La otra matrix Capítulo 3: Falta de liderazgo



Soulbreaker se vio obligado a levantarse y pensar en una serie de situaciones prácticas antes de llegar a Luna Solire. Con las partes de repuesto que tenía no podía convertirse y descubrió que si bien tenía su memoria intacta, la memoria práctica de su cuerpo, en donde se incluía el registro de imágenes había sido borrado por completo. Buscó en los archivos del cronista y por suerte encontró los registros más recientes, entre los cuales figuraba una imagen suya y el registro de su fallecimiento; hizo escáner de la imagen y esperó a que su cuerpo realizara el proceso correspondiente, pero descubrió que el resultado no era igual al que esperaba y que las partes que conservaba de su cuerpo original habían sufrido unos ligeros cambios. ¡Claro! Estaba muerto, eso significaba que la computadora no podía darle la apariencia de un robot fallecido pero si una muy similar; ese era un protocolo básico para evitar la suplantación, aunque era absurdo que no pudiera recuperar su propia apariencia. Se sintió absurdo al mirarse en el reflejo en la muralla y ver que era una especie de homenaje a sí mismo.

—Homenaje de qué —dijo en voz baja— no soy un héroe y ni siquiera estoy muerto.

Ahora era varios centímetros más alto de lo que era antes, el pecho era más agudo y angular y los rasgos de la cara y cabeza se habían endurecido; después pensó que si bien tendría que acostumbrarse a su nueva apariencia, le sería útil para pasar desapercibido en el lugar al que se dirigía. Tan pronto llegó a la Luna descubrió un nuevo problema: no podía dejar la nave en el aparcamiento interno ya que al estar muerto los créditos se habían borrado del sistema ¿cómo iba a recuperarlos sin ponerse en evidencia? Para eso tendría que ir a Cybertron y hablar con algún técnico o contable, y ni siquiera sabía si eso sería posible en esas circunstancias; se resignó a dejar la cápsula en un sitio exterior y puso la copia de la matrix en una caja de aleación de resistencia térmica que bloquearía las emisiones de energía y luz evitando que alguien descubriera la frecuencia que había en su interior.

Una vez que abandonó la relativa seguridad de la cápsula se encontró cara a cara con Ricochet.

—Hola —lo saludó alegremente.

 Soulbreaker se quedó inmóvil mirándolo y fingió no reconocerlo.

—Disculpa amigo, creo que te confundí con alguien más —comentó Ricochet con liviandad—, no eres de por aquí ¿verdad?
—Jamás había estado en este sitio —respondió Soulbreaker.

El otro le indicó con un gesto que entraran en el antro.

—En ese caso creo que me corresponde hacer una breve visita por el lugar, mira, esta es la barra y el grande que está del otro lado es el que sirve los tragos. Si quieres un consejo, jamás pidas esencia Filtro 5, es una bomba.

Alguien llamó a Ricochet y éste se alejó despidiéndose con un gesto; Soulbreaker se acercó a la barra donde atendía un enorme robot oscuro y mal agestado.

— ¿Cómo va todo? —dijo a modo de saludo.
— ¿Quieres algo para beber?
—Si me das trabajo podría tener dinero para pagarte un trago —respondió—, he viajado mucho y estoy sin uno.

El antro estaba bastante vacío en esos momentos y el grandote le hizo un gesto para que lo acompañara al subterráneo del lugar.

—El jefe va a venir dentro de poco y debo tener todo esto ordenado —comentó indicando las cajas de energon líquido y las distintas infusiones—, si lo ordenas antes de una hora te daré unos cuantos créditos y una provisión para que puedas viajar, pero si te bebes una sola gota de lo que hay dentro de esta bodega te aplastaré y te colocaré como objeto decorativo en el techo de mi bar.

Sin decir más subió la escalera y dejó cerrada la única compuerta del lugar.
Unos minutos después Soulbreaker ya había terminado el trabajo que le encomendaron y tocó a la puerta del pequeño sitio; el grandote que lo había dejado ahí se mostró tan contento que le invitó una buena dosis de energon líquido.

—Tal vez podrías quedarte a trabajar aquí un tiempo, necesito a alguien útil como tú, no soy bueno para ordenar cosas.
—En realidad sólo estoy de paso —dijo Soulbreaker inventando la mentira en ese momento—, estoy en misión a través de los planetas hace bastante tiempo y tenía que reunirme con mis superiores, pero parece que las cosas están muy complicadas en estos tiempos.

El bar en ese momento se encontraba vacío; el grandote adoptó una actitud más seria y e habló en voz baja.

—Soy Eoscill —dijo de forma confidencial—, y voy a decirte algo para que tengas cuidado con lo que haces y lo que preguntas: Los autobots y los decepticons entraron en guerra hace tiempo y en estos momentos las cosas están muy tensas por estos lados; me refiero a Cybertron, cualquier planeta o asteroide poblado que haya en muchos de kilómetros espaciales a la redonda. Lo mejor que puede hacer alguien como tú o como yo es hacer su trabajo y vivir como si nada estuviera pasando, así tal vez evitemos que uno de sus disparos nos vuele la cabeza.
—Pero Ricochet estaba afuera y según lo que me habían contado era parte del contingente autobot de Cybertron desde hace tiempo.
— ¿Ricochet? —Dijo Eoscill— Tiene que ser una broma, ese tipo no sólo es un desertor, es el peor jefe que he tenido.

2

Asteroide mecánico en el espacio. Mientras tanto.

Runflight ingresó un código en el teclado de la entrada del lugar, tras lo cual la compuerta se abrió.
Las luces del lugar estaban tenues y no parecía haber movimiento en el interior; en el único salón que había tras el pasillo de entrada reinaba un silencio absoluto, y al centro, una camilla de intervención mecánica tecnología muy avanzada y conectada a un panel que indicaba el ritmo vital. Sobre la camilla había un robot con graves heridas, inmóvil, con los brazos y piernas conectados a decenas de cables y conectores, y el pecho abierto con la chispa expuesta, tan sólo con unas conexiones mínimas que lo mantenían aún con vida. En el rostro herido y devastado los ojos que aún tenían un destello azul se movieron y enfocaron en él.

—Mi querido amigo —dijo con un tono de voz dulce y suave—, sé que estás sufriendo y me gustaría poder terminar con tu dolor, pero aún no es el momento.

Los ojos del otro brillaron con un poco más de intensidad y se movieron de un lado a otro, inquietos ante esas palabras.

—Sí lo sé —dijo Runflight—, sé que estás sufriendo desde que ese terrible accidente te dejó en este estado, pero no olvides que te prometí que iba a encontrar la forma de salvarte y reconstruir tu cuerpo, y poner a salvo tu chispa que en este momento está tan cerca de la muerte; ahora en el exterior han ocurrido muchas cosas y creo que estoy más cerca que antes de conseguir salvar tu vida, resiste viejo amigo, muy pronto volverás a vivir.

Hizo algunos ajustes en los terminales que mantenían con vida al otro robot y volvió a salir, dejando cerrada y asegurada la puerta; sabía que el sistema que lo mantenía en el límite entre la vida y la muerte era lo más cercano a una de las máquinas de tortura que los decepticons tenían en su poder, pero con las modificaciones que había hecho le permitía mantener y prolongar ese macabro espectáculo de un cadáver viviente sujeto a la vida tan sólo por un par de hilos; en su poder tenía los archivos de respaldo que había podido rescatar de las ruinas de ciudad autobot, y esperaba con ellos reconstruir las últimas horas antes de su llegada con los barredores. Estaba contra el tiempo, tenía que cumplir con la misión por la cual le estaban pagando muchísimos créditos, y tenía que descubrir la huella del autobot que había escapado; el otro había destruido su archivo mental antes de morir, pero eso no sería suficiente para detenerlo. Pasó a modo Jet y volvió a emprender el vuelo.

3


Soulbreaker estaba empezando a pensar que no era buena idea dar reconocer el asunto de la copia de la Matrix y tampoco hablar de encontrar a Hot rod o cualquier autoridad de entre los autobots.

—Escuché que la guerra había terminado.
—Esa maldita guerra nunca va  a terminar mientras quede al menos uno de cada bando, por eso yo no tengo un símbolo que me identifique. ¿Y cuál decías que era tu misión?

No podía dárselas de investigador en esos momentos, o la buena impresión que Eoscill tenía de él podía esfumarse en un instante.

—Trabajo con un grupo de investigadores, mi jefe me envió hace tiempo a buscar muestras de ciertos minerales a lugares lejanos.
— ¿Y dijiste que eran de Cybertron?

Un nombre, necesitaba el nombre de alguien que hubiese muerto en la guerra. Que Primus lo perdonara.

—Sí, trabajo para un destacamento a las órdenes de Perceptor.

Por un momento Eoscill pareció ligeramente conmovido, seguro porque ya sabía de su muerte.

—Entonces creo que estás desempleado.

Se hizo un silencio incómodo, que Soulbreaker decidió no interrumpir; si estaba leyendo bien las señales, el otro estaba sopesando las posibilidades ante un extraño que aparentaba estar fuera de las noticias y, al igual que él, del conflicto. Unos momentos después el autobot tomó la decisión.

—Sí, creo que tal vez puedo reconsiderar tu oferta de empleo, supongo que sigue viniendo gente al bar. Mi nombre es Heartfire.
—Contratado —dijo el otro aliviado de salir del tema de Perceptor—, pon tu brazo sobre la barra para poder registrarte y transferir créditos.

No había pensado en eso, no bastaba con decir un nombre y quedar con eso, recordaba muy bien que estaba muerto en el sistema. Por suerte Eoscill estaba ingresando los datos en un terminal antiguo, donde bastaba con registrar la información de forma manual.

— ¿Con que Heartfire?
—Sí, tal vez no registre, estuve perdido por los asteroides de vaya a saber dónde.
—Y como si eso le importara a los sistemas, es un milagro que aún funcionen. Ya está.

Recibió la señal y tuvo los primeros créditos como Heartfire. Justo en ese momento entró Ricochet hablando fuerte.

— ¿Nadie trabaja aquí? Espero que tengas listo el inventario Eoscill.
— ¿Y para qué crees que contraté a este chico? —replicó el otro desafiante, aunque no agresivo—, puedes revisar todo lo que quieras.

Ricochet desapareció por la puerta y regresó tan sólo unos momentos después.

—Las ganancias van bien, y todo está ordenado, felicidades. No destruyas nada mientras no estoy.
— ¿Adónde crees que vas?
—Alguien tiene que ir por suministros.
—Y si vas tú, te perderás por meses como la última vez —replicó Eoscill con acidez, al parecer no le intimidaba su superior en el bar—, vamos a hacer algo bien por una vez, tú te quedarás por aquí haciendo alguna cosa, yo me encargaré del bar y Heartfire va a ir por los suministros que faltan a  Traon.

El autobot sólo miraba la escena; la situación no podía ser mejor; Traon era uno de los muchos asteroides comerciales que flotaban por el espacio en las cercanías de Cybertron.

—Está bien, haz lo que quieras, pero si este se va con los créditos, los descontaré de tu salario.

Tomó una botella y salió del lugar.

—Ya escuchaste, toma una carga de créditos y ve a buscar los suministros que necesitamos para las tres semanas que vienen, ya hiciste el inventario así que tienes una idea.

En ese momento entró un grupo que distrajo la atención de Eoscill; Soulbreaker tomó los créditos y salió del lugar.

4

Horas más tarde, Soulbreaker estaba estacionando la cápsula de viaje del bar en una zona discreta en Traon. Estar a tan sólo unos minutos de Cybertron era una excelente oportunidad para averiguar en dónde estaba Hot rod y entregarle la copia de la matrix de liderazgo sin llamar la atención. Inexplicablemente la suerte parecía estar de su lado, al vislumbrar a Ultramagnus a unos metros. Estaba rodeado de una serie de autobots que no había visto antes; se acercó lento, observando la conversación entre el poderoso comandante autobot y lo que, al parecer, era un destacamento de autobots armados hasta las tuercas, y la nave que estaba a su costado era del tipo de batalla.

— ¡Todo esto es una locura!
—Tienen que calmarse muchachos, hay que tomar esto como lo que es.
—Magnus, no puedo creer que tú estés diciendo esto —exclamó uno de ellos—, eres un guerrero, has estado con nosotros en tantas batallas y ahora sólo sigues las instrucciones de Rodimus, nos estamos quedando parados en la mitad del espacio esperando a que esos malditos cons nos aplasten, igual que en la Tierra.

Ultramagnus respondió con voz calmada, aunque segura.

—Rodimus prime es el líder de los autobots, y como tal tiene que tomar decisiones pensando en el bien de todos, no sólo en el destino de una batalla; la orden es esperar, reunir a los autobots que están desperdigados y procurar las mejores condiciones posibles para ellos; si atacamos a algún decepticon ahora, lo que haremos será desatar una nueva guerra y en las condiciones que estamos, sería una masacre.
—Pero…
—Ahora por favor guarden esas armas en su nave, y vayan al punto que les indiqué, o tendré que apresarlos por desacato.

Lo último lo dijo con su típico tono autoritario, que fue suficiente para que los otros obedecieran. Sin embargo parecía cansado y agotado; Soulbreaker se acercó a él mientras la nave levantaba vuelo y le ofreció una botella de una infusión de electrón 9.

—Parece que te hace falta.

Por un momento, el otro lo quedó mirando, como si estuviera a punto de reconocerlo; pero, tal como se lo había imaginado, su nueva configuración hacía que incluso quienes hubiesen visto a Soulbreaker pensaran que era sólo parecido.

—Gracias, no suelo decir esto pero mataba por este elíxir. No te había visto por estos lados.
—Misión de exploración de minerales, vengo de lejos básicamente y siento que llevo siglos fuera de estos enormes pedazos de metal. Soy Heartfire.

El apretón de manos fuerte y decidido transmitía confianza; por suerte el trago, que sabía era su preferido por conversaciones escuchadas desde los túneles, había tendido un puente.

—Lamento decir que no son los mejores días para hacer investigaciones amigo.
—Parece que llevaras el peso de Cybertron sobre tus hombros.

Ese fue un golpe bajo; pero Ultramagnus, tan sensato y sólido como siempre no demostró reacción.

—Los grandes pesos siempre los llevan los líderes, yo sólo soy un soldado.
—Vamos, hasta un explorador como yo, que estuve del otro lado del universo por décadas conoce tu fama, eres el comandante de las huestes, el más fiel amigo y colaborador de nuestro líder Optimus prime.

Magnus no respondió, y sólo en ese momento, Soulbreaker descubrió un detalle que antes había pasado por alto. En el brazo derecho, el autobot tenía una pequeña placa de color rojo con forma triangular, característica de los mensajeros y  carceleros.

—Gracias por el trago, pero debo irme, hay trabajo pendiente.
—Espera un momento ¿Eres un carcelero?
—Estoy trabajando con los autobots como de costumbre.
—No evadas la pregunta. Tú eres uno de los grandes, la leyenda de tu nombre ha atravesado las galaxias, y ahora que estoy de regreso veo que te han degradado ¿Qué fue lo que pasó, cómo es que Cybertron se volvió tan inseguro, por qué Optimus te haría algo así?

Sin darse cuenta, había dejado de fingir ser un desconocido, y comenzó a hacer reproches que eran parte de sus sentimientos desde que volviera  a la vida. Por suerte calló a tiempo.

—Escucha, de verdad parece que hace tiempo no estás por estos lados, pero no creo ser el indicado para contarte todo; sólo puedo recomendar que vayas a las coordenadas que dejé impresas en aquella muralla, donde estarás más seguro que en el espacio.
—Sólo quiero saber qué pasó contigo.
—Asumo las consecuencias de mis actos —explicó en voz baja, herido por lo que estaba diciendo—, y cometí el error de desobedecer al líder de los autobots, a quien juré proteger.
—Pero Optimus…
—Optimus ha muerto, el líder de los autobots es Rodimus prime; escucha muchacho, busca a tu líder de sección en las listas del alojamiento que está indicado, y sigue sus instrucciones. No cometas un error.

Sin decir más se volteó para ir en otra dirección. ¿Qué diablos estaba pasando? Que Rodimus hubiera degradado a Magnus era algo totalmente inesperado.

—Magnus, espera.

El otro se detuvo, sin mirarlo; tenía que saber más, era imperativo descubrir el misterio detrás de su baja y lo que estaba sucediendo en los altos mandos, o el destino de la copia de la matrix estaría en riesgo. Pero antes que pudiera decir algo más, un silbido muy agudo anunció que un misil de larga distancia estaba extremadamente cerca. Un segundo después, la plataforma donde ambos estaban voló en pedazos.



Próximo capítulo: Escape a las estrellas