La otra matrix Capítulo 9: Nuevo hogar



1

La corte de los despreciados
Soulbreaker se quedó literalmente de una pieza cuando escucho lo que Chainrack le dijo.

—En este lugar hay autobots y decepticons.

Underslow intervino en la conversación restándole importancia al asunto.

—No, en este lugar no hay autobots y decepticons; los bandos no existen aquí.
—  ¿A qué te refieres?
—Lo de los bandos es un asunto inventado hace centurias, y es, probablemente, origen de muchas de Las Guerras que han habido entre los Transformers; todos los que nos encontramos aquí hemos llegado en busca de un horizonte distinto, de un sitio en donde no importe cuál es nuestra procedencia.

A Soulbreaker le costaba comprender lo que estaba escuchando, pero al mismo tiempo le hacía sentido el nombre del lugar con lo que estaban diciéndole.

—Pero la guerra entre autobots y decepticons existe hace mucho tiempo, no pueden ser indiferentes a lo que sucede, aunque vivan separados.
—La guerra —respondió Underslow— es algo que nos perjudica a todos. Es una catástrofe. Y eso no discrimina si perteneces a un lado a otro.
— Eso quiere decir que ustedes están aquí escapando de la guerra.
—No, estamos aquí porque en la corte encontramos un lugar en donde podemos vivir a nuestra manera, sin tener que servir a los intereses de otros.

 Soulbreaker no contestó durante unos momentos; las palabras de Underslow parecían fuertes y rudas aunque las dijera con un tono desapasionado, y tras una pausa, el otro pareció interpretar su silencio y se adelantó a las preguntas que pudiera realizar.

— ¿Nunca te lo habías preguntado verdad? Puedo ver que eres un autobot por tu forma de expresarte, y seguro que te sorprende tan sólo la idea de comparar a los autobots con los decepticons; tal vez puedas decirme que los decepticons son un grupo de mercenarios, forajidos y delincuentes al servicio de su líder, y puede ser que tengas razón. A ellos sólo les sirves si es que eres un guerrero fuerte y obediente que esté dispuesto a seguir instrucciones, y a dar su vida si es necesario por una causa que no sabes si vas a vivir para disfrutar. ¿Y qué ocurre con los autobots? Ellos te permiten desarrollar tus habilidades, luchar por la paz y la justicia, pero eso sólo es otra forma de ejercer control. Si es que eres como ellos te necesitan. ¿O acaso entre ellos hay dementes o desadaptados? Claro que no, a los que son diferentes a ellos, los que no puedan colaborar con los intereses, los apartan o los encierran para evitar que sean un peligro para su facción.
—No seas tan duro en tus palabras, hermano.

La intervención fue dicha por una voz profunda y serena, proveniente de un robot que estaba entrando en esos momentos en el salón.

—Undertow, eres tú.
—Por lo que entiendo, la situación que aquejaba a esta corte fue subsanada, es un momento muy alegre para todos.

Heavythread se acercó a Soulbreaker.

—Él es Undertow, es nuestro caballero de brillante fuselaje.
—Escudero de los Caballeros de Cybertron —corrigió el otro con calma— es un placer conocerte, visitante.

Heavythread le había dicho poco después de llegar a la corte que en ese lugar vivían seres que habían sido dejados de lado o no eran aptos mental o físicamente, dejando en claro que alguien como él, que había escapado de una institución de tratamiento mental se encontraría como en su casa; sí era así, eso significaba que el a sí mismo se llamaba escudero podía haberse convencido de este hecho y su forma de expresarse lo confirmaba.

—El placer es todo mío —respondió con toda educación—. Mi nombre es Soulbreaker.
—No estaba enterado de que La dama azul había admitido a alguien más en la corte.
—Eso todavía no sucede —respondió Heavythread con evasivas— pero después de que este muchacho nos salvara la vida, ten por seguro que se va a quedar un largo tiempo con nosotros.
—Mientras venía hacia acá escuché por los pasillos que el problema mecánico del centro del asteroide había sido resuelto por un genio. ¿Eres tú el artífice de esta hazaña?

Al escuchar hablar a Undertow, Soulbreaker se sintió leyendo los textos que hacían referencia a los tiempos antiguos de Cybertron, pero no quería que la atención otra vez se centrara sólo en él.

—No es ninguna hazaña —respondió con sencillez— se trata de un trabajo rutinario y si puedo hacerlo, estaré encantado de ayudar.
—Es muy noble de tu parte —replicó el otro con solemnidad—. Ahora,con respecto a las palabras de mi hermano, debo corregir la forma en que se ha expresado y también, en cierta forma, el fondo de su exposición.
— ¿A qué te refieres?

2

La batalla que se estaba desarrollando entre Aldren y Arciagan continuaba sin que ninguna de las dos estuviera dispuesta a rendirse; ambas habían comprendido en una fracción de segundo que la otra se encontraba en ese lugar porque quería apropiarse del control del yacimiento de amatista estelar, y con semejante poder a la vista, era imposible abandonar el intento. Utilizando el láser de precisión, las poderosas guerreras se trenzaron una vez más en un enfrentamiento violento y a toda velocidad, ignorando las lesiones que en sus cuerpos provocaban los ataques de su adversaria; ubicadas en el espacio a cierta distancia del cúmulo de rocas espaciales entre las que estaba el yacimiento, ambas estaban dispuestas a todo con tal de vencer, pero de manera repentina, Aldren retrocedió asombrada, mirando a un punto más atrás de donde se encontraba su enemiga mortal. Sin pensar que podía tratarse de una treta, Arciagan miró hacia atrás en dirección a donde lo había hecho su rival y comprendió de inmediato cuál era el motivo de su sorpresa.

—Rayos.

Hacia ellas se acercaba un grupo de rocas de hielo espacial, antecedida por una de gigantescas dimensiones; Arciagan sabía que el hielo se desplazaba por el espacio a gran velocidad, absorbiendo en su paso por las galaxias todo tipo de partículas microscópicas, que si bien lo hacían inservible para usos industriales resultaba peligroso, al volverse básicamente un escombro muy resistente que podía aplastar objetos de menor envergadura.
Con apenas unos segundos disponibles, ambas guerreras se apartaron de la trayectoria de las rocas, observando impotentes cómo estas describían una curva que hizo estrellarse a la roca de hielo más grande contra el yacimiento de amatista estelar. En medio de un atronador silencio, se produjo una reacción en cadena, que en cuestión de unos momentos generó un arrecife de amatista y hielo imposible de penetrar sin armas de alto calibre. Sin pensarlo dos veces, las guerreras abandonaron el campo de batalla y emprendieron un vuelo a toda velocidad en direcciones opuestas.


3


—A lo que me refiero, mi querido amigo, es a que no podemos generalizar con respecto al resto de los Transformers, porque eso es pagarles con la misma moneda que ellos a nosotros mismos; si bien puedo estar de acuerdo en muchas de las cosas que dice mi hermano, lo cierto es que hay guerreros poderosos, valerosos y honorables en el bando de los decepticons al igual que en el de los autobots, y por cierto, este hecho es el que hace que la guerra se vuelva aún más trágica de lo que ya es. Todo enfrentamiento entre congéneres, toda lucha entre razas, y todas segmentación mal habida, es una pérdida para la buena convivencia, y un daño en muchos casos irreparable.

Las palabras de Undertow habían provocado en el grupo un respetuoso silencio. Más allá de que su forma de expresarse fuese ajena a la época en la que vivían, el contenido de su exposición no sólo era correcto, sino que además hacía referencia a una de las bases del conflicto que perduraba en la raza por tantas centurias.

—Cómo podrás darte cuenta —comentó Heavythread— en la corte hay todo tipo de personalidades: Undertow es un antiguo escudero de los Caballeros de Cybertron y nuestro Guerrero más renombrado, su hermano Underslow es nuestro propio historiador, Chainrack es un mapeador, y te voy a presentar también a nuestro herrero, la encargada del depósito de armas, nuestros exploradores y médicos.
— ¿Y tú qué eres?
—Explorador como otros, así fue como te encontré.
—Mis queridos compañeros —dijo Undertow—. Lamento tener que interrumpir su conversación, pero alguien se acerca a la corte.

Heavythread hizo un abogado elogio a la capacidad auditiva de Undertow y se acercó a una de las pantallas de monitoreo, donde confirmó que Aldren estaba muy cerca de la corte; algunos minutos después, ella descendía en la plataforma de aterrizaje, pasaba a modo robot y avanzaba a paso rápido hacia el interior.

—Heavythread —dijo al pasar—, reúne en la sala de mando a los que estén aptos para defender la corte, y déjalos a cargo de Undertow, y tú y el nuevo diríjanse ahora mismo a mi aposento.

Tras estas palabras desapareció por un pasillo lateral, dejando a todos los otros sumidos en un silencio absoluto.

—Ya sabe que estoy aquí —comentó Soulbreaker—. Dijiste que se lo ibas a comentar cuando llegara.

Mientras tanto los otros se habían dispersado ante las órdenes de Aldren, y aparentemente sabiendo de antemano de otras instrucciones que no había verbalizado, murmurando con nerviosismo acerca de las evidentes lesiones que ella tenía en el cuerpo.
Heavythread hizo un gesto vago con las manos.

—Tengo que comentárselo de todas maneras pero, es complicado. No importa, vamos al aposento.

Unos momentos después ambos entraron en una habitación cerrada en donde Aldren los esperaba sentada ante un mesón; un diminuto drone de atención personal se acercó flotando hacia ella para atender las lesiones que tenía en diversas partes del cuerpo, pero ella lo descartó con un movimiento de su mano.

— ¿Por qué lo trajiste sin consultarme?

Heavythread respondió con tranquilidad e indicando hacia el techo.

— ¿Puedes escuchar eso? Es decir ¿puedes escuchar ese suave ronroneo de electricidad y engranajes a nuestro alrededor?

Ella pareció desconcertada durante una milésima de segundo, pero no respondió, su vista clavada en un punto intermedio entre ambos.

—Él lo hizo —respondió con sencillez—. Se había activado otra vez la alarma el reactor y esta vez era algo muy grave; todos habríamos volado en pedazos, pero este muchacho utilizó nuestras mismas herramientas con sus conocimientos y lo reparó sin siquiera apagarlo.

Aldren esperó en silencio, sin inmutarse.

—Pero no lo traje por eso, no sabía que podía hacer esas cosas —admitió—. La verdadera razón por la que lo traje es que él puede verme.

La líder hizo un imperceptible movimiento.

—Sabes que no puede estar presentando un desperfecto.

Ella se puso de pie resueltamente.

—No puedo ocuparme de él ahora. Llama a Filence y dile que se ocupe de él —y directo a Soulbreaker—. Voy asignarte un guardaespaldas y cuidador, va a quedarse contigo cada segundo mientras estés en este lugar.
— ¿Qué sucede preguntó Heavythread— ¿Está sucediendo algo que no nos hayas dicho?
—Aún no, pero puede suceder; es imperativo que cambiemos el curso de la órbita de la Corte ahora mismo.

4

Spektre recibió el aviso de llegada de Arciagan un poco sorprendido por su retorno tan pronto, pero se mostró alarmado al ver las lesiones que ya exhibía en distintas partes de su cuerpo.

— ¿Qué sucedió querida?
—Las cosas se complicaron —dijo ella escuetamente.

Spektre sabía que ella era una guerrera hábil y sumamente poderosa, por lo que verla lesionada significaba que se había enfrentado a un enemigo poderoso, no a una misión rutinaria de conseguir energía en el espacio.

— ¿Se trata de algo que quieras contarme ahora mismo?

Arciagan estaba frustrada y al mismo tiempo enfadada por lo que había sucedido; sintió desde un principio que tenía la situación bajo control, y sin embargo una eventualidad la había alejado de su objetivo principal. Además la presencia de su mortal enemiga en las inmediaciones de este banco de amatista estelar significaba que podía volver a aparecer.

—En este momento tengo que…

No continuó hablando, se quedó inmóvil y sin poder reaccionar, al notar que tras Spektre, un cíclope observaba a ambos, su ojo púrpura muy fijo en los suyos, casi como si pudiera ver a través de sus sensores ópticos el interior de su chispa.



Próximo capítulo: Una jornada normal