no he tenido la suerte que tienes tú.
-No cambies el tema ¿Qué noticia es la que tienes preparada?
-No tengo nada preparado, todo pasó de forma muy sorpresiva y aún no puedo creerlo.
-Vamos, no me dejes con la duda -comentó su primo con curiosidad.
-No lo haré. Sólo estaba esperando un buen momento y creo que ahora lo es. Familia.

Elevó la voz por sobre el murmullo y con eso hizo el silencio; fue extraño porque por primera vez se sintió nervioso ante lo que iba a decir.

-No me miren raro, no voy a dar un discurso; pero tengo una noticia y quiero que todos lo sepan ahora que estamos reunidos.
- ¿Vas a ser padre? -exclamó Miranda- Oh Dios, voy a ser tía.
-Hijo ¿Por qué no nos habías dicho?

Varias voces más hicieron eco de lo mismo, pero el hombre levantó los las manos e hizo gestos a todos.

-No voy a ser padre ¿Qué les pasa a todos? Ni siquiera estoy comprometido.
-Los callados y correctos como tú son los peores; un día te llenan de nietos.
- ¡Abuela!
- ¿Es una niña?
-No voy a ser padre, basta.

Intentaba verse serio, pero la chispa de la familia siempre estaba presente; tenían esa capacidad de conectar en una palabra y volver cualquier cosa una situación divertida, y lo mejor de eso es que nada era premeditado, la espontaneidad al hablar era genética.

-Escuchen, la noticia es otra y no pude decirlo antes porque apenas sucedió hace un par de días. Vino a casa una mujer...
-Ah esa chica morena de cabello liso.
- ¿Cómo? Abuela, no. El punto es que ella es Gabriela, y era, es... es una maestra en Sten mor, y vino a decirme que quieren que ingrese a esa academia, para integrarme a su plantel de estudiantes. Voy a estudiar en Sten mor.

Aunque no se lo había propuesto, la declaración, escueta y clara, logró llamar la atención de todos los presentes; ahí estaban los abuelos, sus padres, dos tías, un tío, los primos y sobrinos, los parejas de quieres estaban comprometidos, sólo con la excepción del accidentado Gadián. La gente con la que se había criado, sus amigos y confidentes, las personas a quienes amaba por lo que eran y por el impacto en su vida.

-Hijo, esa noticia es maravillosa ¡Esa academia tan renombrada!
- ¿Y cómo fue, qué te dijo?

Gabriela era una mujer bastante impresionante; alta, fuerte, directa y fría, como si cada cosa que dijera estuviera planeada con anticipación; la interacción con ella fue breve, y le dejó una extraña sensación, como si su visita significara algo bueno pero al mismo tiempo una advertencia. Al parecer era el tipo de maestra "Si te equivocas lo vas a lamentar"

-Me dijo que vieron mis estadísticas y que doy con el perfil que necesitan; estaré dos años en la academia y podré formarme en lo que yo estime conveniente.
-Fantástico.
-Felicidades.
-Estamos muy orgullosos.

Las felicitaciones se esparcieron entre la familia, pero todavía quedaba algo más.

-Escuchen, hay otro asunto. Esto es real, está pasando ahora mismo; salgo en un mes.

Quizás esa noticia resultó más sorpresiva incluso que la anterior; era de conocimiento público que las clases en las instituciones de educación comenzaban el mes de abril, pero los procesos de selección duraban varios meses, por lo que lo esperable era que el ingreso estuviera proyectado para el año entrante. Su madre se acercó mirándolo con el ceño algo fruncido.

-Hijo, ¿Esto es normal?

La pregunta perfecta, que nadie habría hecho mejor; no era desconfianza, sino la cuota de preocupación justa ante un hecho que se salía de las normas establecidas.

-Sí mamá. La maestra explicó que la academia realiza un proceso de selección entre los datos públicos, y una vez terminado convocan a la persona; así que sólo tengo algunos días para preparar todo.
- ¿Estás contento?
-Claro que sí; es una oportunidad inesperada y sabes que tengo la intención de estudiar.
-Entonces está todo dicho -sentenció ella con una sonrisa-, deseo que sean dos años de éxito ¡Cariño, tendremos que destapar la botella de Reserva Gran hermano!

Más tarde, cuando sólo quedaban los más jóvenes y los adultos se trasladaron al interior o fueron a dorir, Miranda, León y Adolfo salieron al jardín trasero de la casa y se tendieron en una de las mecedoras grandes bajo el cielo nocturno.

- ¿Ya diste aviso en tu trabajo en la universidad ?
-Sí, y mi jefe casi enloqueció; fijo que era una falta de educación avisar con "tan poco tiempo" de algo como esto.
-Entonces a él no lo vas a extrañar.
-Para nada.
-Y -dijo ella-, ahora que vas a comenzar a estudiar ¿ Piensas seguir en lo mismo en que estables trabajando o vas a cambiar el rumbo?

Esa había sido la primera cuestión; León comenzó a trabajar en la universidad Norte en el área salud, y aunque era apto, su verdadero objetivo era el entrenamiento físico, y no pretendió perder la oportunidad.

-Voy a tomar el riesgo de estudiar entrenamiento físico, o disciplinas físicas en exteriores; decidí que quiero retomar lo de la academia particular de arte corporal, y darle un enfoque en los deportes al aire libre.
-Eso es arriesgado, me gusta tu actitud.
-A mí también; sabes que desde niños hemos tenido distintos sueños, y hay que cumplirlos tan pronto sea posible.

A León le pareció de pronto que faltaba muy poco tiempo para el día crucial, y sintió por primera ver una puntada en la boca del estómago, esa sensación de que. en realidad, todo estaba a punto de cambiar de forma definitiva.




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