Sten mor Preludios Capítulo 02: Aziare. Darius




Aeropuerto de Altocielo. Hace seis meses.


“Señores pasajeros, el vuelo terminará su viaje en treinta minutos; aterrizaremos a las tres quince de la tarde en el aeropuerto de Altocielo, con una temperatura de 22 grados. Agradecemos su preferencia y deseamos que tengan una muy buena estadía”

Aziare se removió en el asiento; Darius parecía en trance con los audífonos puestos.

—Oye ¿me escuchas?

Darius hizo una pausa antes de mirarla. Él se comportaba como si la música fuera el canalizador de todo en el mundo, y al parecer le daba resultado.

—Te falta escuchar un poco más de música ¿Sabes?

Aziare hizo como que no lo escuchaba.

—Estamos de vuelta después de más de un año de trabajar en el extranjero. Pero reconozco que tenía ganas de volver.

Darius se quitó los audífonos y se le movió el cabello, que usaba con un corte muy osado con mechones en todas direcciones. Su piel morena resaltaba mucho más con los reflejos azulados que se esparcían por todo el color gris, casi como una tormenta eléctrica sobre su cabeza; pero en su caso este era sólo uno de los cambios que hacía de forma habitual, y ella ya pasaba por alto los nuevos colores que cada mes o dos semanas ponía en su cabello.

—Sí, es entretenido volver; después de todo, esto es un cambio para mejor. Pero extrañaré a ciertas mujeres que conocí en otros países.
—Tú “extrañas” a todas las mujeres.
—Pero tú siempre te escapas de mí; congelas todo.
—Eso es porque te conozco –replicó ella con una risita—. Como amigos y compañeros de trabajo estamos muy bien.
—Como quieras.

Darius nunca se preocupaba por nada; Aziare suspiró, mirando el cielo despejado que se extendía por la ventanilla del avión. Dentro de poco comenzarían una nueva etapa en sus carreras.

—Los demás ya deben haber empezado a buscar Potenciales.
—Si es que Omar no tiene listos a los grupos de todos por nosotros.

Ella ladeó la cabeza mientras hacía una mueca. Omar era, probablemente, el más amable de los maestros de Sten mor, pero no era ningún tonto; sabía con exactitud qué hacer y qué no, y procuraba siempre ser bien evaluado tanto por los cargos superiores como por los estudiantes.

—No, eso no pasará; Omar es meticuloso pero no tanto, no hará trabajo por nosotros. ¿No te pone un poco nervioso siquiera que este sea el año en que vamos a hacer nuestra primera búsqueda de Potenciales?

De cierta manera era una pregunta retórica; Aziare había llegado a pensar que, si un día sobrevenía El apocalipsis, Darius se tomaría una cerveza de oro y vería alguna película.

—Cariño –replicó él con una gran sonrisa—. Ya no estamos en la academia, ahora somos parte de Sten mor. Después del tiempo de estudio, de entrenarnos y salir al mundo, ahora esta es la mejor parte de esta historia. Ser maestros en la academia y poder buscar a nuestros Potenciales es una gran oportunidad, y además tenemos la aprobación indirecta de la Santísima trinidad.
— Cállate, no les digas así.
— Como si ellos de verdad fueran a viajar en un vuelo comercial –comentó él, divertido–. Escucha, sólo deja de preocuparte tanto y disfruta del momento. Estamos muy bien calificados.

Ella suspiró. Ser escogido para tomar el curso de la maestría, aprobar y comenzar a trabajar en eso no era sencillo en absoluto, y no le pasaba a cualquiera.

—Supongo que tienes razón; en cualquier caso, ser maestra en Sten mor es algo que he querido hacer desde que estábamos estudiando.
—En ese caso, no lo desperdicies sufriendo.

Llegó un mensaje al móvil de Aziare. Miró rápido el holograma desplegado sobre la pantalla, que mostraba con claridad el mapa del sitio indicado en el texto, y guardó la captura.

—Oh vaya. Ya tenemos asignados nuestros destinos. ¿Qué te tocó a ti?

El hombre revisó distraídamente la información en su móvil.

—Muy bien –dijo sonriendo–. Así que iré a One—garui, no me parece mala idea nadar un poco y estar en la playa.

Aziare hizo una mueca.

— ¿De verdad vas a conseguir Potenciales?
—Claro que sí, todo está bajo control. ¿Y cuál es tu destino?
—Ed—viri –comentó ella sin dar a entender nada por el tono de su voz—. No sé casi nada de esa ciudad.
—Lugares con pasto, lugares con pasto, lugares con pasto. Creo que con eso ya conoces la ciudad.
—Muy gracioso.

Pero lo que decía era cierto; verificando la información disponible en sistema, pudo ver que Ed—viri era una ciudad que basaba su economía en las artes tradicionales, la plantación al aire libre y la explotación de yacimientos. Este último punto hizo que se animara.

—Qué interesante; aquí dice que se trabaja mucho en torno a los yacimientos de distinto tipo, eso aumenta mis posibilidades de encontrar buenos Potenciales.
—Eso es cierto —replicó él más serio—. Pensándolo bien, mis opciones en One–garui también son buenas al haber una geografía variada y muchos tipos de personas.

Ed—viri estaba en el extremo oriente deI país, lo que quería decir que por la carretera llegaría en tan solo unos minutos desde Altocielo, que era la ciudad vecina; mientras estuvieron en el extranjero, todo el tiempo se desplazaron por grandes urbes, de modo que visitar una ciudad menos saturada y moverse entre personas menos cosmopolitas podía ser un muy buen giro en su entrenamiento; como nuevos maestros de Sten mor, tenían que estar siempre pendientes de realizar su labor de la mejor forma, pero además, aprender y desarrollar infinitas nuevas capacidades. Darius, en tanto, estaba tan tranquilo y relajado como de costumbre, lo que en su caso era normal, pero cualquiera que lo conociera bien sabía que en el fondo, era tan arriesgado y meticuloso como ella.

—Bueno –dijo él estirándose en el asiento—. Tengo que decir que albergaba mis dudas, pero este último año trabajando contigo ha sido muy satisfactorio.
—Para mí también lo fue.
—Sí, pero lo digo en serio –comentó él sonriendo—. Cuando fuimos elegidos para pasar de estudiantes a maestros, hace ya algún tiempo, pensé que tendría el típico problema de ser rechazado o estar bajo vigilancia, con ese comportamiento tuyo tan fuerte y disciplinado.
—Darius...
—Pero aprendí a conocerte, y aunque somos muy diferentes, sabes respetar mi forma de ser porque sabes que estoy comprometido con esto. Estar en Sten mor es algo que siempre quise, y trabajar con alguien como tú, también.

La mayoría del tiempo sólo hablaba tonterías o estaba planeando de qué forma conquistar a alguna mujer, pero muy de vez en cuando, Darius hablaba de forma sincera. Aziare le dedicó una amistosa sonrisa.

—A veces dices cosas muy bonitas.
—Lo sé, pero no te acostumbres. Mira, ya se puede ver el aeropuerto de Altocielo por las ventanillas; dentro de poco nos separaremos.


2


Una vez que se separaron en el aeropuerto, Darius abordó un vehículo de transporte para dirigirse a la Zona turística ubicada en el borde poniente de la ciudad; mientras iba en camino, recibió una llamada. Se quedó mirando la O en la pantalla, siendo consciente de la importancia de recibir esa comunicación.

— ¿Cómo supiste que estaría solo en este momento?

La pregunta no era más que una excusa para escuchar su melodiosa voz algunos segundos más; una mujer inalcanzable, pero a quien al menos podía escuchar.

—Ya fui informada de que tú y ella se separaron en el aeropuerto; pero no estoy llamando para eso.

Darius sonrió.

—Sí, eso creí; no sé si quieres un informe escrito, pero si lo que necesitas es información sobre ella, puedo asegurar que es de confianza. Aziare es fiel a Sten mor, y se convertirá en una gran maestra, dispuesta a obedecer tus órdenes y las del mando central en general. No hay duda de eso.
—Espero que estés seguro.

A él lo contactaron mientras aún estaba en la academia; entonces supo que a algunos estudiantes se les ofrecía algo más, en caso de que demostraran habilidades superiores a la media y un determinado perfil. Y él, que había crecido con las leyendas urbanas acerca de Sten mor, siempre quiso quedarse en la institución y pasar a formar parte de ella, de modo que aceptó mantener el secreto de la oportunidad recibida, bajo la condición de realizar un exhaustivo trabajo de investigación, el cual consistía en localizar dentro de las filas de esa misma academia a alguien que, al igual que él, tuviera aptitudes más allá de lo ordinario, y al mismo tiempo pudiera demostrar lealtad real a la organización. Durante mucho tiempo él mismo estuvo a prueba, y cuando superó todos los obstáculos posibles, se convirtió en alguien de confianza para el mando. Hace dos años, se anunció el retiro del viejo Aben, uno de los dos maestros más ancianos, mientras que Arki, el otro, murió a causa de su avanzada edad y una serie de enfermedades degenerativas que la ciencia ya no podía combatir, por lo que se le dijo que uno de los puestos vacantes estaba asegurado para él, siempre y cuando consiguiera encontrar a alguien que llenara la plaza faltante; Aziare ya estaba en su lista personal, y en vista de que nunca había salido del país, pensó que la mejor forma de probarla era someterla a un ambiente externo, por completo diferente a lo que ella conocía y al mismo tiempo dejando que sintiera la libertad de no estar dentro del recinto de la academia. Durante el tiempo que estuvieron trabajando en el extranjero, siguió las instrucciones necesarias para poder investigar sus contactos en redes y medios similares, quedando muy satisfecho al comprobar que ella no sólo era talentosa, sino que además tenía aspiraciones dentro de la academia; gracias a los sofisticados softwares de investigación de contactos que le habían sido proporcionados en Sten mor, pudo averiguar todo de ella, y confirmar que en efecto era de confianza. Todo esto, desde luego, habría sido estudiado de forma independiente por el equipo de seguridad de la academia, por lo que su trabajo era una prueba más, pero estaba satisfecho tanto de haber sido riguroso como de confirmar que ella era apropiada. Ahora ya todo estaba resuelto, y ambos comenzaban una nueva etapa.

—No te preocupes —dijo con tranquilidad—, para reforzar mi palabra, tengo todos los informes que extraje de este viaje: ella no tiene una meta que no sea servir a esta gran institución; te enviaré los datos por vía segura tan pronto llegue a One–garui.
—Esperaré los datos; buen trabajo.

La gran O le daba una palmada en la espalda, al menos de forma retórica. Darius se sintió en condiciones de hacer algo arriesgado.

—Hay algo que quiero hacer.
—Darius, es muy pronto para que creas que tienes prerrogativas por sobre los demás.
—Prometo que no es una tontería: Sé que debo ir a One—garui y me encanta mi destino, pero quisiera poder tomarme la libertad de ir a buscar a uno de mis Potenciales a Vaidos.

La hermosa voz del otro lado de la conexión hizo una pausa, que lo mismo podía anticipar una negativa o una afirmación.

—Está bien, pero sólo cuando tengas a tres escogidos en tu destino. Luego volverás de inmediato, tendrás sólo dos semanas.
—Lo haré tal cual como dices.

Finalizó la llamada y quedó contemplando el sofisticado paisaje de la carretera urbana de Alto cielo, que conducía a la vía que conectaba a esa ciudad con el destino costero que le aguardaba.

3


Aziare se dirigió al punto de partida del vehículo de traslado hacia Ed—viri, a tiempo para abordar uno que salía precisamente en esos momentos; nacida y criada en Ciudad Capital, ella sólo conocía esa ciudad a grandes rasgos, por lo que consideró que era interesante saber más del destino al que se dirigía, y que sería su residencia durante cuatro o cinco meses antes de regresar a Sten mor. Como en todos los medios de transporte urbano del país, cada asiento disponía de una consola con pantalla, en donde se podía acceder a una enorme cantidad de material audiovisual como música, películas y series de televisión, además de material educativo. Seleccionó la sub carpeta indicada y localizó un video de bienvenida a su ciudad de destino. Tal como Darius lo había anunciado, la primera vista del video era una toma de un prado magnífico, iluminado por la luz del sol, que resaltaba los distintos tonos de verde y la naturaleza viva del entorno; luego, un paseo por diversas zonas, entre las que destacaban una dedicada a la fabricación de artesanías de primer nivel, y un pueblo en el extremo oriente de la ciudad, del que se explicaba su fama gracias a una serie de hallazgos arqueológicos, muchos de los cuales resultaban de un importante valor científico y que estaban en museos en Torre de piedra. Los yacimientos de diversos minerales formaban parte también de la esencia de aquella ciudad, y se mencionaba una actividad fructífera gracias a la abundancia de distintos tipos de minerales; en cualquier caso, lo que más se daba en esa zona era material para la construcción y piedras semi preciosas, nada relacionado con piedras de primer nivel. Contempló con ojos brillantes la piedra que pendía de un delicado entramado de cadenas de su muñeca izquierda: una aguamarina ovalada, que resplandecía con su color azul verdoso, brillante incluso en la oscuridad, aún en la luz del sol. De forma usual alguna persona notaba el brillo especial de esa piedra, ante lo que ella respondía de forma invariable que se debía a un tratamiento lumínico, muy de moda en joyerías de primer nivel; sin embargo, ella sabía la verdad, y es que la piedra que pendía de su muñeca, así como de la de cualquier persona que hubiese salido de Sten mor, era un poderoso objeto, cuyo brillo sólo revelaba en parte, tanto la naturaleza como el fin para el que había sido creada.
La piedra era el objeto más valioso que tenía consigo, y al mismo tiempo algo por completo irrelevante para el resto de las personas a su alrededor; sí, era una joya bonita, pero las había otras mucho más sofisticadas y caras, de forma que podía exhibirla sin temer por su seguridad. Sonrió con un dejo de ironía, cómo si alguien pudiera hacerle algún daño, incluso un ladrón o alguien armado; gracias al entrenamiento en el uso de la piedra, conocía un tipo de fuerza propia diferente a la de la mayoría de las personas, pero eso no era necesario de usar salvo en una situación extrema, y aun así bajo determinadas condiciones. Muy pronto tendría que utilizarla en una frecuencia específica, una pensada para encontrar entre la gente común, a quienes pudieran desarrollar la misma potencia que ella, o que Darius.

4


Kalrei marcó el número en la pantalla del escritorio, y esperó con tranquilidad a que se estableciera la conexión. Unos segundos después se inició la conferencia con Flavio, Gabriela, Jael y Omar; ellos ahora eran los maestros mas antiguos de Sten mor, y como tales tenían la responsabilidad de ser los mejores y demostrar todos todas sus capacidades. Sonrió imaginando las caras de incomodidad de todos al verse obligados a establecer una comunicación sin imagen, algo tan arcaico que ni siquiera la gente vieja utilizaba. Pero ella prefería ese anonimato momentáneo, y la posibilidad cierta de ejercer un control sobre ellos mediante algo tan sencillo, que evitaba al mismo tiempo la necesidad de notificarles su posición.

—Buenos días, maestros.

Como era de esperar, Gabriela fue la primera en contestar.

—Buenos días.

Omar, gentil y amable, saludó en seguida con su voz gruesa y agradable; Jael, con su clásica frialdad, y Flavio en último lugar, cortés y de muy pocas palabras. Había algo de lo que alegrarse, y es que gracias al retiro de los dos maestros mas ancianos, ahora tenían un plantel más joven y gobernable, sin ideas ancestrales arraigadas de forma tan profunda que se volvieran un estorbo para el buen funcionamiento de la institución.

—Me alegra que podamos conversar —su voz era fría y educada, transmitiendo la cantidad precisa de fuerza de carácter y distancia–. Este año tenemos dos desafíos en la academia y quiero que ustedes estén al tanto de ellos desde ya. Como saben, tenemos dos maestros nuevos, Darius y Aziare, quienes después de su tiempo de entrenamiento tendrán su primera elección de Potenciales; confío en que ellos harán su trabajo de la mejor manera posible , pero de todos modos quiero que ustedes estén al pendiente; no de los maestros, sino de los estudiantes que resultan mucho más valiosos en este momento. En ese sentido, el primer desafío de este año es buscar entre los estudiantes a los que sean más capaces, ya que de ellos saldrá un nuevo equipo de seguridad para reforzar el trabajo que tenemos en esta institución. Cualquier descubrimiento relevante respecto a esto debe ser notificado a mí, de forma directa o a través de mensaje privado. Esto no es una competencia entre ustedes, por lo que no deben hacer nada que pueda entorpecer el trabajo de los demás en ese sentido. Entre más estudiantes destacados tenga para elegir, me sentiré mucho más satisfecha.

Hizo una pausa, algo divertida ante la idea de que alguien hablara; pero todos sabían que ella no aceptaba interrupciones, y de acuerdo con ello, todos mantuvieron un silencio alerta.


—El segundo asunto tiene que ver con la cosecha de piedras de este año; según los expertos, podría darse un caso de piedra doble, lo que significa que es posible que un estudiante que sea instruido en una habilidad, pueda en realidad tener dos; si detectan este caso, deben notificarlo de forma inmediata a uno de mis hermanos. ¿Alguna pregunta?

Todos respondieron de forma negativa. La existencia de piedras duales era escasa, sin embargo a ella no le interesaban, por lo que resultaba mucho más conveniente dejar esta situación en manos de Olga o Reus, quienes sí tenían interés en estas extrañas piedras; además, en la busqueda de un objeto como ese se darían múltiples casos de falsos duplicados, y eso era algo con lo que no quería lidiar. Finalizó la llamada y dio un toque al comunicador, tras lo cual entró un hombre joven, moreno, de figura atlética y muy atractivo, vestido con un traje en apariencia formal, pero que era en realidad muy revelador por las grandes porciones de tela transparente, ubicadas en las piernas, torso y muslos, lo que hacía que estuviese casi más desnudo que si llevara un bañador. Con actitud perfectamente profesional llevaba una bandeja, en la que reposaban varios vasos con burbujeantes y coloridos contenidos; escogió uno de tonos azules.

—Me quedaré con este.

El hombre asintió con cortesía y salió a paso decidido. Resultaba divertido tener la potestad de tener miembros del personal que eran también una atracción para la vista, algo que desde luego sólo podía permitirle su acomodada posición. Dio una última mirada al expuesto cuerpo de del hombre antes que él cerrara la puerta.
Unos momentos después su comunicador anunció una llamada; tras contestar, el rostro y torso de Olga se materializó del otro lado de su escritorio, como si hubiese sido transportada a ese sitio. Kalrei sonrió.

—Hermanita, qué sorpresa hablar contigo.

Olga sonrió, de la forma elegante y discreta que era tan natural en ella.

—Para mí también es un gusto. Tengo noticias sobre los nuevos maestros.

Kalrei bebió un poco de su burbujeante bebida.

—Soy toda oídos.
—Darius ha terminado de enviar su informe y todo marcha sobre ruedas con respecto a Aziare, la otra maestra nueva, de forma que tenemos nuevamente a seis maestros disponibles.

Kalrei se recostó en su silla, entrecerrando los ojos.

—Esa santurrona ¿Por qué no podía tener un defecto?
— ¿A qué te refieres?
—Es exageradamente perfecta ¿cómo puede haber alguien tan devoto, tan correcto? Y no te lo tomes a mal, tú eres un caso especial en todos los sentidos.

Olga, fiel a su estilo correcto, no acusó el golpe de forma alguna; en el fondo, las hermanas se tenían el suficiente respeto para no atacarse sin motivo, pese a que fueran opuestas por completo. Kalrei recordaba que cuando Olga vio los atuendos de su personal levantó una ceja; no dijo una sola palabra, pero ese mínimo gesto decía que consideraba todo eso vulgar y de poca clase. A ella eso no le improtaba, si los hombres tenían asistentes bonitas con trajes ajustados ¿por qué ella no? Después de todo, era un mundo libre y la opresión de género salía sólo en los libros de historia.

—Lo que más nos conviene –replicó su hermana—, es que los maestros sean apropiados para el cargo, eso nos permite trabajar con tranquilidad.
—En eso tienes razón, y me recuerda que hay informes de un posible caso de piedra doble; le dije a los maestros que se dirijan a ti en el caso de que encuentren algo.
—Eso es muy considerado de tu parte.
—Bromeas, sólo hago lo que me corresponde.

Olga hizo una pausa muy breve, tras lo cual continuó hablando.

—Asumo que quieres hacerte cargo de seleccionar estudiantes para que se integren a Sten mor como parte de la fuerza de seguridad.
—Sí, quiero disponer de nuevos elementos.
—Me parece apropiado, ya que en el último tiempo algunos de los oficiales han dejado su cargo para ocuparse de otros puestos.
—Es cierto. Me gusta esto de la seguridad y los uniformes, y creo que haré una propuesta formal para ocuparme de ese departamento.

Habría jurado que Olga hizo una mueca, pero fue tan leve que pasó por un movimiento natural que acompañaba a la respiración.

—Y, cuando lo hagas de forma oficial, daré mi apoyo.

De acuerdo, eso sí era una sorpresa. Kalrei se dijo que tenía que aportar con algo de un peso equivalente, y así lo hizo.

—Te agradezco eso; quiero también decirte que tengo una idea y quería saber si estabas de acuerdo.
—Desde luego, te escucho.
—Pienso darle instrucciones muy precisas a uno de los maestros antiguos, para que haga testeos de sorpresa en las piedras y eso ayude a detectar un posible doble.
—Es una idea grandiosa, lo valoro mucho.
—No hay nada que agradecer.
—Tengo que colgar, hablaremos luego.

Tras finalizar la comunicación, Kalrei pensó que esa camaradería podría servirle mucho en el futuro.



Próximo capítulo: Sebastián



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