La otra matrix: Capítulo 15: La última batalla de Soulbreaker


Nota del autor: En este episodio los hechos ocurren de manera casi simultánea en puntos distintos, teniendo como punto en común la hora en que Unicron decide volver a ponerse en movimiento. De esta manera, los acontecimientos relatados tendrán como eje aquel suceso.


1
Cybertron. Perímetro exterior de sector autobot en las cercanías de Kalis. Nueve horas antes del ataque de Unicron.

El descenso de Soulbreaker de regreso en el planeta había sido limpio y silencioso; tal como lo anticipara Aldren, a cierta distancia de la órbita del gigante de metal pudo vislumbrar un cometa que se desplazaba en sus últimos momentos, y ajustando el vuelo a su velocidad, pudo pasar entre las filas de defensa sin mayores complicaciones. Luego, llegar a la superficie fue una experiencia extraña, pero se sorprendió al notar que no sentía añoranza: lo que sí extrañaba era La corte de los despreciados.
Desde la jornada anterior, poco antes de que le dijera a Aldren de su partida, una nueva claridad había surgido en su mente; no sólo supo lo que iba a hacer para detener a Runflight, sino que también supo que, llegado el momento, sabría en dónde se encontraría la copia de la matrix de liderazgo.
Y no se equivocó.
Una vez que pisó la superficie del planeta, algo en su interior, una fuerza inexplicable pero mucho más clara que cualquier localizador le dijo que la matrix estaba en las cercanías de Kalis; si estaba ahí, entonces alguna de las bases operativas de los autobots estaría justo en ese sitio, por lo que no sólo estaría plagado de guardias, sino que Rodimus estaría muy cerca. Lo que, desde un punto de vista práctico sería apropiado, pues el artefacto revestía una importancia enorme, por otro era un aumento exponencial del peligro, ya que lo ponía a él y a la copia de la matrix en el mismo punto de mira para el mercenario. También estaba el factor Sentinel Tau, de quien nadie sabía cuál había sido su destino, qué lamentable que un guerrero como él, que debió regresar de la muerte para mejores cosas, cayera en una trampa tan engañosa como las argucias de Runflight, y a la vez qué desgracia que él mismo no fuera sujeto de crédito como para poder confrontarlo. Decidió escabullirse por los ductos, y avanzar a partir de ahí; por suerte su descenso fue en un punto intermedio entre Iacon y Kalis, de modo que esperaba no tardar demasiado y, en cualquier caso, llegar a destino antes que el falso Tau.

2
Autopista Titanium. Ocho horas antes del ataque de Unicron.

Sentinel Tau se desplazaba a baja velocidad por uno de los carriles laterales de la autopista: resultaba increíble estar ahí, a tan sólo unos pasos de cualquiera de los autobots, y que estos reaccionaran con amabilidad y admiración hacia él. Ya había descubierto, mediante simples conversaciones, que el trabajo diplomático de Rodimus prime era el responsable de que hubiese estado desplazándose de un sitio a otro, pero gracias a la reunión programada para dentro de unas horas con el líder de los centinelas, se quedaría un tiempo en Kalis para algunas reuniones más, además de aquella que tuviera lugar con él.
Por desgracia no había podido averiguar nada con respecto a la copia de la matrix sin llamar la atención, y en sus extensas conversaciones con Tau, había logrado saber sólo algunas cosas: que la copia de la matrix se encontraba aún en estudio, en un lugar resguardado en Cybertron, y que sólo algunos de los más cercanos al líder autobot sabían de manera exacta en dónde se encontraba. Tau no era uno de ellos. Sin embargo, pudo deducir que la copia tenía que estar, por fuerza, muy cerca del líder, ya que al ser un objeto dueño de un poder tan enorme, no era confiable dejarlo lejos, en caso de que sucediera algo inesperado. Y la base autobot a la que iba a dirigirse Rodimus estaba en el perímetro de Kalis, por lo que obviamente la copia debía encontrarse ahí.

—Sentinel Tau, saludos.
—Saludos

El autobot que pasó a su lado reaccionó con la misma ignorancia que todos; resultaba muy estimulante ver la ignorancia de ellos, la forma en que pasaba frente a sus ópticos sin que lo notaran, pero a decir verdad, esa ceguera no sólo era con respecto a él, sino también con el objeto al que perseguía en esos instantes. Si bien era comprensible que quisieran estudiarla, mantener ese objeto sin usar, aunque fuese como arma contra los enemigos, resultaba de una inocencia proverbial. Y eso era uno de los principales puntos a su favor.

3
Cybertron. Base temporal del mando autobot. Cercanías de Kalis. Hora del ataque de Unicron.

—Ultramagnus, las cosas van mejorando.
—Es una alegría para todos, y se debe al trabajo que has realizado.

Rodimus y Ultramagnus estaban en una de las salas de reuniones, a la espera de la llegada de un grupo con el que iban a entrevistarse; por suerte, tras las intensas jornadas pasadas y el desplazamiento entre diferentes zonas y asteroides, Rodimus prime había conseguido establecer tratos cordiales con casi todos los grupos de autobots, y la amenaza de una revuelta social se estaba alejando. En esos momentos tenían que hablar con un grupo de técnicos que aseguraban disponer de métodos para poder analizar de manera efectiva y segura cualquier tipo de reactor de energía, y el líder sabía que esto les era sumamente importante ya que la copia de la matrix de liderazgo seguía resguardada en un sitio seguro en Cybertron, pero los análisis realizados en ella dieron resultados insatisfactorios o poco claros. Si bien sabían que la energía era de la misma frecuencia que la matrix que él llevaba en el pecho, la ausencia total de información relativa a ella y la cuestionable forma en que apareciera dejaban demasiadas dudas sin responder. De manera intempestiva, un on sin anunciarse.

—Señor, disculpe señor, acabamos de recibir una alerta.
—Dime de qué se trata Redide.
—Es Unicron señor.

Unos momentos después, ambos estaban en el puente de mando provisional, desde el que se dirigían algunas acciones de ser necesario; el reporte en la pantalla del radar era inequívoco: el gigante comeplanetas había vuelto a moverse después de meses de una expectante calma y quietud.

—Activen alerta ámbar, notifiquen que esto no es un simulacro, se trata de un peligro real.
—Los primeros datos indican que podría estar avanzando hacia aquí.
—Siempre fue su objetivo, no es de extrañar. Ultramagnus, te pido que te hagas cargo de las tropas y organizar los puntos de evacuación y defensa.
—Desde luego Rodimus.
—También es necesario activar la defensa de La muralla autobot. ¿Dónde está Sentinel Tau?

4
Espacio exterior. Diecinueve horas antes del ataque de Unicron.

—Entiendo lo que dijiste antes sobre apoyar a Soulbreaker en la decisión que tomó. Me costó pero lo entendí y lo acepté, pero no puedo creer que no vayamos a hacer nada.
—La corte no puede intervenir.

Heavythread estaba alarmándose de nuevo.

— ¡Por favor Aldren! Tenemos que hacer algo; además, cada minuto que pasa cuenta, le dimos a Soulbreaker el mejor propulsor que tenemos, mientras hablamos está viajando solo hacia Cybertron.

Aldren replicó con voz calmada.

—La corte no puede intervenir en eso; en primer lugar el asteroide es demasiado grande como para pasar inadvertido en las cercanías de este planeta, además, es cierto lo que él dijo con respecto a que las piezas están empezando a moverse en este tablero. Si la corte llegara a intervenir en lo que va a pasar, sucederían muchas muertes, tanto de cibertronianos como de nosotros.
—Pero…
—Haremos por Soulbreaker lo que podemos hacer por él: darle tiempo.

Hevythread no supo cómo interpretar esas palabras durante unos momentos. Aldren activó uno de los comunicadores hacia el puente de la nave.

—Atento, la nave debe estar por llegar.

5
Cercanías de Kalis. Una hora antes del ataque de Unicron.

El cerco de seguridad era muy estrecho, y Soulbreaker se vio obligado a desplazarse por los ductos de ventilación en techos y subsuelos para no llamar la atención de nadie. Estaba en la senda correcta, a muy poca distancia de la copia de la matrix, y de seguro, también muy cerca de Rodimus y Sentinel Tau. En un principio le preocupó que la posibilidad de haber llegado tarde se hubiera hecho una realidad, pero al escuchar una conversación entre dos autobots, pudo sentirse algo más tranquilo.

»Rodimus ha avisado su llegada dentro de menos de una hora.»
» ¿Dio alguna instrucción en particular?»
»No, sólo que hay que conducir al grupo de visitantes encabezados por Leister de inmediato a la sala de mando establecida, y luego a Sentinel Tau.»
»Está bien, notificaré que vienen en camino para que todo esté preparado.»

Runflight había tenido el descaro de concertar una cita con Rodimus, para poder disponer de la posibilidad a sus anchas de exterminarlo para siempre y quedarse con la matrix original y su copia. Entonces, sólo tenía que encontrar la ruta por la que el falso centinela iba a llegar a su cita, e intervenir.

6
Espacio exterior. Cinco horas antes del ataque de Unicron.

La nave en la que estaban viajando era un monomotor de alas afiladas, cabina extendida al frente y alerones diseñados para la velocidad. A bordo del veloz vehículo iba Chainrack pilotando, Underslow, Aldren y Heavythread como pasajeros.

— ¿De dónde sacaron esta nave?
—La robamos, obviamente —dijo Chainrack sin alterarse—, pero no me culpes, fue La dama azul quien nos envió.

Es decir que ella estaba llevando a cabo esos planes desde antes que Soulbreaker les dijera lo que pretendía hacer. Underslow había estado muy recluido desde la muerte de su hermano, de ahí que a él no le resultara llamativo no haberlo visto las dos jornadas anteriores.

—Espera un momento ¿cómo…?
—No, no lo sabía con exactitud —replicó ella como leyendo su mente—. La verdad es que puse en práctica varias opciones, por eso es que cambié de nuevo el curso de La corte.
—A mí sólo me interesa que nos demos prisa, y que podamos destruir algo.

La personalidad de Underslow estaba cambiando, o pasaba por un estado de shock muy fuerte tras la muerte de su hermano. La rabia en sus palabras interrumpió la conversación de los otros y centró en él la atención.

—Underslow, no vamos a una guerra.
—El plan es crear una llamada de atención, un foco de distracción para que Soulbreaker pueda hacer lo suyo —corrigió enérgicamente—. La mejor forma de hacerlo es provocar problemas a gran escala.

Heavythread miró a Aldren, pero ella no se veía preocupada por la actitud del otro.

—Podrás destruir algo grande y sacar la rabia que te está corriendo por los circuitos, te lo aseguro —explicó con calma—, sólo debes recordar que nadie debe resultar herido, al menos no por nuestra causa.
—Lo sé.





7

Instalaciones en Kalis. Dos horas antes del ataque de Unicron.

Runflight había aprovechado su llegada anticipada para pasear con toda tranquilidad por los alrededores, y no le costó obtener algunas impresiones acerca del sitio en el que se encontraba; los guardias apostados a las afueras de la sencilla pero protegida edificación al sur evidenciaban que se trataba del lugar al que se dirigiría en poco tiempo para la reunión con Rodimus, pero también tenía una segunda entrada, vigilada por supuesto, en el extremo opuesto: tras unos minutos de observación, vio a un grupo reducido de autobots entrando con contenedores en su poder y con eso tuvo la confirmación de que se trataba del laboratorio en donde se realizaban los estudios de la copia de la matrix.

—Qué gran error amigos —murmuró para sí—, que hayan dejado algunas copuertas sin asegurar aquí en el suelo.

Se escabulló por un pasillo y luego abrió una compuerta en el suelo; por suerte los ductos de esa zona eran como callejuelas, a través de las cuales podría deambular sin complicaciones. ¡Y no tenían cámaras de vigilancia! Pensándolo bien, los decepticons tampoco tenían cámaras de resguardo en las zonas que les pertenecían, lo que significaba que existía una estupidez común a la raza. Siguiendo el mapa mental que había elaborado de las cercanías, tan sólo le tomaría algunos minutos llegar hasta la zona bajo el laboratorio, y después el trabajo estaría en sus manos.

8
Cercanías de Kalis. Dos horas antes del ataque de Unicron.

Soulbreaker había considerado distintos puntos de evaluación del terreno una vez que pudo entrar en la edificación que albergaba la sala de reuniones donde Rodimus se encontraría con el falso Tau, pero cuando ya pensaba haber tomado la decisión correcta, por su mente pasó una nueva e inquietante idea: Runflight, más aún con su nueva apariencia, era muy grande para poder pasar por los ductos del techo sin llamar la atención, sin embargo, al tratarse de una construcción de diseño antiguo, las calles inferiores construidas para que los técnicos trabajen, eran lo suficientemente espaciosas como para que alguien de su tamaño pudiese pasar.

—Rayos.

No había pensado en esa posibilidad, y considerando el poco tiempo del que disponía, estaba obligado a actuar con rapidez, no quedaría tiempo para segundas oportunidades. Espiando a través de hendijas en los techos, pudo establecer un mapa mental de la edificación e incluso vislumbró, de un lado del edificio, la sala de reuniones, y al extremo opuesto, una zona nueva a la que no pudo acceder; por más que intentó encontrar nuevas rutas subiendo y bajando por las escalerillas y dando giros a los recovecos, no encontró compuertas que traspasar, lo que significaba que la matrix estaba efectivamente ahí, pero protegida por una nueva muralla que bloqueara la percepción de cualquier tipo de radar. Pero él sí que la sentía.

—Está cerca.

De pronto tuvo la certeza que Rubnflight estaba también en las inmediaciones, ostentando su máscara y teniendo la posibilidad de ir de un lado al otro sin preocuparse de la vigilancia. Pero eso no aseguraba que pudiera acceder a la copia de la matrix.

—Canal auxiliar 36-R, bajo.

Comprobó un canal a través del cual descender a las calles inferiores, mientras pensaba en la situación que estaba pasando. Si confiaba en la cautela de los autobots, que hasta ese momento habían dejado la copia de la matrix bajo resguardo y sin acceder a ella más que para hacer estudios, eso quería decir que Sentinel Tau no podría llegar hasta la puerta del laboratorio y pedir permiso para entrar, y si en sus planes estaba apropiarse de la copia y utilizarla, no podía asesinar a nadie, al menos no todavía. No, Runflight estaba utilizando su máscara para llegar lo más lejos posible sin tener que luchar, para aumentar lo máximo posible las posibilidades y disminuir los riesgos.  Después de unos momentos llegó hasta las espaciosas calles inferiores de Kalis, ubicadas justo debajo del suelo por el que pasaban las calles y entradas de edificaciones, y bastante por encima de otros ductos dedicados a tareas más pesadas. Entonces vio una compuerta que conducía a los subsuelos inmediatamente inferiores, y contando la escasa distancia que lo separaba del laboratorio amurallado, supo que ese sería el punto preciso para detener al mercenario.

9
Tarn. Laboratorio de Shockwave. Tres horas antes del ataque de Unicron.

Shockwave había estado analizando todas las posibilidades que existían con respecto a la importante información que Arciagan y Spektre le entregaran con anterioridad. La conclusión a la que llegó en ese momento fue, de manera inequívoca, la misma a la que había llegado en primer momento. Accionó un comunicador independiente a los que tenía en su laboratorio.

—Ya pueden partir.
—Entendido.

El trabajo para reunir el material necesario no había sido complejo pero había requerido mucho cuidado y dedicación, ya que era primordial que la información no saliera de entre él y los dos encargados de cumplirla. Los drones que los acompañaron en la salida eran de sencilla fabricación, y parte de un grupo más grande del que disponía para cualquier eventualidad; hasta el momento la pareja de traidores se habían comportado de manera excelente, pero las probabilidades de que volvieran de la misión por decisión propia eran muy reducidas. De cualquier manera, si se iban, disminuían el riesgo de ataques por la espalda, y en un ambiente convulsionado como ese, lo mejor era mantenerlos alejados, quién sabe si con un viaje fuera de la órbita de Cybertron todo se volvía mucho más oscuro y peligroso para ellos.

—Computadora, aumenta el espectro de escáner fuera del plantea, quiero un informe detallado.

10
Perímetro de Cybertron, sobre Iacon. Momentos antes del ataque de Unicron.

Aldren no pudo evitar sentir un estremecimiento al ver a la distancia la urbe mecánica de Iacon, aunque se trataba más bien del asombro por su formidable construcción que por algún tipo de nostalgia, de la que, por suerte, estaba curada.

—Ya nos detectaron, vienen cazas tras nosotros.
—Esto se va a poner muy bueno.

El monomotor aumentó la velocidad al descender en los cielos del planeta, ignorando las alertas de identificarse y detenerse, y evadiendo a los primeros cazas autobot que intentaban darles alcance; Aldren supo de inmediato que las cosas estaban mal.

—Elévate más.
— ¿Qué? Hace un momento dijiste que podíamos acercarnos a esa torre azul que está en línea recta, no tenemos tiempo para arrepentimientos.
— ¡Haz lo que te digo!

Chainrack obedeció y jaló del control, haciendo que la nave se elevara con fuerza hacia el cielo, perseguida por tres aéreos; al estar en una posición más ventajosa, la líder del grupo pudo ver con claridad cómo un enjambre de drones se acercaba a una velocidad alarmante hacia ellos.

— ¡Inicia un descenso en espiral, cambio de planes!

Chainrack obedeció y soltó el timón lo suficiente para que se precipitaran al suelo, pasando como una bala entre los enemigos; esta acción permitió que los aéreos advirtieran del peligro, y, uno de ellos, se despegara del grupo para dar la alarma.

—No entiendo lo que pasa.
—Los cons han decidido romper la tregua justo ahora —exclamó ella con fuerza—. Y lo hicieron en el peor momento.
—A menos que sepan algo que nosotros no.

Eso era una posibilidad.

—Heavythread, interfiere el rango de comunicaciones de los bots.
—Entendido.
—Chainrack, vuela bajo y evita que nos alcancen. Underslow, ve al puesto de disparo y destruye lo que sea que no cause muertes.
—Entendido.

En cosa de momentos, el bajo cielo de Cybertron se estaba convirtiendo en un incipiente campo de batalla, con el enjambre expandiéndose en todas direcciones y las torretas de los edificios apareciendo, dispuestas a atacar. Aldren estaba al borde del desfallecimiento, escuchando tantas voces y viendo tantas cosas al mismo tiempo, como un bombardeo incesante a sus sentidos; a cada milisegundo estaba descubriendo y redescubriendo imágenes, como si miles de fotogramas pasaran a alta velocidad sin que pudiera evitarlo. Quería gritarles que se detuvieran, que la dejaran en paz, pero estaba obligada a mantener un aspecto de tranquilidad, sobre todo con el máximo peligro que estaba a punto de desatarse. Y, así fue como, según una espantosa visión, en una de las torres más altas a la que se dirigían, se activó la señal ámbar, y por los parlantes de alto poder se anunció el ataque de Unicron. No era un simulacro.



11
Subterráneos de Kalis. Momentos antes del ataque de Unicron.
Runflight, habiendo adoptado la forma robótica de Sentinel Tau, se escabulló por un pasillo inferior, teniendo muy claro en su mente que al fin había llegado al puto deseado; la construcción en esa zona evidenciaba haber sido realizada de manera reciente, nada más que murallas fuertes y gruesas con revestimientos de aislante de alta densidad, enfocadas a evitar que alguien pudiera rastrear la fuente de energía oculta en el interior. Se acercó a uno de los laterales, y encontró un panel que sería posible de retirar con poco esfuerzo y un mínimo de ruido, pero cuando se disponía a remover una sección iicial, un disparo lo derribó.

—Rayos.

Se puso de pie rápido y miró en todas direcciones, pero el francotirador había desaparecido o estaba muy bien mimetizado. Sin perder el control de sí mismo, pero consciente de lo crucial que era evitar un nuevo ataque, hizo un barrido de abajo a arriba, pero antes de llegar al techo, un nuevo disparo impactó en su cuerpo, junto con una detonación.
Soulbreaker había aprovechado la única oportunidad de la que disponía en esos momentos, y usando el rifle, asestó un tiro en el cuello y un segundo en el torso, ninguno de ellos capaz de acabar con su rival, pero suficientes para detonar la carga explosiva artesanal y hacer un forado en el suelo. Runflight cayó a peso muerto, y no tuvo tiempo para transformarse porque las cargas secundarias hicieron explosión al contacto con su cuerpo, y lo arrojaron con más fuerza hacia abajo.

—Es hora de terminar con esto.

Empuñando firmemente la espada en la izquierda y el rifle en la derecha, Soulbreaker bajó por el humeante agujero dispuesto a no dejarse sorprender; varios metros más abajo, se encontró con la figura de Sentinel Tau, levantándose con apenas unos cuantos rasguños provocados por los disparos y la caída, no confundido ni aturdido, sino riendo, satisfecho.

—De alguna manera siempre supe que nos volveríamos a encontrar; algunos de ustedes son tan predecibles que casi da tristeza.
—No te dejaré ganar —replicó Soulbreaker con valentía.

El otro se dispuso a pelear a mano desnuda.


—No pudiste evitar venir aquí, la chispa en tu interior te fuerza a hacerlo ¿verdad?

Soulbreaker no se dejó intimidar por la afirmación.

—Tampoco tú lo pudiste evitar, estás ciego por las ansias de poder.
—Tu sentido de la justicia es tu mayor debilidad.
—Tu exceso de confianza en ti mismo es la tuya —replicó Soulbreaker apuntando con el rifle—, no vas a quedarte con la matrix, ni cumplirás tus deseos.

Hizo un disparo con la máxima potencia, pero el otro lo esquivó y, dando un salto increíblemente ágil para su tamaño, se abalanzó sobre él; decidido a no retroceder, el autobot hizo un nuevo disparo y cambió a la espada. Con un golpe certero impactó en el brazo, pero el rival fue más astuto y sujetó la hoja con la palma, tomando el control y arrojándolo contra una pared; el enfrentamiento se convirtió en una escaramuza, donde cada patada o puñetazo era bloqueado con más o menos habilidad por uno u otro, y en donde el más fuerte era quien llevaba el disfraz de centinela. Sin embargo, Soulbreaker hizo gala de una agilidad sorprendente, y logró liberarse, impulsarse en una pared y contraatacar, dando un corte profundo en una de las placas protectoras del brazo derecho de su oponente; sin dejar tiempo para pensar, usó el poder que le quedaba al rifle para disparar, y le arrojó a su enemigo algunas cargas explosivas que tenía reservadas. Durante un eterno segundo, todo fue el sonido de la explosión y el humo, pero el enemigo surgió casi intacto, a toda velocidad y disparando con una de sus pistolas.

— ¡Este juego se va a terminar!

Runflight hizo una ráfaga de disparos que impactó parcialmente en Soulbreaker, pero le dio tiempo suficiente para alcanzarlo; guardando la pistola y usando sólo las manos, el gran guerrero sujetó la espada y quebró la hoja, mientras con una pierna asestaba un golpe directo al torso.

— ¡Vienes a tratar de detenerme!

Soulbreaker hizo un intento por alejarse, pero el otro lo tomó por un brazo, y usando el propio peso de su cuerpo lo arrojó contra una muralla; con las armas destruidas y sin más cargas explosivas en su favor, Soulbreaker vio sobre él al titán decidido a destruirlo, y tomando una vara de metal, parte de la estructura que caía a pedazos por los diversos impactos, se enfrentó a él usándola como una lanza.

—Tú y una vara de metal contra mí, que tengo mi poder y además el de un centinela. ¡No me hagas reír!
—No te dejaré conseguir tus objetivos.
— ¡Tú no puedes detenerme! —gritó el otro—. He luchado en mil batallas, he extinguido cientos de chispas ¿acaso vas a ser tú el que me derrote?

Runflight golpeó sin piedad a Soulbreaker una vez más; este hizo un esfuerzo por contraatacar, pero la fuerza de su rival era incontrarrestable. Con un golpe certero al pecho, el mercenario lo arrojó contra una pared; sí, por supuesto que estaba disfrutando de esa situación. El valeroso guerrero hizo todo cuanto pudo por ganar, pero la notable fuerza y capacidad de su rival terminaron por derribarlo, la vara reducida a un trozo de metal, los golpes habiendo trizado el fuselaje del cuerpo en incontables zonas; aún así no se rindió e hizo un esfuerzo por volver a atacar, aunque fue nuevamente detenido por su enemigo. Con la decisión de terminar con el enfrentamiento en ese mismo instante y poder terminar con su trabajo, Runflight se tomó un instante para transformarse, y regresar a su forma original, con la que se sentía más cómodo para lo que pretendía. Con un golpe aplastó el pecho, un segundo y tercero los laterales de las piernas para inmovilizarlo, un nuevo golpe partió en dos la placa del brazo derecho, el siguiente hizo estallar una de las válvulas centrales del muslo izquierdo.

— ¿Qué es lo que crees que eres? ¿Alguna especie de héroe, el salvador de la raza? —exclamó mientras continuaba golpeándolo sin detenerse—. No eres nada más que un loco, idiota, al que desprecian hasta sus propios congéneres.

El siguiente golpe en el abdomen fue dado con tal fuerza que atravesó junto con él la pared, arrojándolo al suelo. Soulbreaker tomó con la mano izquierda la vara de metal que había caído junto con los restos de la pared, intentó alzarla para atacar o tan siquiera defenderse, pero el otro aplastó su antebrazo, imposibilitando que realizara tan siquiera esta acción. Runflight por fin lo tuvo a su merced, y apuntó directo al pecho con las dos armas.

— ¿Sabes lo maravilloso de estas armas? Que puedes programarlas para disparar a potencia máxima, no importa si se destruyen después de este disparo, porque luego de hoy tendré todas las armas del planeta a mi entera disposición. Adiós Soulbreaker, nadie te echará de menos.

Soulbreaker pudo ver la luz al momento de realizar su enemigo el anunciado y mortífero disparo; después de eso el suelo junto con él se pulverizó. Runflight observó con un sentimiento de exultante diversión cómo su rival desaparecía en un agujero a sus pies; las armas que había usado a máxima potencia emitieron un sonido característico de la destrucción de los componentes internos, pero no se preocupó por eso y las arrojó a un costado, contemplando un momento más el lugar en donde hasta un momento antes había estado su enemigo; se encontraba en un lugar cercano a los pasadizos centrales del planeta, un lugar antiguo deshabitado, y qué según se decía no había sido modificado o intervenido por nadie; ahora que tenía en su poder lo que quería, tal vez incluso podría modificar ese lugar. Cuando subió al nivel desde el que había sido derribado, escuchó los sonidos inequívocos de las alarmas, y tras un instante más de escucha, descubrió que la alerta era doble: ataque decepticon, y ataque de Unicron; el momento ideal para tomar la copia de la matrix y terminar con todo eso.



Próximo capítulo: Algo por lo que luchar


La traición de Adán capítulo 31: Venganza de cristal




Adán estaba contento con sus nuevos descubrimientos: en el último tiempo y a propósito de los hechos que involucraban a Samuel, había concluido que no era recomendable confiar determinados asuntos a terceros, pero como de todos modos tenía que estar al pendiente de todo, optó por el camino más sencillo, es decir involucrarse personalmente; siempre había manejado los conceptos medios de la informática, pero desde que se le hizo necesario, estudió por su cuenta, y haciendo gala de su increíble capacidad de estudio, se convirtió en poco tiempo en un experto, lo que en primer lugar le sirvió para hacer más seguras sus cuentas personales y también para poder borrar los historiales que pudieran perjudicarlo, de modo que estaba mucho más a salvo que antes, y desde luego que la historia de su verdadero origen había muerto junto con Samuel.
Investigando los detalles de todo lo que estaba pasando en esos instantes, el hombre de 24 años terminó por descubrir información que podría serle sumamente útil en determinado momento: la verdad de lo que había ocurrido en Londres hacía dos años atrás, sacada de informes económicos, de prensa y de algunos comentarios, y esa verdad era sumamente llamativa.

–Qué interesante Bernarda... sigues sorprendiendo como siempre.

Dos años atrás la Administradora de Bernarda Solar estaba a cargo de un proyecto importante en Inglaterra, algo parecido a Boulevard pero más enfocado al comercio que a la familia. Todo parecía ir sobre ruedas, hasta que hubo un grave accidente puso todo de cabeza: se descubrió entonces una gravísima falla en los armados de la empresa fabricante e instaladora de estructuras, con lo que el consorcio dueño del proyecto amenazó con hacer válidas las pólizas de garantía, lo que habría destruido a Bernarda. Todo parecía perdido, hasta que apareció Luna Arriaga y comenzó a tratar directamente con los dueños, con excelentes resultados. Finalmente la empresa fabricante terminó siendo sindicada como la única responsable, y para evitarse una demanda millonaria, liquidó todos sus activos, dejando a su personal, desde el dueño, Vladimir Aruse, hasta el último trabajador en la calle. Inmediatamente después se contrató a otra empresa fabricante e instaladora, llamada Biel Asís, la que aceptó el proyecto a pesar del riesgo, y además lo hizo cobrando precios excesivamente bajos, con lo que se obtuvo como resultado que el proyecto fuese terminado.
Así que de ese modo lo había hecho.
Como él lo veía, las cosas estaban bastante claras, ya que Bernarda era en realidad la responsable de todo; seguramente habían tenido alguna especie de problema con Aruse, y viendo contratos de por medio, la empresaria optó por el medio más sencillo, que era nada menos que el sabotaje, y ahora tenía a una empresa suya pero que aparentaba no serlo a cargo de sus propios proyectos, ganaba por todos lados y como de costumbre, eliminaba del camino a sus enemigos.
No era muy distinto de como el mismo procedería en caso de ser necesario, pero si bien eso supuestamente debería alegrarlo por encontrarse en terreno conocido, la verdad es que le provocaba más preocupaciones que otra cosa.
Estaba amarrado con un contrato millonario a Boulevard y con otro al Hotel, a pesar de ni siquiera haber comenzado a trabajar allí, y aunque en ganancias estaba muy bien posicionado, eso también podía significar que estaba atrapado en esos proyectos. Bernarda Solar era una empresaria generosa con los que estaban de su lado, pero claramente se libraba de la peor manera de quienes estaban en su contra. ¿Qué pasaría entonces cuando él fuera un obstáculo en su camino a conseguir tenerlo todo? Tenía que armar un plan de contingencia, no solo proteger su dinero, sino que también idear un modo de escape, una fórmula para evitar que cuando llegara el momento, los designios de la señora Solar lo quitaran del camino igual que a otros. Y tenía muy poco tiempo para hacer.

Micaela estaba llegando a su casa después del trabajo esa misma tarde. Estaba cansada, pero más que todo ansiosa por tener resultados de las investigaciones que habían estado haciendo junto con F. Últimamente tenía la sensación de que cada vez que conocían algo nuevo, se le quitaba más todavía la sorpresa hacia lo que su querida madre pudiera hacer, pero aun así no avanzaban nada. Le parecía imposible que ella siempre consiguiera eliminar tan bien las pruebas de su culpabilidad.
Tomó el celular y llamó a Esteban, pensando en tomar algo juntos y tratar de escapar un poco de la extraña rutina de trabajo e investigación, pero se sorprendió al escucharlo hablar en voz muy baja y con apuro.

– ¿Interrumpo algo?
–No exactamente –comentó el aún en voz baja– pero es un mal momento para que hablemos, estoy en medio del Salón de la innovación y construcción, está a punto de empezar una reunión muy importante.

Micaela terminó de entrar y se sentó ante el computador.

–No entiendo nada de lo que dices.
–Míralo en internet, vine para conseguir hacer los contactos necesarios y volver al ruedo, no quiero seguir haciendo inventarios toda mi vida. Te llamo luego, va a empezar la reunión de las siete cuarenta, deséame suerte.

Pero no le dio tiempo a hacerlo y cortó. Micaela se quedó con la duda, así que encendió el computador y buscó la información; claro, el Salón de la Innovación, era un evento importante, en el que no solo las empresas buscaban hacerse un espacio, también los ejecutivos, que si hablaban con las personas correctas podían hacerse de algún contrato.
Por curiosidad revisó algunas fotos del lugar, estaba muy bien ambientado por supuesto, pero todo cambió cuando vio la lista de invitados, y brillando entre ellos a nada menos que a Bernarda Solar. Por supuesto, como se lo iba a perder. Sin prestar mucha atención a lo que hacía, se desplazó por los asistentes y expositores, y le llamó particularmente la atención una empresa llamada Biel Asís. ¿Por qué le sonaba conocido ese nombre? Se puso de pie y comenzó a caminar hacia el baño para darse una ducha, pensando que probablemente era una empresa de las que tenían trato con la constructora Del Mar en el tiempo que alcanzó a trabajar con ellos; estaba cansada, quería relajarse un poco.

–No es...

Algo llamó su atención, y volvió a la pantalla del ordenador. Ese nombre no era parte de ninguna nómina presente en su época en la Constructora.

–Oh por Dios...

Biel Asís.
El nombre de la empresa que había trabajado con Bernarda en Reino Unido. Y con Pilar en su restaurante estando a un paso de causar un grave accidente. Nada de eso tenía sentido. Volvió a revisar la galería de imágenes de la exposición, con la respiración agitada por un presentimiento, hasta que dio  con la foto que al mismo tiempo esperaba, y no quería ver.

–Cielo santo...

Seguía sin tener sentido, pero sabía a ciencia cierta que algo estaba horriblemente mal en ese lugar.
Y vio en la lista de invitados a Bernarda Solar. Esteban había dicho que empezaría una reunión. ¿Dónde diablos estaba el programa para ese día? Al fin, después de tensos segundos, lo encontró, la reunión de las siete cuarenta en la primera explanada interior. Bajo un gran armado parte de las muestras de las compañías expositoras. Tomó el celular y marcó el número de Esteban, pero no le contestó; sin esperar más le envió un mensaje urgente a su casilla directa, esperó algunos segundos y volvió a llamar.

– ¿Qué pasa? –preguntó el en voz baja– estoy labrando mi futuro.

Micaela fue directo al punto.

– ¿La reunión es en la primera explanada?
– ¿Qué?
–Contéstame.
–S–sí, ¿por qué quieres saberlo?

Sintió que el corazón le daba un vuelco.

–Esteban, tienes que salir de ahí de inmediato.

Su amigo se mostraba algo confundido por lo que escuchaba, pero su relajo era más desesperante todavía.

– ¿Que te ocurre? No me voy a salir, esta oportunidad es única para...
– ¡Cállate y escúchame! –gritó fuera de si– Esteban, ¿confías en mí?

Solo entonces él pareció entender que algo estaba fuera de orden.

– ¿Qué pasa?
–Contéstame.
–Sí. Eres mi amiga, claro que confío en ti.
–Entonces –siguió con la voz temblorosa, los ojos llenándose de lágrimas– por lo que más quieras, sal de ahí ahora mismo; no me hagas preguntas, solo sal de ahí... te lo suplico.

Del otro lado de la conexión, Esteban miró hacia donde estaban los asistentes a la charla, y entre ellos divisó a Bernarda Solar. Solo entonces los ruegos de Micaela cobraron algún tipo de sentido, y  aunque seguía sin comprender que ocurría, decidió entregarse a sus palabras y obedecer.

–Está bien. Escucha, voy caminando hacia la salida ahora mismo.
–Por favor apresúrate.

Mientras Esteban salía a toda prisa, Bernarda estaba cómodamente ubicada en primera fila junto a otros exitosos empresarios, lista a presenciar la exposición de expertos y visionarios en la innovación, de la que por supuesto ella era parte importante. Todo estaba en calma y orden, hasta que las cosas cambiaron bruscamente; sobre el escenario apareció un hombre con un control remoto en las manos.

– ¡Bernarda!!

Su grito hizo que todas las miradas se dividieran entre ella y el hombre; de primera se sintió sorprendida, pero luego reconoció con horror que se trataba de Vladimir Aruse.

–Oh no...

Se puso de pie, lívida, sin reaccionar hasta lo siguiente; Aruse accionó el mando a distancia, y aunque a primera vista no ocurría nada, el extranjero pareció satisfecho, y tras dedicarle una mirada de odio, desapareció tan abruptamente como había aparecido. Solo entonces las piezas parecieron encajar, cuando un ruido ahogado de trizaduras se dejó oír en la explanada, y la mujer miró hacia arriba, donde una enorme estructura parte de la exposición comenzó a tambalearse. La empresaria llamó a su guardia para que la ayudara a salir, mientras algunas voces en el lugar comenzaban a advertir del peligro. Segundos después todo fue caos.

Más tarde en su departamento, Micaela abrazó emocionada a Esteban, aliviada de verlo sano y salvo.

–Estás bien cielos. Estaba tan preocupada, la noticia ya está en todas partes.

Esteban aún se veía nervioso por la situación.

–Yo todavía no puedo creerlo, ¿cómo fue que descubriste que iba a pasar algo así?

Se sentaron mientras en las noticias informaban del accidente en el Salón de la innovación y construcción, de las decenas de heridos y los millonarios daños.

–Fue intuición femenina. Cuando revisé imágenes del Salón, porque no tenía idea de lo que me hablabas, por casualidad vi la lista de expositores, y reconocí a la empresa que casi destruye el restaurante de Pilar. No sé cómo explicarlo Esteban, pero en cuanto vi esa información, supe que iba a ocurrir alguna desgracia.
–Me salvaste la vida –se admiró él– pude haber terminado muy mal; cuando  venía para acá escuché que hay un par de heridos graves pero ningún muerto.

Ya estaban más tranquilos, así que se enfocaron en sus conjeturas.

–Eso es una suerte. Lo que me preocupa Esteban, es que nada de esto tiene ningún sentido, no comprendo en primer lugar porque Bernarda quiere adueñarse del restaurante que a la vez pretende sabotear, y en segundo, mucho menos comprendo por qué resulta destruida una estructura de una empresa de su propiedad, en un evento de tal magnitud, no veo cómo puede sacar algún beneficio de una desgracia como esta.

Esteban reflexionó unos momentos.

– ¿Sabes algo? Quizás estamos enfocando las cosas de la manera equivocada. ¿Por qué todo tiene que ser culpa de ella?

Micaela lo miró sorprendida.

–Porque habitualmente lo es. Ella tiene la tendencia de dejar damnificados a su paso.
–Concuerdo contigo, pero, ¿y si esta vez no fuera así?
–No te entiendo.
–Tú y yo hemos estado tratando de buscar algún método para denunciar a Bernarda Solar en algún ilícito, demostrarle al mundo quien es para detenerla y evitar que le haga mal a otros como ya nos lo hizo. ¿Qué tal si no somos los únicos?

La joven se quedó un momento en silencio, pero todo parecía concordar.

–No lo había pensado desde esa óptica. ¿Dices que alguien podría estar  saboteando a las empresas de ella para perjudicarla?
–Eso explicaría lo del restaurante.
–Quizás tengas razón. Pero si es así... espera un momento.
– ¿Qué?
–Claro –se sorprendió a si misma por no haber hecho antes la relación– por supuesto, siempre ha estado allí, creo que tienes razón. Esta es tercera vez que ocurre algo parecido, y hay factores que se repiten: Bernarda, la empresa fabricante de estructuras y las consecuencias inesperadas, solo que ahora los papeles se invierten. Esta vez alguien está atacándola a ella, y a gran escala.
–Tiene demasiado sentido, pero por otra parte, si tenemos razón, quiere decir que quien está tratando de vengarse de ella no tiene límites.
–Es cierto. Me pregunto si habrá llegado el momento de la caída de Bernarda Solar.




Próximo episodio: Planes desesperados